Ruenes y sus Reyes Magos

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Desde Alles, la capital de la Peñamellera Alta, en la lejanía, se columbran unas coloridas y alegres casas que, con el monte a su espalda y el valle de al frente, evocan un navideño Belén: se trata de Ruenes.

La primera vez que subimos a ese pueblo, que está formado por varios barrios, algunos con nombres de novela pastoril -como Pastorías, Rieña y la Collada- y que se le llamó la capital del Cuera por ser la localidad con mayor dominio de pastos en esa Sierra, nos encontramos con un camión ambulante, cargado de provisiones, tanto para comer como para limpieza, patatas, aceite, garbanzos, huevos, jabón, fruta, galletas, café.

Tras dejar atrás esa suerte de tienda de ultramarinos móvil, en la que llama la atención la cantidad de cosas que caben en tan poco espacio, y pensando que es la salvación para las personas de edad avanzada que no pueden desplazarse a las tiendas de los pueblos más grandes, seguimos ascendiendo advirtiendo signos de pasada prosperidad.

Unos pasos más y te percatas de que Ruenes tiene dos calles paralelas que al final se convierte en una que desciende hacia la Iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, y en la que destaca su cuadrada torre-campanario y el pórtico lateral.

Pero no es la intención de estas líneas, eso lo dejaré para otra ocasión, reseñar la arquitectura religiosa, tampoco la civil, abundante en casas solariegas blasonadas, ni hacer referencia a las fuentes y a la bolera, menos aún aludir a su emigración, sobre todo a México, donde se dedicaron primordialmente a la fábrica de tapices. Lo que pretendo contarles, aprovechando las fechas en las que nos encontramos, es que los vecinos de Ruenes, la mayoría octogenarios, se despiertan la mañana del 6 de enero, desde hace dos años, con regalos de los Reyes Magos en la puerta de sus casas.

Así, en el 2017, los hombres recibieron de sus Majestades de Oriente calcetines y las mujeres, cremas, barras de labios y bufandas; y el año pasado, los calcetines, esta vez térmicos, fueron para las damas, y a los varones los obsequiaron con botellas de vino.

En un principio se pensó que los misteriosos regalos eran cosa del cura, pero éste se limitó a decir: “Los Reyes Magos existen”. Seguidamente se consideró que fuera el Ayuntamiento quien estuviera detrás, lo que rápidamente se rechazó por el alcalde, y después de las dos negativas, los ilusionados vecinos se decantaron por achacar tal acto de generosidad a una familia de Ruenes que vive en México.

Sean quienes sean, lo importante es que estos “Reyes Magos de verdad”, aunque sigan en el anonimato, mantengan la magia de la Navidad volviendo este 6 de enero a traer regalos a los habitantes de este pueblo de la Peñamellera Alta.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

6 Comentarios

  1. Querida Perela, ante todo Feliz Año 2019.
    Respecto a lo de ser mi padawan, eso mal que te pese es imposible, ya que no soy un “Caballero Jedi”, y en el caso de que lo “fuiriese”, tú estarías ocupando un puesto superior al de la Princesa Leía Organa de Alderaan.
    En cuanto al sueño de ser fareros, ese sueño no lo pierdas, que como nos den un poquitín de tiempo….
    Con un fuerte abrazo para caballero de los “retratos”… Hasta mañana.

  2. Fernando, lo primero desearte una vez más un Feliz Año Nuevo. Y agradecerte tu comentario tan galante y célebre. No dejo de pensar en que ese” cho” tuyo debe de estar adquiendo una magnífica instrucción. Siento que no se me haya arreglado haber sido yo también tu aprendíz o padawan. Pero a estas alturas, solo nos queda recuperar aquel viejo sueño de ser fareros.

  3. Home Nando… ¿Ande vas con esa cara?
    No es ninguna cara “Cho”, es que tengo un dilema en el que estoy pensando, y es el siguiente:
    Se ha montado una “mini tertulia”, alrededor del “Cuadernin de Campo”, de Maiche Perela… Si, justo, esa guapina de San Roque, la mujer de Valentín… Si, el de las fotos guapísimas… ¡”Concho tio”!,Centrate, que hay que “decítelo” todo.
    Pues eso, que por un lado leo con mucho interés los escritos de Perela, pero es que ahora lo que me llama la atención es el “cruce”, de palabras, frases y comentarios entre ella y Rostroazul, que realmente son entretenidísimos. Así que ya me ves, no se a cual contestar.
    ¡No!…¿Pero que dices?…Contestar a los dos es mucho, y no doy para tanto
    Y yo que se “oriciu”, lo de Rostroazul es el seudónimo o “nombre de guerra” de un señor, muy culto por cierto
    ¡Que no, que no! Que no es un pitufo. Anda, vete a segar percebe, que como nos oiga, luego la culpa téngola yo, y cómeme el alma. ¡Anda vale!…¡Que si hombre, que si!…¡Adiós!

  4. Jolín doña Maiche,… Si que es un sorpresón… O sea que su abuelo como el mío se prestaron a liarse a tiros en el bando faccioso… Su abuelo perdió la vida, el mío la de su hijo mayor… Era una época en que las cosas se arreglaban a tiros doña Maiche… quizás sea por eso, que yo denote en usted ese alma un tanto guerrillera, muy al estilo de José Balmori Sánchez, que las armaba y muy gordas… Viéndolo así, creo que me va a costar conocerla personalmente como es mi deseo y no digamos nada, que acepte una invitación a “la Tertulia” de Celorio, donde yo paro a veces… una vez que ya me conozca, me refiero…. Pero, por otra parte, aunque se las dé usted, como de un poco rebelduca, creo que debe ser una persona entrañable, y se le ve en la forma y el entusiasmo que pone en el relato de los reyes magos de Ruenes, que a buen seguro serán un puñado de rostroazules.

    Muy buena la foto doña Maiche

  5. Buenas noches, Rostroazul. Vaya por delante que usted nunca dejará de sorprenderme, pero en este caso yo también tengo una sorpresa. Resulta que mi abuelo materno, Alfonso Beaumont Moreno, estuvo en la posición de la Argañosa en el 36, si bien en aquel momento salvó la vida para perderla en marzo del 37 en el Escamplero. Era mayor que su tío y su comandante Ruenes, aunque no sería raro que hubieran llegado a conocerse.
    Mire por donde, partiendo de una historia que, si no fuera verdad, podría ser un cuento de Navidad, hemos acabado recordando a su tío y a mi abuelo, a los que desgraciadamente no conocimos.
    Como la próxima vez que escriba ya será 2019, aprovecho para desearle un venturoso Año Nuevo.

  6. Verá doña Maiche cuando hoy vi su cuaderno de campo me quede en éxtasis….El caso es que yo estuve en la solana de Ruenes hace mucho tiempo, y por circunstancias muy remotas, que le cuento.

    Yo hice la mili sirviendo como ayudante a un comandante del Regimiento Príncipe en Oviedo, que resultó ser compañero de trinchera de un tío mío, que murió en combate al lado del tal Ruenes durante la guerra civil. Al parecer ambos chavales de 19 años entonces compartían indigna posición en la Argañosa intentando impedir que el democrático ejercito popular penetrase en la ciudad de Oviedo para restablecer el orden constitucional, durante el infausto trimestre de julio a octubre de 1936.

    El caso es que mi tío, que como señala nuestra Ley de Memoria Histórica, era del bando de los malos (por eso salí yo un poco así), palmó con sus 19 añitos al lado de Ruenes de un pepinazo…. y cuando el Comandante me vio por primera vez en mi presentación en su despacho, se quedó helado contándome mi parecido con su amigo fallecido en el frente en aquellos días, 50 años atrás; pero claro es que mi tío murió con casi la misma edad que yo me presentaba ante el comandante Ruenes (21 años); y al ser el chico abatido a su lado mi tio carnal…..es decir el hermano mayor de mi padre, pues debíamos de tener un aire de “rostroazules” muy llamativo, que a Ruenes como si fuera la peli del “Experimento de Filadelfia” le dejo pasmado. Todos los días me lo recordaba….eres igual que tu tío…me decía.

    Pues bien doña Maiche, y aquí viene lo bueno….el caso es que yo me gane la gracia del Comandante (buena persona) y como yo era su ayudante, un día le hice de chofer para llevarle a su localidad de procedencia, que como no, era Ruenes,….. Por eso conozco el lugar….¿sorprendente eh doña Maiche?.

    Bien, pues en aquel viaje en coche militar, el me contó la emigración de parte de la localidad Llanisca a Méjico y como hubo gente de Ruenes eminentes allén de los mares, que dejaron su sello en nuestras colonias en Texas y Mexico, hasta el punto, que en la ciudad de San Benito en el Estado de Texas en la frontera con Méjico, hay una importante calle, que une las vías de Chapas con Lozano y se llama “Ruenes Street”. Si se toma la molestia hasta circulará por ella en Google earth Street.

    Que le parece doña Maiche…..el mundo es un pañuelo. Podría contarle muchas más cosas, que me conto el comandante de su localidad….pero eso como se dice al final de la peli de Conan…..es otra historia.

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