Copiar lo bueno, soñar despierto

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Una reflexión que se me ocurre al calor del programa de la semana pasada emitido en La Sexta sobre Llanes.

Digo sobre Llanes ya que (por lo que me contaron y leí en redes sociales, pues yo no vi el programa) parece que aunque sí que se habló del tema que iba en el título, el asesinato del concejal de IU Javier Ardines, no menos se habló de los pasados años de gobierno socialista.

Como ya digo que no vi el programa no tendré la osadía de opinar sobre él. Voy a hacer una reflexión sobre la información a la ciudadanía y la relación que tienen con esta las formaciones políticas. En concreto acerca de la tremenda desconexión de nuestros políticos con el vecindario.

Porque uno al final acaba pensando (por supuesto dejando claro el derecho a la información que todos tenemos, que esta Opinión –nadie tergiverse- no va en contra) que aunque el programa haya sido o no perfecto, con o sin sensacionalismo y haya reflejado o no claramente las cosas que quienes hablaron querían dejar claras ¿eso qué nos ha resuelto?

Aunque al señor o la señora de Valladolid le hubiera quedado claro el mensaje que se quería transmitir ¿van a venir el señor o la señora de Valladolid a votar a Llanes en las próximas municipales? No. Simplemente sabrán algo más de las disputas que mantenemos en Llanes. Y punto. Vamos a ser el vecindario de Llanes los que votemos y decidamos lo que va a ser Llanes.

Por ello considero que es, fundamental y básicamente, al vecindario de Llanes al que debe mantenerse informado.

¿Qué ocurre? Que nuestros políticos (y considero aún más sangrante este hecho tratándose de los ayuntamientos, de los políticos que –se supone- más cercanía deberían tener con la ciudadanía) entienden la comunicación con nosotros mediante:

  1. Ruedas de prensa (poquitas, además).

De ellas se suelen quejar a posteriori nuestros políticos porque –suele ser el reproche- los medios no las reflejan tal y como ellos hubieran deseado.

Un primer problema a este respecto es que quienes dan esas ruedas de prensa suelen olvidar que los medios tienen unos espacios y unos tiempos limitados. Un segundo problema es que los medios se suelen encontrar en esas ruedas de prensa con políticos que acostumbran poco menos que a contarles el Antiguo Testamento, con intervenciones que duran la intemerata y que duermen a las ovejas.

Una solución muy sencilla sería la de ponerse ante la prensa con lo que se quiere decir bien pensado y bien clarito, exponiendo ya de entrada las tres o cuatro ideas básicas que se quieren transmitir, que se quiere que calen. Luego si se quieren enrollar pues adelante, pero dejen bien claro su mensaje fundamental ante todo y antes que nada. Seguramente que así las quejas sobre cómo reflejan los medios esas ruedas de prensa serían mucho menores.

2. Las redes sociales (que llegan a quien llegan).

Es cierto que en nuestros días resulta recomendable para los partidos estar en las redes, pero no deberían ser vistas –como algunos parecen verlas- como una solución a nada si no como un medio más. Nuestros políticos se han acostumbrado a colgar en sus redes comunicados, opiniones, posicionamientos… pero, insisto, las redes llegan a quien llegan, ni mucho menos siquiera a una mayoría de las personas a las que querrían que llegarán sus mensajes.

Nuestros políticos no se plantean en ningún momento una relación directa con el vecindario a fin de explicar tal o cual posicionamiento sobre esto o aquello cara a cara.

Por ejemplo cuando se pretende hacer una obra estaría bien dirigirse previamente al vecindario y antes de que sea ya presentando un proyecto debidamente redactado, plantear los propósitos que se tienen y recabar las posibles ideas o necesidades que ese vecindario entienda y que el gobierno de turno a lo mejor no haya visto. Y si el vecindario propone cuestiones inviables, poder explicarle tranquila y razonadamente cuales son los problemas que plantean sus propuestas y por qué no se podrán llevar a cabo. Algo que ayudaría, también, a que las especulaciones y las lecturas tergiversadas tuvieran mucho menos terreno para difundirse.

También estaría bien que se organizasen encuentros vecinales para explicarles, tanto los de gobiernos como los de las oposiciones, sus posturas con respecto a tal o cual tema. Una comunicación fluida con el general de la población y no la habitual de hablar solo en petit comité, con sus afiliados, con sus simpatizantes, con sus convencidos (si sólo hablamos con los que piensan como nosotros, mal vamos) o al mitineo electoralista buscador de votos (donde la comunicación solo circula en un sentido, nos cuentan lo que nos quieren contar pero no nos escuchan).

Si el político al que se supone mayor cercanía –el municipal- estuviera más dispuesto a explicar las cosas frente a frente, a aclarar dudas o errores, a hablar e intercambiar opiniones con el vecindario (no ya únicamente con su “cuadrilla”) y a que ese acercamiento –que propugnan todos cuando se trata de buscar votos cara a unas elecciones inminentes, pero de que se olvidan a posteriori- fuera real y constante, opino que le iría mejor al concejo. Incluso al político que acabaría siendo visto, independientemente del partido al cual representase, como alguien preocupado por el bienestar y el beneficio general y no sólo “por el de los suyos”… y así, seguramente, estaríamos también mejor informados en tiempo real y no –como suele ocurrir- a posteriori, cuando ya poco se puede hacer o remediar.

No es ningún invento ni ningún sueño, hay democracias donde se da ese contacto mucho más fluido y directo con la ciudadanía. A ver si copiamos lo bueno.

Es más, a ver si copiamos hasta de la ultraderecha lo bueno, que tiene que no es otra cosa que eso (aparte las ideas que ofrezca): para lograr resultados como el conseguido en Andalucia tiran de mucho mayor cercanía al votante potencial de la que muestran por regla general el resto de partidos.

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