El futuro del empleo en Llanes: el papel del Centro de Empresas Municipal

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Una de las palabras que en nuestra formación política nos gusta emplear cuando nos referimos a las obligaciones de un gobierno, es la de “cuidar”. En Podemos, creemos que una de las principales funciones de un gobierno local, autonómico o del Estado, debe ser la de cuidar a sus ciudadanos y ciudadanas. Los representantes públicos, a través del ejercicio de su responsabilidad, deben procurar el cuidado de todas las personas sobre las que proyectan sus políticas. Debemos cuidar a quienes están atravesando mayores dificultades, a quienes se encuentran en riesgo de exclusión social, a quienes ven sus derechos vulnerados o a quienes pretenden iniciar un proyecto vital, pero también debemos cuidar a quienes apuestan por iniciar un proyecto laboral, a quienes, en un momento de dificultad, apuestan por su formación y por su experiencia y se lanzan a la aventura del autoempleo, a aquellos a quienes, desde hace ya algunos años, llamamos emprendedores.

Cuidar a quienes apuestan por abrir un negocio o una empresa, es apostar también por la generación de empleo, por la fijación de la población y, por consiguiente, por un aumento de oportunidades para que las personas puedan consolidar su proyecto vital allí donde elijan.

Uno de los mayores retos de cualquier gobierno es la generación de empleo y hablar de empleo en Asturias, en la zona rural y en 2018, puede suponer un verdadero quebradero de cabeza para quienes pretenden abordar de manera rigurosa esta cuestión. Es por ello que el empleo, suele ser un apartado de la acción de gobierno al que se renuncia desde el ámbito local por pura imposibilidad o frustración, cuando no por desidia o incapacidad, máxime cuando la Ley de Bases de Régimen Local no favorece en absoluto que los municipios puedan ejercer competencias en materia de políticas de empleo o promoción de la actividad empresarial. Excusa perfecta para unos, reto mayúsculo para otros.

Esta puede ser una de las causas por la que no ha habido ningún gobierno, ni partido político en el concejo de Llanes, que haya apostado con rigor y, sobre todo, con valentía, por el análisis e implementación de políticas e iniciativas dirigidas a la creación y consolidación de empleo. Y es que, más allá de los manidos planes de empleo, no conocemos en este concejo planes estratégicos que hayan establecido líneas de actuación encaminadas tanto al fomento y consolidación como a la diversificación de un tejido productivo y empresarial que pueda sostener un nivel de ocupación estable y fuera de la temporalidad a la que estamos sometidos desde hace décadas.

Los últimos datos nos indican que el paro subió en Llanes un 31,37% en el mes de septiembre, situándonos el mes pasado con una tasa general del 17,02%, cifra claramente por encima de la media regional, del 13,5%. Si bien la tasa interanual tiende a bajar en los últimos años, los datos nos siguen indicando que aún queda trabajo por hacer y que la estacionalidad es uno de nuestros grandes lastres.

Nuestra economía local está liderada por el sector servicios, con la construcción y el sector primario (con preponderancia de la ganadería) aún conservando mucho peso, mientras que las actividades industriales y manufactureras, las comunicaciones, servicios financieros, actividades científicas y culturales o energía tienen una presencia apenas testimonial.

Así las cosas, nos toca afrontar la compleja tarea de la generación y diversificación de nuestro pequeño mercado laboral y su liberación del yugo de la temporalidad. Por desgracia, no contamos con una varita mágica que nos permita presentar aquí la solución a todos los problemas, pero sí sabemos que los caminos por recorrer presentan diferentes formas y no solo se pueden impulsar desde un área municipal llamada “promoción del empleo”. Las políticas que pueden ponerse en marcha deben ser siempre transversales y el compromiso a adquirir por una corporación, debe involucrar a todas sus áreas, ya que solo entendiendo el trabajo desde una perspectiva multidisciplinar, se puede favorecer la puesta en marcha de iniciativas híbridas, que permitan llegar al mismo punto desde diferentes vías.

En ese complejo, pero estimulante transitar, nos encontramos con herramientas puestas a nuestra disposición desde las cuales poder iniciar la senda. En Llanes, disponemos de una de esas herramientas, un instrumento que, en este caso, espera aletargado a que las intenciones, las voluntades, las destrezas y, en definitiva, los ojos de nuestros políticos pongan su mirada en este equipamiento que, desde su inauguración en 2005, ha ido apagándose hasta pasar desapercibido en su actividad y funciones, tanto como su discreta arquitectura, cuya integración en el paisaje le hace pasar igualmente inadvertido.

En Centro de Empresas Municipal (CEM) de Llanes  es, tal y como se indica en la web llanespromueve.es, “el instrumento que tiene el Ayuntamiento de Llanes para la potenciación y dinamización empresarial en el municipio que pretende crear nuevas empresas que completen el tejido productivo y diversifiquen la actividad empresarial del territorio”. Las intenciones están claras, la realidad actual es bien distinta.

Tal y como ha recogido en los últimos días la prensa asturiana, en su sección local, miembros de Podemos Llanes nos desplazamos recientemente al Centro de Empresas para conocer de primera mano la situación actual del espacio, después de haber conocido informaciones que nos hacían pensar que su funcionamiento no era el adecuado. En efecto, en una sola mañana fuimos informados de las carencias que, tanto a nivel de gestión, servicios ofertados y mantenimiento, está padeciendo el CEM. Y digo en una sola mañana, porque el hecho de que el Ayuntamiento desconozca que un mapa histórico de la villa de Llanes, datado en 1902 (el tercero en antigüedad), se encuentra olvidado en el suelo de los pasillos, es más que representativo del desinterés que la actual corporación ha mostrado hacia el CEM. Sin duda, la fotografía publicada en prensa del mapa, un elemento destacado de nuestro patrimonio documental histórico, quedará como metáfora del desconocimiento y falta de interés de quienes, durante años, ni si quiera han pisado el Centro.

Problemas detectados

Volviendo a lo que nos ocupa, es importante saber que el CEM es actualmente un equipamiento infrautilizado que, a duras penas, cumple una mínima función, al menos función para la que fue concebido, al igual que otros Centros Municipales de Empresas de nuestra región.

Como nos hicieron saber varios usuarios, tanto actuales como pasados, así como antiguos trabajadores y personal vinculado al Centro, este carece de criterios definidos y objetivos para la selección y admisión de empresas en sus instalaciones, produciéndose situaciones pintorescas como la de haber acogido durante un tiempo una cabina de masajes o haberse valorado el establecimiento de una tienda de tatuajes. La oferta formativa es escasa y no se realizan suficientes labores de acompañamiento y asesoramiento en las diferentes materias que inciden en el día a día de una empresa. El personal es claramente insuficiente y no puede dar respuesta a todas las necesidades de los usuarios porque, además, debe asumir tareas propias del Ayuntamiento que no le corresponden, situación provocada, en parte, por la ausencia de Agencia de Desarrollo Local en el concejo, que antes asumía dichas tareas. Tampoco existe ya la oficina de la Cámara de Comercio, entidades que, por cierto, se siguen anunciando en la web, una web totalmente desfasada tanto en contenidos (el último curso ofertado es de hace dos años y medio) como en diseño. Para rematar, el modelo de gestión es inexistente, ya que ni si quiera hay una dirección del Centro, al no haberse cubierto la plaza que lleva vacante varios años y que solo fue cubierta de manera temporal, durante un breve periodo de tiempo, hace ya un año.

Pero, como hemos dicho, las deficiencias no afectan solo al modelo de gestión o a los servicios ofertados, también al mantenimiento diario de las instalaciones, de tal manera que los extintores llevan casi dos años sin revisarse (lo cual situaría en un aprieto al Ayuntamiento ante una inspección).  El mal estado de los baños, los problemas de funcionamiento de la alarma o la tardanza en la asistencia ante reparaciones, completan las quejas de los usuarios.

A la vista de la situación, es evidente que no resulta aceptable que un centro de estas características, con la necesidad que tenemos en nuestro concejo de generar empleo, esté quedando fuera de la acción política municipal en una deriva que se arrastra ya desde varias legislaturas y es que la desidia con la que el Partido Socialista actuó una vez cortada la cinta de inauguración, no ha sido corregida por la actual corporación. El desconocimiento hacia las potencialidades del CEM ha sido tal por nuestros políticos, que ni siquiera saben que actualmente es un equipamiento que genera beneficios, algo que podrían haber aprovechado para dotarlo del personal necesario o mejorar sus instalaciones.

Para ir concluyendo, voy a permitirme reconocer que, a quienes formamos parte de Podemos y a quienes en Llanes hemos creado el Grupo de Trabajo Municipal que va a presentarse a las próximas elecciones, nos causa pereza y hastío ver como los viejos políticos siguen recurriendo a los tópicos de ocasión, como el que nos sitúa como una banda de desastrados antisistema enfrentados a los perversos empresarios o, el que lanzaba hace unos días el avezado diputado del Partido Popular, Luis Venta Cueli, de visita en Llanes, que alertaba de los peligros de la llegada al concejo del “socialismo radical de Podemos”.

Y es que mientras unos siguen instalados en la vieja política, esa que se mueve con dificultad en este nuevo entorno de cambio, de retos sociales y de construcción comunitaria, nosotros seguimos avanzando con ilusión por el camino de las soluciones, explorando alternativas al conformismo y a las inercias. Es por ello que, a diferencia de los partidos políticos que han ido pasado por el consistorio llanisco, nosotros sí  creemos que el Centro de Empresas Municipal es una pieza clave en la generación de empleo en nuestro concejo, porque un Centro bien gestionado debe servir como motor de desarrollo local, debe ser un auténtico espacio de dinamización del emprendimiento, que permita conectar y fortalecer a la red empresarial tanto de Llanes como de la comarca.

Por ello, nuestro equipo de trabajo promoverá la realización de un reglamento de uso y gestión del CEM y abordará el estudio de un modelo de gestión que permita impulsar y aprovechar las posibilidades del mismo, con una clara orientación a que actúe como dinamizador del propio territorio.

Nos consta que, a raíz de las publicaciones aparecidas estos días sobre este asunto, el cuatripartito ha empezado a mover ficha. Al menos el mapa histórico de la villa tendrá un destino mejor para su reposo.

Diego Ruiz de la Peña Ruiz

co-Portavoz de Podemos Llanes

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