¿Qué es eso de Mayo del 68?

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Me dicen que el pasado verano una pareja de unos treintaytantos años que visitaba la Casa de Cultura de Llanes preguntaba en voz alta “¿qué es eso de Mayo del 68?”.

Ese mismo verano yo escuché pedir en una cafetería “un café con leche tibia, corto de café y con una nube de crema por encima”.

Todo ello junto te lleva a pensar lo exigentes que en ocasiones (muchas o pocas, eso lo dejo a opinión de quien lea esto) nos volvemos con las tonterías y lo tremendamente tolerantes (por emplear el término más suave posible) que somos con nuestro nivel de conocimientos mínimos.

Podríamos llevar esto hacía lo poco en serio que en ocasiones (repito, muchas o pocas a gusto del consumidor) nos tomamos nuestro papel de ciudadanía: nos volvemos locos reclamando nuestros derechos (hasta el último de los últimos) pero ignoramos alegremente nuestros deberes.

Porque ejercer -y disfrutar- la ciudadanía también conlleva obligaciones. Una mínima preparación -nadie habla de titulaciones universitarias- para ejercer con mínimo sentido dicha ciudadanía, por ejemplo, a la hora de votar. Que se puede votar, dentro de las opciones legales existentes, la que se prefiera. Faltaría más. Pero sabiendo lo que se vota.

O, sin llegar tan lejos como ejercer el voto, también podemos decir que hay que estar mínimamente preparados para diferenciar noticias reales de falsas.

Uno se sorprende, por ejemplo, de comprobar cómo mucha gente difunde fake news a través de redes sociales tomándolas como reales y enfadándose con ellas… sin, por ejemplo, haberse fijado en el nombre del medio que difunde dicha noticia y simplemente por eso, por el nombre del medio, no poner ya en duda la supuesta información. Es tan sencillo como, con la mosca detrás de la oreja, buscar esa misma información en uno, dos o tres medios reconocidos como serios y comprobar si se hacen eco de ella o no. Si ocurre que no, la mosca detrás de la oreja ya debe hacérsenos del tamaño de un rascacielos.

En multitud de ocasiones las mayores barbaridades se creen a pies juntillas a la velocidad de la luz… y así nos va.

Ya nos engañan lo suficiente cuando miramos con lupa las cosas como para, encima, ponérselo así de fácil.

Luis Sordo

1 Comentario

  1. Creo que estoy de acuerdo contigo Luis, que la base es la falta de cultura, pues que cada “persona un voto”, es lógico que sea así, pero que todos los votos tengan el mismo valor, eso ya es mas que discutible.
    El que una persona sea capaz de saber los nombres de todos los componentes de un determinado equipo de fútbol, o el saber la vida y milagros de un presentador de la “prensa rosa” de televisión, o saber “de buena tinta”, el porque Fulanita, se ha divorciado Zutanito, me parece bien, pero que esa misma persona, no sepa que fue el “Mayo del 68”, o en que consistió la “circunvalación” de Juan Sebastiano de Elcano, por ser noticias irrelevantes, eso si me llama la atención.
    Como tu bien dices, a ciertas personas les gusta y aceptan…¿Lo que les colocan delante sin mas análisis?.
    Pues estamos arreglados amigo. Un abrazo

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