Inguanzo

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Imagen, Valentín Orejas

Lo primero que conocí de Inguanzo, antes de poner el pie en ese pueblo de la parroquia de Berodia en el Concejo de Cabrales, fue un postre: los borrachines.

Los probamos en Puertas de Cabrales y nos los hizo requetebién Carmen, del Bar Luisa. Llevan huevos, azúcar, miga de pan, vino blanco y canela; tienen forma ovalada y se sirven fríos o calientes con su caldo.

Este afamado postre es típico de las fiestas que en honor de San Antón se celebran en Inguanzo y cuya misa solemne, tras la procesión, se oficia en la Iglesia de la Santa Cruz, de estilo Neoclásico.

Frente a ese templo, un día de febrero en el que el sol no cabía en la mañana, nos quedamos sorprendidos por su sillar perfectamente encuadrado e interior abovedado, las dos capillas laterales, el pórtico cubierto formado por arcadas y el campanario en torre adosada.

También asombra en la parte alta un palacio rural, conocido como del Mayorazgo (la rama mayor), que con aquella luz adquiría un tono vainilla, de estructura compacta por carecer de patio interior, dos pisos de inspiración clásica, una hermosa galería de madera al sur y dos saeteras, que flaquean la puerta adintelada orlada con un escudo que presenta armas de los Pérez Bulnes, Cossio, Escuderos de Arenas e Inguanzo.

Las dos edificaciones, la iglesia y el palacio, fueron construidos por Don Pedro Alonso Díaz, uno de los primeros grandes indianos, que había nacido en Inguanzo y emigró muy joven a México donde hizo una gran fortuna, llegando a ejercer importantes cargos y nombrado por el rey Carlos IV en 1792 Marques de Santa Cruz de Inguanzo.

Además, en las inmediaciones se encuentra la llamada Cueva del Bosque del Táranu, con pinturas de la época magdeleniense, destacando el panel de las cabras con más de veinte grabados; y en la que relatan que habitaba la Xinxáncana, mujer vieja vestida de negro que se llevaba a los niños que entraran en la cueva. Leyenda que, me atrevo a pensar, se inventó para que los menores no se acercaran debido al difícil acceso a la misma.

Y es que Cabrales -según se descubre mientras te vas adentrando en el corazón de los Picos de Europa con sus paisajes de vértigo y sus pintorescos pueblos- no solo cuenta con el queso más logrado del mundo, el pico más soñado por los montañeros o ese ancestral baile -conocido como “el corri corri”- en el que un mozo se dirige a varias mozas, las cuales se alejan con desdén, optando él por perseguirlas hasta que cansado se rinde y entonces ellas, viéndose abandonadas, vuelven en busca del galán a quién alcanzan en el mismo lugar donde el baile empezó.

Regresamos por Las Estazadas y, como siempre en ese alto en el que parecen flotar los sueños, no pude evitar echar a volar la imaginación por la montañas -donde me figuro rebecos y águilas en los roquero-, y por el rio, cuyo profundo cauce podría ser elegido para depositar el anillo del nivelungo.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Buenas noches, Rostroazul. Le encuentro ocurrente en estos principios de primavera.
    Va usted bien encaminado en lo referente a que cada vez me gusta más la montaña, más exactamente los pueblos entre el Cuera y los Picos de Europa de las Peñamelleras y Cabrales.Si bien, sigo siendo principalmente de mar y la montaña me sigue resultando estática.
    Puede usted nombrar sin peligro al rey de los Picos de Europa, al altanero e individualista Uriellu, que no deja que ningún otro pico se le acerque.
    En lo que no acierta es en el tema de la cocina. No sé cocinar, en casa quien se dedica a ese arte es el fotógrafo que lo hace muy bien y le gusta.
    Poco a poco se va usted decepcionando…no soy rubia, tampoco angelical y, además, soy un desastre en la cocina.
    ¡Cómo ve no le convengo en absoluto!

  2. Doña Maiche, como se nota que a usted le pone la montaña…. mucho rollo marinero, pero cuando, bien sea con Nelson o con quien pille de su equipo, se mete en indagaciones por los territorios de Turbina, es cuando le saca todo el lustro al cuaderno.

    Hoy se lo ha currado doña Maiche,…. con sus perfectas descripciones de la iglesia y palacio de Inguanzo, y no digamos nada de «los borrachines»…. donde me dejó haciendo la boca agua,…… se ve a la legua, que le va la cocina…. su fotógrafo debe ser muy afortunado,…. debería pensarse en escribir su recetario o abrir un cuadernín en el Diario, que se titulara  «doña Maiche y sus recetas»

    Pasé por ese lugarhace ya unos años en un Raid motero haciendo la AS-114 entre Cangas y Panes un verdadero placer de curvaturas y recuerdo que en algunos puntos detuvimos las motos para contemplar una montaña de piedra, que no me atrevo ni a nombrar, pero para la próxima será Inguanzo parada obligatoria para emborracharnos en el Bar de Luisa……………. de borrachines me refiero.

    La foto doña Maiche es muy guapa…. aunque para mi gusto le faltan algunas hojas y eso que si las hubiera no saldría la iglesia….. como verá usted,…. hoy estoy «sembrao»…. así que mejor me despido hasta el próximo borrachín…. ¡Digo!.. Cuadernin.

    Siga bien doña Marina…… Digo… Campesina…. X DD

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