Las libélulas

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1884

Cuando era cría me daban cierta aprensión las libélulas, pues me habían contado que estos insectos ancestrales cosían la boca a los niños mentirosos.

Y aunque yo no era trolera, solo exagerada, temía que esa suerte de pequeños dragones no distinguieran el matiz.

Después, me empezaron a fascinar esos indicadores del buen estado del agua, de alas transparentes, que reflejan colores metalizados bajo diferentes ángulos de la luz y vuelan frenéticas y felices en todas las direcciones.

Y es que como dice la canción: ¡Qué mundo tan maravilloso!

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Rostroazul, le agradezco mucho sus aportaciones a Diario del Oriente a través de sus comentarios tan ilustradros y llenos de sentido del humor. Y, también, sus instructivos enlaces que vienen a completar y ampliar las colaboraciones.
    Como dice mi amigo Fernando Suárez Cue: «No afloje».
    De nuevo, un millón de gracias.

  2. Excepcional fotografía…..¡como siempre!. Lo cierto doña Maiche, que al ser carnivoras y poderosas, como la «Mantis», las libelulas tienen una fama regular……pero no llegan al cosido de bocas de mentirosos, porque de ser así, en las cortes, parlamentos y gobiernos tendría que haber plaga de ellas y por el momento se quedan en sus ríos y pantanos….eso sí, comiendo todo lo que se mueve…..y yo le confieso, que cuando estudiaba en cole las sempiternas clasificaciones de los insectos (¡entonces lo hacíamos)! siempre pensaba, que si había un grupo de insectos llamado «coleópteros», las libelulas, que son muy variadas y diversas, tendrían que encuadrarse en un grupo al que llamaran «helicópteros» porque siempre me recordó su vuelo, al poder pararse en el aire gracias a sus cuatro alas; dos de navegación y dos de impulso…..Muchas gracias por su cuaderno, que ayuda al prestigioso diario que hemos de mantener entre todos.

    https://www.youtube.com/watch?v=SZsgplTrAHM

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