Reflexiones pre-electorales

0
1057

En 2015 en Llanes se unieron el hambre y las ganas de comer.

Teníamos las propuestas políticas más digámosles tradicionales -PP, FORO, IU- que a lo largo de los años se veían incapaces de arrebatarle el gobierno municipal al PSOE. A ellas, de repente, se sumó la llegada a estas tierras del fenómeno por algunos llamado populista izquierdista, surgido al calor del 15M, y que aquí se tradujo en la candidatura de VecinosxLlanes.

Ello unido a la -en mi opinión- horrorosa gestión política (me refiero, básicamente, a lo mal que supo gestionar y controlar los proyectos y los tiempos, algo muy importante en política) desarrollada por la primera Alcaldesa que tuvo Llanes, la socialista Dolores Alvarez Campillo, daba como resultado lo dicho al principio: la unión del hambre y las ganas de comer.

Y ello conllevó, en último término, la unión de todos contra el PSOE y la aparición del gobierno cuatripartito.

La gobernanza por casi tres décadas con sucesivas mayorías absolutas del PSOE albergó aciertos, errores, amiguismos y corruptelas.

Uno de los mantras preferidos por nuestro actual Alcalde es el de que los llaniscos en 2015 dijeron basta. Es un mantra falso, es un autoengaño, pero… allá feliz de sí mismo aquel que se lo crea.

El PSOE resultó desalojado del gobierno municipal llanisco por un puñado de votos. El puñado de votos no de los que pasaron a votar a otro partido en lugar de al PSOE sino de los que, desencantados con el PSOE, el 24 de Mayo de 2015 eligieron quedarse en casa antes que dar su voto a otra opción política.

Quienes quieren, de cara a la cita del próximo 26 de Mayo, seguir teniendo fuera del gobierno municipal al PSOE no deberían obviar ciertas cuestiones:

  1. El PSOE fue aún en las pasadas elecciones municipales el partido más votado. Y con no poca diferencia sobre el segundo, 1.418 votos. Esto es: fue mayor la diferencia de votos que el PSOE le sacó al segundo que los votos logrados por el partido que ahora ostenta la Alcaldía (VecinosxLlanes), que sumó 1.410 votos.
  2. Mientras que la unión de los cuatro partidos que hoy conforman el gobierno municipal sumó el 60,48% de los votos contabilizados (esto es, los votos que se dirigieron a algún partido, no se entienden dentro de esa definición los votos en blanco ni los nulos ni las abstenciones), los votos al PSOE fueron el 37,68%. Es decir: sumó el PSOE más de la mitad de los votos logrados por los partidos que acabaron formando el gobierno cuatripartito.
  3. Si el PSOE consigue volver a movilizar los aproximadamente 400 votos que optaron por quedarse en casa en 2011, la mayoría absoluta –que parece única forma segura de que ese PSOE vuelva a ostentar gobierno en Llanes- sería una posibilidad muy factible. Si me preguntan por qué le asigno dichas abstenciones al PSOE les digo que porque la oposición en 2015 sumó más votos que en ninguna elección municipal anterior, aún con más abstenciones registradas. Teniendo en cuenta que el que se presentaba con la mochila a la espalda del caso Kaype y el PGOLL era el PSOE, parece más lógico pensar que esas alrededor de 400 abstenciones más que en la elecciones de 2011 fueran de castigo al PSOE que no a una oposición que –ya digo- obtuvo más votos que en 2011. Y si alguien me pregunta por qué hago esa comparativa únicamente con 2011 le contestaré que porque el censo era similar (11.527 personas en 2015, 11.786 en 2011) y para irnos a encontrar otros más parecidos debemos irnos hasta las municipales de 1987 y 1991, cuya comparación de resultados no consideró demasiado válida al estar por aquellos días los votos mucho más concentrados en una pequeño número de partidos que en la actualidad, en que se nos presenta un voto mucho más repartido.

Quiero decir con todo esto que harían bien en alejar de sus mentes el mantra del Alcalde de que los llaniscos dijeron basta en 2015.

Por supuesto que ello no quiere decir (ni yo así lo entiendo) que de cara al próximo Mayo el PSOE lo tenga a punto de caramelo. Mi opinión es que de aquí a Mayo el PSOE deberá presentar al electorado una candidatura fuera de dudas y libre de sospechas pasadas o futuras, y una candidatura que ofrezca al potencial elector una imagen bastante más firme que la de la oposición blandengue que la que creo ha venido ofreciendo.

Y si alguien sale con el Kaype, en mi opinión el efecto Kaype ya se vio reflejado en las votaciones de aquellas municipales de 2015. Recuerdo que la sentencia condenatoria se dio en marzo. Por tanto, los electores ya la tuvieron en cuenta para las votaciones de mayo. Y que ya también para entonces se hablaba de la potencial reclamación multimillonaria que la propiedad interpondría… asunto con el cual empezamos la legislatura y con el cual, por cierto, estamos a punto de acabarla.

De cara al próximo 26 de mayo confianzas, pues, más bien pocas. Por ambas partes.

De otro lado y pensando ya en que los resultados de esas próximas municipales pudieran presentar un campo como el que nos presentaron las anteriores votaciones, con una posible unión que cerrará de nuevo el paso a la Alcaldía al PSOE, una circunstancia que creo podría poner palos en las ruedas es la que a lo largo de la presente legislatura todos hemos visto (si queremos ser fieles a la realidad de lo acaecido, independientemente de luego la inclinación política de cada cual): una serie de desplantes -unos más en público, otros más en privado- del actual Alcalde hacia algunos de sus compañeros de gobierno.

Eso, creo, no ayudará a facilitar esa posible reedición de la unión “todos contra el PSOE”. Tanto en el caso de que volviera a estar en la pomada el sr. Riestra Rozas como si no: creo que precisamente la experiencia vivida estos años por quienes han sido sus compañeros de gobierno puede hacer que se lo piensen un poco más a la hora de decidir a quién apoyar para esa hipotética futura Alcaldía.

Dejar respuesta