Los tres anillos

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Cabo de Buena Esperanza

Como “Grandes Cabos”, es el nombre que reciben en la navegación oceánica los tres principales cabos de la ruta marítima a través del Océano Austral, denominados el cabo de “Buena Esperanza” (sur de África, en ocasiones reemplazado por el Cabo Agulhas, que efectivamente está más al Sur)), el cabo “Leeuwin” (extremo meridional de Australia) y el cabo de “Hornos” (que se conoce solamente por “Hornos”, en el extremo austral de Chile).

El cabo Sudeste en Tasmania y el cabo Sudoeste, en el extremo de la isla Stewart, en Nueva Zelanda, son incluidos ocasionalmente como hitos importantes de la circunnavegación. La ruta tradicional de los buques mercantes seguía los vientos de los llamados «rugientes cuarenta» (latitud 40ºS) al sur de dichos cabos, lo que era particularmente peligroso para la mayoría de las naves.

Cabo Leuwin

En su libro «La longue route» (El largo viaje), Bernard Moitessier intenta expresar el importante significado para un marino de estos grandes cabos.

Pues la geografía de un marino no es siempre la del cartógrafo, para quien un cabo es un cabo, con su latitud y su longitud. Para el marino, un gran cabo representa a la vez un conjunto muy simple y a la vez extremadamente complicado de arrecifes, corrientes, fuertes mares y grandes olas, vientos suaves y vendavales, alegrías y miedos, fatiga, sueños, manos doloridas, estómagos vacíos, momentos maravillosos y algunos de sufrimiento.
Un gran cabo, para nosotros, no puede ser expresado solamente por su latitud y su longitud. Un gran cabo tiene su alma, con suaves y violentos colores y sombras. Un alma tan suave como la de un niño y tan violenta como la de un criminal. Y por eso se va allí. El Cabo casi todo el año, y una espesa bruma cuando las tempestades calmaban, convertían a aquel cabo en un lugar impracticable, incluso para los más experimentados navegantes. Los naufragios estaban a la orden del día. Por ello, se convirtió en signo de suerte y pericia entre la marinería haber Pues bien, explicado esto, vemos que la circunnavegación usando esta vía es considerada una gran hazaña de la navegación. Según una antigua tradición marinera, se podía colgar un aro en la oreja izquierda, cuando se había doblado el Cabo de Hornos

Cabo de Buena Esperanza

Un aro en la oreja derecha, si el que se había cruzado era Cabo de Buena Esperanza.

Un aro en la oreja izquierda si se había doblado el cabo “Leeuwin”

Ballenero con un aro en la oreja

Por lo tanto, era de máximo prestigio si se portaban dos aros en la oreja izquierda y uno en la oreja derecha, pues quería decir que ese marinero si había doblado los tres grandes cabos, o sea se habían dado la vuelta al mundo.

Hay quien cuenta, que los aros eran de plata, y que solo cuando se tenían los tres, estos podían ser sustituidos por uno grande de oro.

Patrón con anillo en la oreja

En todo caso, los navegantes que habían superado navegando a vela esa circunvalación, habían cumplimentado una gesta que les daba derecho a lucir los tres anillos en su oreja, o como hemos dicho uno de oro, y por lo tanto les proporcionaba unas prerrogativas muy especiales como eran el poder permanecer de pie ante los reyes, el poder poner los pies encima de la mesa del capitán cuando estaba sentado frente a él y el orinar hacia barlovento (contra el viento).

Fernando Suárez Cué

1 Comentario

  1. Fernando, me ha encantado lo que has escrito sobre los tres anillos, historia que yo ya había tenido la suerte de escuchar de tu boca. Muchas gracias y un abrazo muy fuerte.

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