San Esteban de Leces

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Volviendo de visitar Valdediós, con los ojos llenos de románico, muy cerca de Ribadesella se nos fue la mirada a una Iglesia asomada a la carretera en la que destacaba un entramado de líneas geométricas, que sustituían a lo que debían ser paredes blancas encaladas.

Bajamos del coche y sin perder tiempo averiguamos, a través de un cartel informativo, que nos encontrábamos en San Esteban de Leces, cabecera de un importante territorio, el de Leduas (Leces) que se unió a Melorda (Meluerda) para fundar, en el año 1270, el alfoz del Concejo de Ribadesella.

También, por otro panel, nos informamos de que la Iglesia estaba, como no podía ser de otra manera, bajo la advocación del considerado el primer mártir, San Esteban.

A poco que nos fijamos, descubrimos que no quedaba demasiado en este templo de su estructura primitiva, y que la ventana del ábside encajada en un muro recto y enmarcada por dos columnillas y algunos canecillos delataban su origen románico.

Tras admirar los árboles del campo de la Iglesia, especialmente a un joven tejo y a los plátanos de sombra con su coloreada corteza beige, verde claro y verde oscuro, reparamos en el edificio de las antiguas escuelas, dedicado a albergue de peregrinos.

Más tarde, supimos que esa notable construcción, reflejo de la gran importancia que tuvo la parroquia, protagonizó un hito en la historia reciente, ya que en 1959, y una vez hechas pruebas en todo el municipio, fue el único lugar donde se pudo captar la señal de televisión.

Unos pasos más, y nos dejó con la boca abierta una torre medieval, desgraciadamente en ruinas, de planta cuadrada y tres pisos, rodeada de edificaciones añadidas, destacando en la fachada principal, sobre una puerta dintelada, un imponente escudo de armas, muy gastado por el tiempo y la intemperie.

No tardamos mucho tiempo en conocer que se trataba de la Torre de Ruiz de Junco, cabecera del señorío de San Esteban, datada en el siglo XIV.

Sin embargo, lo que más nos sorprendió fue enterarnos de que este pueblo, uno de los más dinámicos del concejo, que llegó a tener cuatro bares-tienda, salón de baile y hasta un cine, en la actualidad apenas supere la docena de habitantes.

Y es que a la despoblación rural se une en San Esteban de Leces “el matiz” de que casi toda la localidad riosellana tiene una sola dueña, que al parecer no quiere vender ni alquilar y tampoco prorrogar los arrendamientos de sus fincas y casas, haciendo imposible que se pueda rentar o construir, pues no hay dónde.

Llegamos a casa con los ojos colmados de asombro.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Rostroazul, no tengo palabras para agradercerle sus interesantes aportaciones a mis colaboraciones en Diario del Oriente.¡Sus comentarios sí que son ilustrados!.
    Me uno a usted en esa nostalgia que se siente al ver como van laguideciendo la mayoría de los pueblos… Muchos de ellos con importante valor histórico.
    De nuevo, Gracias.

  2. Que nostalgia produce ver esos impresionantes caseríos, que un día fueron santo y seña de los señoríos y de la nobleza…. Que tristeza pensar en su inquietante futuro… una época donde parece que el mundo rural está llamado a desaparecer…. Al menos Leces mantiene su carisma de Paso del Camino y tiene albergue de peregrinos… eso le dará vidilla Doña Maiche.

    También animo a hacer la etapa Llanes Ribadesella de camino… 38 km pasando por Leces, que es de 10 horas… La distancia que cubrían diariamente las legiones de Roma en sus desplazamientos

    Muy ilustrado su artículo doña Maiche…

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