El pájaro acróbata

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Por casualidad descubrimos su nido en la oquedad de un árbol, y así pudimos observar a este herrerillo de un azul espectacular, mezclado con amarillo, verde, blanco y negro, y con un antifaz que le cruza los ojos, como si se tratara de un disfraz infantil.

Nervioso, ajetreado, inquieto, no para un instante, agarrado como un trapecista a las ramas, haciendo piruetas, colgado cabeza abajo mirando al cielo.

También, es muy listo, cuentan que en Inglaterra aprendió a abrir las botellas de leche que los repartidores dejaban a las puertas de las casas y, es más, enseñó a hacerlo a sus crías.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Descartes, muchas gracias, pero Diario del Oriente lo hacemos todos. Espero que en septiembre volvamos a ser compañeros de columna los sábados. Qué pases un feliz mes de agosto, querido Eladio!!!Un abrazo.

  2. Los herrerillos ingleses aprenden de niños a hacer el “botellón”, así cuando llegan a Magalú ya son expertos. Por el contrario los españoles llegan a la adolescencia siendo mamíferos.
    Gracias Maiche, mientras tu estés, esto vivirá.

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