Neptuno y los bufones

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Imagen, Valentín Orejas

Cuenta Baltasar Pola, en un delicioso relato que se titula: “Una diosa llanisca”, que el dios Neptuno “bebía los vientos” por la diosa Turbina que reinaba en la sierra del Cuera, y que era proverbial en Grecia y Roma el desdén súper olímpico con que ella trataba al dios que cabalgaba las olas sobre caballos blancos.

Yo me permito añadir que Neptuno, dios especialmente inestable y no acostumbrado a que se le desobedeciera, cuando se enfurecería por los desplantes de Turbina a su insistente pleitesía, desataba impresionantes temporales en la costa más cercana al trono de la diosa de las alturas del Cuera.

Es más, en uno de aquellos arrebatos creo el hijo de Saturno los bufones de la costa llanisca, únicos en la Geología y Topografía universal.

Y pocos saben, cuando contemplan ese espectáculo, que son los conspicuos vestigios del más trascendental amor no correspondido de la Prehistoria Europea.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

8 Comentarios

  1. A la vista de que todos estáis tan fuertes en Mitologia Griega y Romana y, también, en Mitología del Oriente de Asturias. Y que además sois a cual más cuentista, podríamos en equipo continuar el relato de Baltasar Pola.
    La cosa es ver cómo convencemos a Turbina para que “baxe dende´l so tronu altaneru”.
    Gracias a todos.

    Eungenio:No se me olvida el vino que te gusta.

  2. Entiendo que la Historia de la Mitología Griega, y posteriormente la Romana, ha llevado a la mayoría de los estudiosos a unos posicionamientos que no siendo totalmente falsos, tampoco son del todo ciertos, ya que como ejemplo y botón de muestra, diré que por estas nuestras Mares ni el dios Neptuno, ni Gea, ni Prometeo ni mucho menos el bueno de Hiperión, tuvieron nada que hacer, ya que por aquí el que cortaba el bacalao era el todopoderosísimo “Abasconte”, Rey y Señor de los Mares del Norte, con todo lo que estas contienen, sean seres animados, o inanimados materiales.
    Partiendo de ahí, la historia comienza cuando el malvado “Turbónico”, Señor y Amo despótico de las altas, frías y grises tierras del interior, raptó a la princesa “Torimbina”, la bella, dulce y amadísima hija de “Abasconte”, con la intención de desposarla con su hijo, el feo y desagradable “Muescón”.
    Claro, que cuando un simpático y servicial “pulpe”, de nombre “Guruñin” avisó al Rey de la tropelía que había efectuado el “burru” de “Turbónico”, “Abasconte” montó en cólera y con la suavidad y delicadeza de un “Carcharodon Carcharias”, cogió su “tridente” y comenzó a dar golpes a diestro y siniestro sobre la costa, límite de sus dominios, desgarrando la misma y haciéndola pedazos que dejaba abandonados como después fueron los “Castros de Poo”, el “Castru la Ballota”, la “La Nao” o la mismísima “Osa” y otras más, como pudieron ser tambien los acantilados de una zona denominada de “Pria”, pero como eran muy altos y no alcanzaba bien, el Rey Abasconte, con un fiero bramido de ira, lanzó al aire su “tridente”, que salió volando hasta caer “espitado” encima del acantilado, quedando los “furacos” que hoy conocemos como los “bramadorios”, al volver a recoger su emblemático Cetro de poder y mando.
    La cosa se resolvió bien, “Torimbina” volvió con su padre, aunque todavía el bueno de “Abasconte”, cuando se acuerda de aquella faena, se vuelve a poner como verdadero “tiburón blanco” y larga sobre los dominios de “Turbónico”, toda la cólera de la que es capaz.
    Y no quiero cansaros más, toda la verdadera historia la conté en un artículo denominado “¿Por qué la Mar es Salada?, escrito el 16 de Julio de 1916 en este Diario del Oriente, y que igual hasta os gusta.
    Un abrazo amigos.

  3. Disiento de Baltasar y su preferencia por la segunda derivada del Olimpo Griego, me gusta más éste y mejor aún los Viejos Dioses, los Titanes.
    Y puestos a contar cuentos,…
    Esquilo se equivocó.
    El Titán amigo de los hombres, Prometeo, no fue encadenado en la Oriental Iberia, el Cáucaso, sino en la Occidental Iberia.
    …, donde su Madre Tierra se terminaba, en los remotos confines de Gea, donde se acostaba y se acuesta, su otro hijo, Hiperión.
    …y más exactamente en las estribaciones del “Urriellu”,… en los perdidos acantilados de Pría,… y ahí sigue protegiendo a Gea de los necios envites del sobrino del pardillo Zeus.
    No hubo y no hay miedo,… mientras Prometeo siga amarrado en los acantilados de Pría, no habrá tridente que pueda herir a sus amigos los hombres.
    Por favor, un buen vino tinto, a poder ser del Somontano.

  4. Rostroazul, de nuevo ha vuelto a impresionarme….Sabe usted incluso de mitología griega y también romana.
    Lo que no conoce, porque no leyó el cuento de Baltasar, es que el preferido de la Diosa del Cuera no era otro que Hércules…en bable llanisco Ércoles. Si bien, aunque como digo su corazón era de Hércules, ella veía con fruición todo conflicto entre sus admiradores.
    A veces, me parece que usted lo sabe bien, las mujeres, incluso las diosas, se enredan mal…..
    No descarto seguir contanto los amores de Neptuno (en bable llanisco Netunu) y Turbina…No creo que a Baltasar Pola le importe, al fin y al cabo era tío de mi abuela…Pero antes tengo que encargar a Hércules algún trabajo en una tierra lejana (así serán 13 y no 12 sus trabajos)…para dar tiempo a Neptuno a adelantar algún paso en su conquista de la altiva diosa del Cuera.
    Gracias por seguir ahí.

  5. Eugenio, muy buenos días. Extraodinario tu plan…yo llevaré el vino y el fotógrafo. Y esperemos que no se demore el rey del mar…ya que corremos el peligro de verle doble..
    Gracias por el comentario.
    Un abrazo.

  6. Doña Maiche, nos cuenta usted que los bufones son fruto de la cólera de Neptuno, y de su cabreo monumental por los desaires de la Diosa Turbina,… terca ella donde las haya,… pero omite usted como se produjeron… lo cual es fácil de deducir si acudimos a la mitología griega y a los enfados de Poseidón y al uso que daba a su poderoso tridente… Ya que el tridente se lo copiaron los romanos para su Neptuno.

    Fíjese Doña Maiche que los Gladiadores romanos en la arena del circo, representaban a veces en singular combate las armas de Neptuno, y cuando esto ocurría, al que le tocaba investirse de la deidad marina , luchaba sólo con una red de pescador y un poderoso tridente.

    La técnica del Neptuno de ocasión consistía en inhabilitar al contrario con la red y una vez enredado ensartarlo en el tridente.

    Y así se fue Neptuno para Llanes y llamó a gritos a Turbina para que bajará de Cuera y llevarsela enredada para siempre…..

    Pero Turbina, que aficionada a la lectura… había leído Espartaco, y conocía de las tácticas neptunianas… le contestó… ¡Ni borracha bajo yo pa que me eches tu red!

    Y justo ahí… la historia traspasa a la leyenda, porque fue cuando Neptuno furioso le dijo… Si no bajas y te enredas conmigo… te vas a enterar de lo que vale un tridente…. mas como no bajo, el Dios del mar clavo su tridente haciendo tres profundos bufones…. Y lo luego, requirió de nuevo… ¡baja hembra terca !… Y tantas veces como ella se negó… clavó Neptuno su tridente en la costa de Llanes… Y no se llevó la casa de Eugenio de milagro… porque de aquella no la había construido.

    Así… Cuentan las crónicas…. Que contando los bufones de la costa llanisca y dividiendo entre tres… salen las veces que la Diosa Turperela (perdón Turbina) Le negó su amor a Neptuno.

  7. Suelo escuchar con placer los bramidos de mis vecinos bufones, creyendo que son fruto de la terquedad de la Mar contra la estrechez de la Tierra…
    Pero,… después de leer tus líneas, esperaré al próximo temporal, al lado del fuego y detrás del cristal, intentando pillar al obcecado hijo de Saturno arreando sin compasión la costa, y a su deseado amor pasando de el.
    No sé de cuantas copas de vino tendré que disfrutar en la espera, pero al final, seguro, los veré.
    Ya te contaré.

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