Gremio del mar de Llanes

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Además de la Casa de las Ballenas y la del Cabildo, tenía capilla abierta al culto, bajo la advocación de San Nicolás.

Ofreció al rey Felipe II, para formar parte de la Armada Invencible, cuatro galeras armadas y tripuladas por sus naturales.

Gozaba de privilegios exclusivos, como ser su Mayordomo custodio de una de las cuatro llaves correspondientes a igual número de puertas de la muralla de la Villa.

También, sus miembros disfrutaban de las gracias de llevar las imágenes y los pendones con los colores de la Villa en las Procesiones.

Es más, en caso de apuro económico prestó dinero al Concejo y también sostuvo pleitos con él.

Me estoy refiriendo al Gremio de los Honrados Mareantes del Señor San Nicolás, antecedente de la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

7 Comentarios

  1. ¡Venga Rostroazul!… ¿Te imaginas algo más triste y preocupante, que un crio de entre 3 y 10 años sentado en una silla sin moverse?…
    Pase mi infancia “a caballo” entre los olivares, campos de tabaco y otros cultivos en Atarfe, un pueblo de la granadina “Vega del Genil”, y la “lastra”, “praos”, montes y playas de la asturianísima Villa de Llanes.
    Como verás, apreciado amigo, quieto, lo que se dice quieto, no había posibilidad ninguna, y como además tuve la suerte de nacer en el seno de una familia bien estructurada, en la cual, el deporte de los críos era a ver como se la “colocábamos” a los padres, que se hacían los tontos, siempre y cuando no nos pasáramos de una imaginaria línea educacional, que era la única que limitaba nuestro “bravo” comportamiento.
    Ahora bien, en las reuniones familiares, ahí estábamos serios, calladines y sentados en una silla sin movernos, hasta que alguna alma piadosa decía… ¿No se estarán aburriendo los críos?… ¿Queréis salir guapines?… ¡Victoria!
    Hasta la vista.

  2. “ Diablo de chico! ¡Cuándo acabaré de aprender sus mañas! ¡Cuántas jugarretas como ésta no me habrá hecho, y aún le hago caso. Parece que adivina hasta dónde puede atormentarme antes de que llegue a montar en cólera, y sabe, el muy pillo, que si logra desconcertarme o hacerme reír ya todo se ha acabado y no soy capaz de pegarle. Cada vez que le dejo sin castigo me remuerde la conciencia, y cada vez que le pego se me parte el corazón. “

    Este monólogo podría ser uno de los tantos de hoy día, que provoca la conducta disruptiva de algún niño o adolescente de esos, inquietos, traviesos, que se hamacan en las sillas, que no hacen caso, que hacen papelones en las reuniones familiares, que no paran de hablar y discutir, que van tirando todo a su paso, en escenas a veces tragi-cómicas, sacando a sus mayores de las casillas y que cuando escuchamos sus quejas, hacen que los compadezcamos.

    Sin embargo, estas quejas son de la tía Poly, personaje de Las aventuras de Tom Sawyer novela escrita por el estadounidense Mark Twain en 1876, que describe el comportamiento de un niño aquejado de síndrome de disfunción TDH o hipdractividad

  3. Cuando en Barcelona alguien me pregunta de dónde soy, yo contesto…»Mira no lo digo de entrada por no presumir, pero soy asturiano…. ¡Y quédome más llargu que anchu!
    Por motivo parecido, he leído los relatos del gran Samuel Langhorne Clemens, mucho más conocido por el seudónimo de “Mark Twain”, en sus aventureras novelas sobre Tom Sawyer y Huckleberry Finn, totalmente ficticias, pero que algunos defienden la teoría de que son partes de su vida, puesto que su obra “La vida en el Misisipí”, es un libro de memorias sobre sus días como piloto navegante de un vapor de ruedas sobre el citado rio..
    Pues bien, aun en el supuesto de que esas aventuras relatadas fueran reales, no van a superar a las que vivíamos por estos pagos, porque… ¿Alguno de esos dos personajes de ficción, cruzaron a nado la cuevona de “El Gordu”, en la costa corita, mientras la “Nuestra Señora de las Lindes” iba cubriéndote?… ¿Cuál de ellos hizo carreras con sus primos y hermano, a ver quién subía más rápidamente el “resbalón” de la cara N. de San Pedro, desde “la lastra” hasta coronar el paseo?… ¿Alguno de ellos se paseó por el intrincado sistema de cloacas de una ciudad como de Barcelona?
    Por todo esto que he visto, si el gran novelista que nos ocupa, hubiera pasado una temporadina en nuestra villa, creo sinceramente que su obra su se hubiera podido titular “Aventuras de unos críos desde Ballota al Riveru”.
    Un abrazo amigos.

  4. Muy buenos días, Rostroazul. Después de «habernos escrito tanto» ,me cuesta seguir trantádole de usted, pero en ese tema, como en muchos, me he dado cuenta de que es inflexible.
    Continúa dejándome pasmada con sus vastos conocimientos sobre cualquier tema que se trate. Su información sobre los gremios me ha impresionado. Creo que le gustaría tener en su biblioteca un libro que el año pasado editó la Cofradía de Pescadores Santa Ana, «Los antiguos mareantes de Llanes», si alguna vez llegamos a conocernos se lo regalaré.
    Por otra parte, viene siendo habitual en sus ilustrados comentarios que empiece a contar una cosa y no la acabe, en este caso nos ha dejado con la intriga de su recuerdo nostálgico de la plaza de Santa Ana.
    Respecto a que me ve en el bando carlista, no se lo voy a discutir, solo decirle que, a pesar de lo «requete»bien que conoce las contiendas que proponían como rey al infante D. Carlos, hermano de Fernando VII, en ese caso no se ha percatado de que mi boina no sería roja, ya que el color de la misma para las mujeres carlistas, era el blanco.
    Gracias por su constancia.

  5. Muy buenos días, Fernando. Muchas gracias por tu bonito texto, que me trae recuerdos de los tiempos en los que escribiamos en «el periodiquín», nuestro querido Oriente de Asturias.
    También, me lleva a la infancia irrepetible, no solo porque cumplir años nos alejó de ella inexorablemente.. sino porque han desaperecido muchos de los lugares donde jugabamos. Verdaderamente, fue especial para los críos que viviamos cerca del puerto, pues aunque mi casa no estaba en «Santana», residir en «Las Barqueras» de aquellas era un lujo.
    Es un privilegio seguir vinculados al puerto, a los marineros y a la Cofradía.
    Un abrazo.

  6. Muy buenas doña Maiche…. Hoy el cuadernín no es de campo, es «urbanita» y castizo donde los haya, pues difícilmente se le pueda aplicar ese adjetivo con más precisión en Llanes, que a su plaza de Santa Ana….. Y fíjese, que se lo dice un foráneo de allen de las montañas.

    El caso doña Maiche, es que después de leer la entrega de las aventuras de Huckleberry Cué, que son como un misil atómico de nostalgia, me quedo con el corazón en un puño para el resto del día y casi sin aliento para poder decir nada . Y encima escribe tan bien…. que me acompleja….lo digo en serio Doña Maiche.
    aunque también tengo un precioso recuerdo en esa plaza…. de esos que también me llena de nostalgia.

    Pero como yo no soy Llanisco, hoy tengo un poco la vena de «tocapelotas»… ¿Sabe?

    Verá doña Maiche los Mareantes podrían ser la «pera limonera» pero eran «el gremio» por excelencia, y el gremio, a parte de un equipazo de fútbol brasileño, representaba una sociedad medieval totalmente cerrada en castas, que visto desde la lejanía no podía perdurar.

    Cierto, que en todo el cantábrico estaban perfectamente organizados,… Cierto que cada puerto funcionaba de forma autónoma con su gremio de Mareantes…. Cierto que tenían resuelto el auxilio y salvamento de su jurisdicción costera…. Cierto que tenían su propio  sistema de previsión social, para viudas, accidentados y jubilados…los acuerdos de faena, los cupos de pesca Y muchas más cosas buenas….
    ……. ¿Pero?…… pero…. o nacias en el gremio o estabas fuera de poder desarrollar cualquier actividad relacionada con el puerto, y eso en una villa marinera era tanto como decir o eres de «la cosa nostra» o aquí nada pintas na… y ello en un sector tan de dominio público como son los puertos y las aguas jurisdiccionales, suponía una expropiación de facto de la pesca en manos de poderosos lobbies de mareantes, que encima se colocaban todos bajo la protección de la iglesia.

    Por eso doña Maiche el Decreto de 1864 que se cargó los gremios de Mareantes que pasaron a ser cofradías intervenidas y sometidas al estado central, liberalizando su acceso y controlando sus privilegios, fue fruto de la victoria centralista en la 2° guerra carlista y caldo de cultivo para la tercera.

    De que bando hubiera sido usted en esas guerras doña Maiche…. Ya la veo yo con la boina roja en mitad de la plaza de Santa Ana arengando a los suyos….. ¡VA DE RETO!…. ¡LLANISCOS!

  7. Después de saborear tu escrito… ¿Qué quieres que te diga Perela?
    Toda mi familia, en la que el nombre de Ana es muy usado y querido, fue y sigue siendo, y por muchos años lo sean, de “Santana”. Yo soy de “Santana”, e hice junto a mi hermano la 1ª Comunión en la Capilla de Santa Ana y a la primera verbena que asistí, porque me dejaron, fue a la de Santa Ana, donde posteriormente fumé mis primeros “pitos de matalahúva”.
    Las grandes aventuras de mis infantiles correrías piratas, empezaron por el “Prau de Santana”, para espiar a nuestros ancestrales enemigos, los críos de La Moría (luego aliados ante los críos del Cuetu). Más tarde mucho más atrevidos, y con ansias de conquista, comenzamos a desplazarnos hasta el Fuerte, la Media luna y la Barra. Eso ya eran palabras mayores,
    El “súmmun”, fue llegar hasta el Sablín, donde a bajamar, jugábamos a carreteras y camiones con latas de conserva de sardinas, bonito, y las más buscadas por su tamaño, las de filetes de caballa
    Ya algo más mayorinos, bajábamos a jugar al Sablín, casi siempre después de cenar, a un juego de correr y pillar, que se llamaba “Cortar el cebollín”, y que consistía en que con los brazos y manos “segarle” las piernas para que cayera el contrincante pasaba corriendo a tu lado, de donde ya no se podía levantar hasta que algún compañero lo liberara tocándolo.
    Como por aquellos entonces ya éramos muy adelantados, había veces que jugábamos con las crías del barrio, y ahí empezaban los problemas, pues algunas veces en medio del juego una voz muy airada exclamaba… ¡Oye chaval, eso no ye el cebollín!, y entonces se acababa el juego.
    Y es que el problema se creaba, cuando algún “listo”, en lugar de barrer con la mano de izquierda a derecha o viceversa, lo hacía de abajo arriba. Normal que se cabrearan, porque aquello era cabreo, no enfado. Yo no lo hice nunca que era muy buenin y muy educado.
    En fin querida amiga, para nosotros, en aquellos tiempos, tenía más importancia y nos impresionaba más la “Caseta del Criminal”, que la “Casa de Las Ballenas” y la del “Cabildo”, y eran más admiradas y contempladas, lanchas como “La Concepción”, “La Milagocha” (por “Milagrosa”), El “Don Tomás”, el “San Pedro Apostol” o la “Felicia”, entre otras muchas, que todas las galeras, galeazas y galeones de la Imperial Armada.
    La Cofradía para mí era entonces algo inalcanzable, pero siempre pensando y deseando el llegar a “ser mayor”, primero para poder llevar en la procesión uno de los remos de la lancha “Nuestra Señora de las Lindes”, después, para poder vivir con los marineros, y por último llegar a ser el capitán de todos ellos.
    Sueños de criu, que me hicieron vivir una infancia inolvidable.
    Un abrazo

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