La Flor de Nochebuena

2
504
Euphorbia Pulcherrima. Lámina Floral (1873)

Aunque su nombre científico o botánico es “Euphorbia pulcherrima”, han sido los Estados Unidos los que la han exportado con el nombre de “Ponsettia”, por Joel Roberts Poinsett, primer embajador estadounidense en México, y que fue quien la introdujo en suelo de los citados Estados Unidos. Es una planta que ya la conocían los antiguos aztecas, y que hoy día en México se la conoce como la “Flor de Nochebuena”

Su historia es muy curiosa y empieza en los antiguos territorios del Imperio Azteca, donde los “mexicas”, en el idioma “náhuatl”, la denominaban “cuetlaxóchitl” (flor que se marchita), término que proviene de la unión de otros dos, a saber, “cuetlahui” (marchitar), y “xochitl” (flor).

Pero no es esta la única etimología sobre esta palabra, ya que otra defiende que proviene de los vocablos “cuetlaxtli” (cuero), y “xochiti” (flor), y cuya traducción literal seria “flor de cuero”, debido al rojo vivo color de sus pétalos, semejante al color que presenta la piel recién desprendida. Otra acepción, menos frecuente, se relaciona con el término “cuitlatl” (excremento), ya que consideraban que los pájaros, extendían las semillas ingeridas al defecarlas, por lo que la planta nacía de entre sus excrementos.

Poinsettia

Fue dada a conocer al resto del mundo durante el Virreinato de Nueva España, en la cual se adornaban las iglesias con estas flores durante las Fiestas Navideñas, recolectándolas de las poblaciones silvestres, las cuales y más grandes se encontraban en aquel tiempo en los territorios de los hoy día estados mexicanos de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, mientras que en su forma cultivada, actualmente se localizan en todo el país, de tal forma que solo en México, se estima que se cultivan más de 100 variedades diferentes de esta especie.

Generalmente crece en cañadas y sitios escarpados o abiertos, sobre todo en el occidente y sur de México, presentándose en su forma silvestre como un pequeño árbol o arbusto caducifolio poco ramificado, que puede alcanzar los 4 m de altura (yo personalmente las he visto de esa altura, e inclusive un poco más, en “Rincón de la Victoria”, un bonito pueblo malagueño).

Esta forma silvestre, cultivada y cuidada por los pobladores rurales era también llevada a sus casas como ornamentación, por lo que no es extraño encontrarla en sitios de asentamientos humanos abandonados, o en orillas de caminos y parcelas, o sea, en ambientes rurales. Es una planta que responde al fotoperiodo, ya que requiere de días cortos y noches largas para inducir la coloración de las “brácteas”.

Como información, diremos que “bráctea” es el término usado en botánica, introducido por el naturalista sueco Carl von Linneo (Carlos Linneo), que hace referencia al órgano foliáceo en la proximidad de las flores, diferente a las hojas normales y a las piezas del perianto, y su función principal no es la fotosíntesis, sino proteger las flores o inflorescencias. Aunque estas “hojas” son verdes, hay algunas excepciones en las que durante su proceso de desarrollo adquieren una diversa variedad de colores, muchas veces intensos y llamativos, como en el caso de las hortensias (Hydrangea), la “Flor de Pascua” (Euphorbia pulcherrima), las buganvillas (Bougainvillea) o la espata de los Anthurium, de tal manera que a menudo se confunden con las verdaderas flores.

En Estados Unidos, un tal Paul Ecke, perteneciente a la tercera generación de unos emigrantes alemanes establecidos en Los Ángeles en 1900, se dio cuenta de los beneficios que podría proporcionarle la promoción para el uso de esta planta en invierno, y comenzó a transformar el mercado, utilizando esquejes, enviados por avión, en lugar de plantas maduras que eran expedidas por tren, y que repartía gratuitamente en macetas a las emisoras de televisión, para que aparecieran desde el Día de Acción de Gracias hasta la el Día de Navidad, y fue cuando se vieron estas flores en programas como “The Tonight Show”, y sobre todo en el “Especial Navideño” de Bob Hope, que fue el que le dio un enorme impulsó comercial.

Planta adulta

Se conoce, en Argentina, como “Estrella federal”, debido a que su color rojo recuerda al emblemático color rojo del Partido Federal y a que la disposición de sus pétalos puede recordar a una estrella

Pero esta espectacular planta, que se considera como una de las flores exóticas más elegantes y hermosas del mundo (es una de las diez plantas en maceta más vendidas en Europa y Estados Unidos), no tiene solamente y como fin un motivo ornamental, sino que además era muy usada por múltiples beneficios medicinales, y entre los más famosos se contaba que, como hacían en la Ciudad de México, Morelos, Puebla y Sonora, su aplicación por vía oral o externa, se la usaba para aumentar o promover la secreción de leche materna, tal y como también se apunta en el Códice Florentino, en el siglo XVI, cuando se refiere su uso para «las mujeres que tienen poca leche». En el mismo siglo, Francisco Hernández de Toledo relata que «las hojas aumentan la leche a las nodrizas, aun a las ancianas, sea que las coman crudas o cocidas, o que laman el “látex” que mana de ellas”.

Dicho “látex”, también se aplicaba directamente para tratar verrugas, erisipela, herpes simple en la boca, llagas e infecciones cutáneas y heridas. En hinchazones por picadura de gusanos, se ponen las hojas molidas. Para las inflamaciones, se asan las hojas y se aplican lo más caliente que se tolere. Para aliviar los golpes, se hierven las flores, se les exprime limón y con ellas se envuelve la zona dañada, mientras que la infusión de sus flores, combate algunas afecciones respiratorias como anginas o tos, y sobre todo, cuando se combina con “bugambilia” (Bougainvillea spectabilis) y “gordolobo” (Bocconia frutescens), sirve para casos de paperas, afecciones del corazón y rabia. También se la menciona como depilatoria.

Ahora bien, esta bonita planta es tóxica, no demasiado por fortuna (aunque hay ciertos autores que hablan de que su poder tóxico es mayor), siendo sus principios activos los “ésteres de forbol” y los “triterpenos”, pero bueno, no tan peligrosa como para se incluya en la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida, o restringida, por razón de su toxicidad, pero lo que sí está medianamente claro son sus efectos por ingestión, produciendo ardor, irritación, náuseas, vómitos, diarrea, sarpullidos, dolor de estómago, entre algunas otras afecciones), debiendo llevar cuidado con ella no debiendo ingerirse por persona alguna, y prestando mucha atención y cuidado, con niños pequeños y personas mayores.

Y esa es la Naturaleza de otras muchas plantas como la “Flor de Nochebuena”, tan hermosa y efectiva, como peligrosa.

Fernando Suárez Cué

2 Comentarios

  1. Querida Perela, que tu y Valentín las paseis y celebreis rodeados de todo el cariño que os habéis ganado, tanto por vuestro ejemplo, como por vuestro bien hacer. Eso os deseamos con todo nuestro cariño desde Barcelona. Anabel y Fernando

  2. Fernando, acertado, interesante ,completo y sobre todo oportuno artículo de la Flor de Pascua.
    Esta planta, que se fue ganando «hoja a hoja» su espacio en nuestra Navidad, me trae a la memoría las las Navidades que pasé en México, donde las calles se inundan de esas flores por esas fechas.
    Un abrazo y de nuevo: ¡Feliz Navidad!

Dejar respuesta