Maestro y ministro

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Magister (Maestro)

Hay dos palabras que me han llamado la atención, y que parecidas en su fonética, tienen significados totalmente distintos. Estas palabras son, “maestro” y “ministro”.

La primera, maestro, proviene del latin “magister”, y esta a su vez del adverbio “magis”, que significa “mas” o ”más que”,

Poco después de ser creada la República Romana, en el año 509 a.C., se decidió poner en manos del pueblo algunos de los cargos más relevantes de la Ciudad-Estado de Roma, pudiéndonos encontrar que se escogía para estos puestos de gran importancia a personas que solían estar por encima del resto de sus conciudadanos tanto por sus conocimientos e ilustración como por sus habilidades, por lo que resultaban más preparadas para los asuntos de Estado. Estas personas fueron conocidas como los “magister” (“maestros”), las más ilustradas y preparadas, siendo denominados por lo tanto, como los “magistratus” (“magistrados”)

Podemos citar como ejemplos en la Antigua Roma al “Magister equitum” (jefe de caballería) o Magister militum (jefe militar).

Respecto a la segunda palabra, el término “ministro”, « deriva del latín “minister”, que significa “sirviente”, “criado”, o “ayudante”, y procede de la raíz latina “minus” ,cuyo significado podemos traducirlo como “menos” o “inferior”, ya que en la Antigua Roma muchos sirvientes se convirtieron en ministros de los magistrados, o sea en ayudantes de los maestros, por eso denominamos así a «el que sirve a su Dios», o a los que hacen, o deberían hacer un “servicio público».

La palabra “minus”, nos dejó otras como menos, menor, mínimo, minúscula, menú y minuto…. ¡Ahí es nada!

Pues aquí lo tenéis, hay que ver con qué facilidad y sencillez el latín, nos explica que cualquiera puede ser ministro, pero solo un culto e ilustrado puede ser maestro.

Y ya para finalizar, os voy a contar una anécdota, que muchos ya conoceréis, y que como os decía habla sobre la importancia del latín en nuestro idioma.

Veréis, en cierta ocasión, y como nos cuenta Carlos Fisas en su “Memoria de la Historia”, José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (la antigua “Egabro”), en Córdoba le discutía al político y rector de la Universidad Complutense, profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín, a lo cual el profesor con la flema de los maestros le respondió:

Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa”.

Fernando Suárez Cué

1 Comentario

  1. Fernando, muy ilustrativo tu artículo sobre todo en estos tiempos que corren. Gracias y un abrazo.

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