El patrimonio bélico de Llanes, a la espera

Opinión Diego Ruiz de la Peña

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Casamata en Cuevas del Mar

El patrimonio cultural conservado en un territorio constituye un activo tanto en su vertiente sociocultural como económica. La concepción de los bienes culturales como simples monumentos hace ya décadas que ha quedado desfasada, gracias a una mayor sensibilización de una ciudadanía que entiende que los vestigios materiales del pasado forman parte de sus señas de identidad, explican su historia y la caracteriza como sociedad. Esa asunción del valor que los bienes culturales tienen en nuestro presente no siempre va acompañada de la comprensión por parte de los gestores públicos del valor que pueden tener para nuestro futuro.

Llanes atesora un importante, valioso y diverso patrimonio cultural, pero este, más allá de los elementos más destacados y tradicionalmente reconocidos como “monumentos”, no ha sido convenientemente tratado en cuanto a su recuperación, conservación y puesta en valor. En realidad, tampoco esos monumentos más reconocibles han sido convenientemente atendidos en nuestro concejo, pues algo tan sencillo como una señalización e identificación adecuadas, es algo que, a día de hoy, sigue brillando por su ausencia.

Sería muy extenso tratar aquí la situación de la generalidad de los bienes que conforman el patrimonio cultural llanisco, un amplio conjunto de tipologías que no ha sido valorado en su justa medida, lo que nos coloca en una situación de desconocimiento y abandono de los mismos. Podemos decir que, en la actualidad, el patrimonio cultural de Llanes está totalmente desaprovechado, tanto como recurso de dinamización educativa y cultural, como turística y económica. Algo en lo que haremos hincapié, de manera reiterada, en los próximos meses.

Para Podemos Llanes, el patrimonio cultural es uno de los valores más importantes que puede atesorar una sociedad y, por ello, constituye una prioridad en materia de Cultura en nuestro concejo. Abordar una adecuada gestión de nuestros bienes culturales, representa para nosotros la voluntad de desarrollar una política cultural en Llanes que entiende la recuperación y puesta en valor de nuestro patrimonio como un activo, un factor de desarrollo sociocultural, pero también turístico y económico.

En este contexto, queremos poner encima de la mesa el interés que representa un repertorio patrimonial poco conocido y apenas valorado en nuestro concejo: el patrimonio bélico y militar.

El Oriente de Asturias conforma, en toda su extensión, un escenario bélico único. Multitud de restos de la época de la Guerra Civil se diseminan por toda la Comarca. Trincheras y parapetos mezclados con pozos de tiradores. Casamatas y nidos de ametralladoras. Refugios artificiales de hormigón y cuevas naturales que servían como protección. Incluso restos de las que fueran pistas de aterrizaje o aeródromos.

Todos estos vestigios y escenarios conforman la memoria impresa de lo que fue llamado el Frente Oriental. Restos de la línea de defensa que el ejército republicano dispuso para intentar impedir el avance las tropas nacionales desde Cantabria. Un itinerario que recorre, como escenarios principales, las Sierras de El Mazucu y Benzúa, la costa y sus pueblos próximos y  la línea o corredor del Sella.

Estudios y puesta en valor

Hace ya una década que la Consejería de Cultura del Principado comenzó a inventariar el abundante patrimonio bélico de nuestra región, no en vano, Asturias es, junto con Madrid, la comunidad que cuenta con más y mejores construcciones militares vinculadas a la Guerra Civil. El objetivo principal de ese trabajo fue la de de salvar del olvido unos bienes a los que, en otros lugares, se ha sabido sacar provecho cultural o turístico. Hoy, al menos 29 construcciones militares han sido incluidas en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.

Podríamos citar multitud de ejemplos, dentro y fuera de España, pero no queremos irnos muy lejos para mencionar algunos casos de reutilización y puesta en valor de este patrimonio. Hace ya varios años, el Ayuntamiento de Gijón editó material divulgativo que recopila 30 elementos clave de la Guerra Civil en la ciudad: refugios antiaéreos como el de Cimadevilla; el centro municipal de El Coto, que fue el cuartel de zapadores; la plaza de toros o la iglesia de San José, que fueron cárceles, figuran en ese material editado.

Las Regueras y Candamo conservan, según los expertos, el mejor patrimonio militar de la Guerra Civil de España, por lo que son frecuentes las excursiones divulgativas organizadas por colectivos que trabajan en la recuperación de estos restos. Igualmente, se han creado varias rutas turísticas en la zona e incluso se han llevado a cabo recreaciones históricas de contiendas, una de las cuales fue, curiosamente, la de la batalla de El Mazucu.

En el cercano concejo de Colunga, se han elaborado paneles divulgativos y se han señalizado las trincheras de la playa de La Isla y un refugio en el centro de la villa.

Más recientemente, a finales del año pasado, abrió sus puertas el primer museo público asturiano de la Guerra Civil, en Grao. Una iniciativa que ha sido posible gracias al consenso político en el municipio, ya que el proyecto comenzó a fraguarse en el anterior mandato, con PP y Foro en el gobierno local, y ha sido continuado y abierto por IU. Sin duda, algo para tomar nota.

El patrimonio bélico en Llanes

Gracias al paciente trabajo realizado por nuestro compañero Juan Luis Toribio, podemos citar algunos de los vestigios que tenemos en nuestro concejo y que esperan, pacientes y escondidos, a que pongamos en ellos nuestras mejores voluntades.

En la Sierra del Benzúa se encuentran, en la cara sur, parapetos, pozos de tirador y trincheras.

El actual Campo de Golf de Llanes fue utilizado como aeródromo por la aviación republicana hasta que fue tomado por las tropas nacionales. Después sirvió a los Messermitchs y Henkel de la Legión Cóndor Alemana, fundamentales en la Batalla de El Mazucu. Activo hasta 1963, hoy conserva restos del edificio de control.

Campana en la iglesia de El Mazucu

Conservamos restos de, al menos, 2 casamatas. Una la localizamos en la localidad de Cardosu, cerca del desvío a Los Carriles, donde se encuentra también un nido de ametralladoras. La otra se ubica sobre el acantilado occidental de la playa de Cuevas de Mar, que tiene vinculado también un polvorín.

Hay elementos también singulares, como la campana de la iglesia de El Mazucu, construida con la ojiva, o cápsula superior, de un obús lanzado por la aviación alemana. Y, aunque no se conservan restos materiales, sabemos que el ejército republicano proyectó una pista de aterrizaje en la llanura de Llamigu.

El del patrimonio bélico es, tan solo, el ejemplo de un pequeño repertorio que forma parte del amplio conjunto integrado por miles de bienes inmuebles de diferentes tipologías y que no han sido tratados, adecuadamente, durante décadas de desarrollo urbanístico en nuestro municipio.

Parapetos en la Sierra del Benzúa

Hace ya diez años, la Casa de Cultura de Llanes acogía la exposición itinerante “La Maginot Cantábrica”, fue todo un éxito. Hoy, sabemos que, sin necesidad de salir de los límites de nuestro concejo, contamos con material y recursos suficientes para generar actividades culturales en torno a este mismo tema. Por ello, no nos cansaremos de repetir que el correcto estudio, recuperación, conservación y puesta en valor de nuestro patrimonio, resulta fundamental en un concejo que necesita alternativas al turismo de sol y playa, como recurso de dinamización económica y sociocultural.

Diego Ruiz de la Peña Ruiz

Co-Portavoz de Podemos Llanes

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