Antaño de pañuelos y monteras (32)

0
309
Aldeana llanisca. Foto de Cándido. (1920)

Comentarios en Facebook:

Fe Santoveña Esta fotografía, al igual que otra aparecida con el número 26, son ejemplos de lo dificil que resultar acercarse a los colores cuando observamos fotografías en blanco y negro. Tendemos a pensar que los colores eran tal cual se han consevado en los retratos de antaño, ofreciendonos entonces, una paleta de tintadas un tanto pobre y a veces, demasiado amarillenta debido a la pátina de aquellos revelados a la albúmina que fueron tan populares hasta 1895. Sin embargo, la claridad del revelado de esta foto, nos permite contemplar las diferencias de los coloridos. La referencia para el blanco la tenemos en la manga de la chambra de la moza en contraste con el color muy claro del traje de aldeana, que nos lleva a pensar en las gamas de los tostados (hoy diríamos topo arena), amarillos pálidos y sutiles beige (avellana claro, que es como llamaba mi abuela al suyo, de un beige muy suave). Como elemento cultural en pleno uso, el traje de aldeana bien ha sabido hacer uso de las modas de cada momento, de los coloridos y de las telas, manteniendo la variada gama que podemos ver y reservardo, como es la propia naturaleza de un traje historicista com el nuestro, los colores blancos del organdí y el popelín para las chambras y enaguas que forman la ropa inetrior.

Fernando Suárez Cué Hay que ver cuantas cosas se pueden decir, cuando realmente uno sabe lo que dice. Precioso y documentado comentario.

Dejar respuesta