10 años no es nada…

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El pasado 2 de Septiembre se cumplían 10 años de la firma de un contrato por el cual a las arcas públicas se les iba a volar millón y medio de euros por algo que no iba a servir para nada.

El 2 de Septiembre de 2008 se rubricaba, en el antiguo Salón de Plenos, el acuerdo del Ayuntamiento de Llanes con el Estudio de Arquitectura catalán Dilmé y Fabré por el cual dicha sociedad se comprometía a redactar y entregar los proyectos (tanto el básico como el de ejecución) con los que, posteriormente –tan posteriormente que nunca llegaría a ocurrir-, se levantaría en terrenos próximos a la playa de El Sablón un Auditorio. El coste de esos proyectos se fijó en 1.483.844 euros.

Auditorio que naufragó al no poder hacerse el Ayuntamiento –que presidía por aquel entonces la socialista María Dolores Álvarez Campillo (a día de hoy Diputada en la Junta General del Principado)- con la finca de la familia Lacazette, finca con la que aquel gobierno municipal estimaba que se podría hacer (pero nunca llegó a ello) expropiándola a cambio de menos de un millón de euros.

Un proyecto aquel que (sería bueno recordar, pues siempre que se rememora este asunto nunca se suele señalar) contaba con los parabienes del Gobierno del Principado de Asturias, hasta el punto de que un año antes –en Mayo de 2007- la por entonces Consejera de Cultura, Comunicación Social y Turismo, Ana Rosa Migoya Diego, comprometía -en un protocolo de colaboración sellado con el Ayuntamiento- la financiación por parte de las arcas regionales de una actuación que iba a –decían- revitalizar ya no solo Llanes sino el oriente de Asturias.

Justo un par de años después de aquella firma con el estudio de arquitectura catalán, en Septiembre de 2010, la misma Alcaldesa de Llanes declaraba que “en la situación económica que nos encontramos no es el momento para pensar en esas obras”, obras de un proyecto que preveía que el equipamiento en cuestión cumpliese las funciones de teatro, auditorio y palacio de congresos, a lo que sumar un aparcamiento subterráneo de dos plantas en el que se distribuirían de 400 a 500 plazas. Con aquellas palabras de Álvarez Campillo se dijo adiós tanto al proyecto como a aquella lustrosa maqueta de cómo sería el Auditorio que durante meses se pudo ver a la entrada de la Casa de Cultura… maqueta que por algún lugar andará acumulando polvo.

No quiero olvidar, por cierto, que al citado 1.483.844 euros de coste del proyecto hay que sumarle otros 130.000 que se repartieron entre las empresas que participaron en un concurso de ideas previo a contratar la redacción del proyecto elegido. Así pues nos ponemos ligeramente por encima de 1.600.000 euros. Eso fue lo que salió de las arcas públicas. Digo arcas públicas, que no solo arcas municipales, ya que –cuando menos- los últimos 700.000 euros de aquella factura los acabó abonando el Estado.

Y ya que estamos con dineros, sería bueno que el Alcalde hiciese público el proyecto final que Dilmé y Fabré acabó entregando al Ayuntamiento. Lo digo porque, en un artículo que el pasado 26 de Agosto podíamos leer en EL MUNDO, Riestra Rozas hacía de pasada alusión a “un Auditorio de 50 millones de euros”. Digo que sería buena la aclaración, en nombre de la transparencia, para saber quién nos ha mentido: si nos mentían los socialistas cuando –una vez con el proyecto en la mano- hablaban de un coste de obra de 25-30 millones, o nos miente el ahora Primer Edil dando una cifra el doble que aquella… o, sencillamente, la periodista entendió mal al Alcalde, lo mismo que afirmaba en aquel artículo que al primer pleno tras el asesinato de Javier Ardines no había acudido Alfonso Miyares. Que sí estuvo, claro.

Qué cosas que este curioso décimo aniversario lo venga a recordar un servidor, a quien no hace muchas semanas ciertos Guardianes del Respeto, la Verdad y la Pureza Política le dedicaban en su Facebook la frase sabemos que es sacarte las muelas hacer cualquier crítica al PSOE

Otro significativo décimo aniversario que estos días se celebra. Hace justo ahora una década se aprobaba en pleno la Ordenanza Municipal de Terrazas, ordenanza contra la que votó el PP con el comentario de que para lo único que serviría sería para eliminar el 95% de las terrazas de Llanes…

Y aún hay más.

El pasado día 10 se cumplió una década exacta de la última víctima mortal que se cobró el cruce de L’Arquera.

Ocurría poco antes de las once de la noche del 10 de Septiembre de 2008. En un cruce carente de iluminación y la víctima una murciana de 56 años que viajaba de acompañante en el asiento del copiloto en un coche que procedente de Llanes se incorporaba a la N-634 y fue arrollado por otro que viajaba por la nacional en dirección a Oviedo.

Aquella mujer quedaría para la historia como la última vida que se cobró un cruce que en no pocas ocasiones había ya resultado mortal y que sería definitivamente desterrado un par de años más tarde, cuando el 1 de Julio de 2010 el entonces Delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Ramón María Trevín Lombán, inauguró el enlace que conectaba la carretera AS-263 con la A-8.

Unas horas antes de aquella última víctima mortal del cruce de L’Arquera, el socialismo local despedía en el cementerio de Camplengu a un militante histórico a los sones de La Internacional y envuelto su féretro en una bandera republicana: el pancarín Domingo Núñez Arenas, fallecido a los 59 años de edad siendo Vicesecretario General de la Agrupación Socialista de Llanes.

Por último, apuntar que también se cumplieron en estos días 10 años desde que Porrúa fuese sede de aquel programa que se dio en llamar ‘Pueblo Cultural de Europa’, una propuesta que había arrancado en 1999 en Wijk aan Zee, en Holanda, con una docena de localidades de otros tantos países europeos cuya idea era establecer un foro de debate acerca del presente y futuro del mundo rural europeo…

Luis Sordo

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