Los descubridores de la cueva de Tito Bustillo depositan la Medalla de Oro de Asturias en el centro de arte rupestre

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Los descubridores de la cueva de Tito Bustillo depostiraron ayer en el museo del Centro de Arte Rupestre riosellano la Medalla de Oro de Asturias que les ha concedido este año el Consejo de Gobierno y que recibieron en el acto institucional celebrado con motivo del día de la comunidad.

El consejero de Educación y Cultura, Genaro Alonso, agradeció el gesto de los protagonistas del hallazgo de la cueva, del que se cumplen 50 años. “Celebramos un hito de relevancia histórica para la cultura asturiana, y de referencia en la conservación y la investigación del arte rupestre en el contexto internacional”, valoró.

Los descubridores de Tito Bustillo fueron merecedores de la más alta distinción otorgada por el Gobierno asturiano por haber propiciado el conocimiento público de uno de los yacimientos de arte rupestre más relevantes de Europa, convertido en enclave de referencia internacional por su conjunto artístico único.

“La entrega de la medalla al Centro de Arte Rupestre supone un auténtico gesto de compromiso con la cultura asturiana y de homenaje solidario a quienes, como vosotros, han trabajado con vocación y profesionalidad para hacer de la cueva de Tito Bustillo un centro de referencia del arte rupestre universal”, subarayó el consejero durante el acto.

Los jóvenes que integraron el grupo que descubrió la cueva en 1968, y a los que Alonso hizo mención expresa, fueron Ruperto Álvarez Romero, Eloisa Fernández Bustillo, Jesús Manuel Fernández Malvárez, Pilar González Salas, Adolfo Inda, Amparo Izquierdo Vallina, Pía Posada Miranda, Elías Pedro Ramos y, ya fallecidos, Fernando López Marcos y Celestino Fernández Bustillo, que da nombre al yacimiento como homenaje a su prematura desaparición en un accidente de montaña poco después del hallazgo.

La cueva de Tito Bustillo fue protegida en 1970, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985 y, posteriormente, en 2007, también su entorno. Desde 2008, está incluida en la Lista de Patrimonio Mundial junto con el resto de cuevas de arte rupestre cantábrico, entre ellas, varias asturianas: La Peña, en Candamo; Llonín, en Peñamellera Alta; La Covaciella, en Cabrales, y El Pindal, en Ribadedeva.

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