Lolo, en el recuerdo

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Imagen, Valentín Orejas

Era ya de noche cuando recibí la noticia del fallecimiento de Manuel Maya Conde, para muchos de nosotros Lolo “a secas”.

Se me agolparon los recuerdos.

Me vino a la cabeza el día que vi publicado mi primer artículo en el Oriente de Asturias, un 27 de octubre de 1979, hace casi 40 años. Se titulaba “Meditaciones de un rebeco”.

Y al recuerdo de aquella emoción de ver impreso en el periódico lo que había escrito se unieron mis conversaciones con Lolo, a veces muy breves, pero que a mí me parecían inmensas, en las que, entre referencias a películas de cine clásico, una de sus aficiones, y a nuestro paisaje, me fue despertando el interés por la historia de Llanes y por las biografías de aquellos personajes de la Villa y el Concejo que él sacó del olvido, devolviéndolos a la memoria, rescatándolos para nosotros y para los que vendrán después.

Así, descubrí a Ángel de la Moría y su poesía llena de nostalgia, sencillez y amor por Llanes, y a Pepín de Pría; profundicé en escritores como Vicente Pedregal, Fernando Carrera y Baltasar Pola, releyendo sus cuentos y crónicas de Hollywood; y ahondé en políticos de la talla de Posada Herrera y Egidio Gavito; y aprendí que la historia no es lo que se cuenta sino la suma de las historias de las personas.

También, me acrecentó la pasión por su periódico, “el cordón umbilical que mantienen los llaniscos ausentes con su tierra”, por los pueblos de los cinco Concejos, las capillas, los palacios y las vidas y mansiones de los indianos.

Y si lo anterior, nunca pude agradecérselo bastante, lo que no tiene precio para mí fue que Lolo me apoyara y animara a escribir, lo que hice en el Decano de la Prensa Asturiana ocasionalmente durante casi toda mi vida y semanalmente en los últimos 7 años del semanario, justamente hasta su desaparición, que tanta consternación nos causó a todos, empezando por él, su director desde 1960, que siempre tuvo la ilusión de que “El Oriente” llegara a cumplir 150 años. ¡Nos faltó tan poco, querido Lolo!

De pronto, lo vi sentado en su sillón de la imprenta con sus coloristas dibujos, las maravillosas portadas de las revistas anuales y su foto con el Príncipe y Pacoché de porruano al fondo, lleno de curiosidad, de cosas que contar, de ilusión por publicar, con la generosidad asomándole a los ojos y aquella humildad que se le salía por fuera.

Sin duda, su magnitud se acabará por reconocer del todo, ahora que ya no está.

Pero yo siempre le recordaré como en una película.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

8 Comentarios

  1. Querido Fernando, muchas gracias por tus entrañables comentarios…A Lolo le encantarán.. Y no me cabe duda de que seguirá velando siempre por «la su Villa».
    En cuanto a expresar los sentimientos y emociones…A mí no me resulta complicado..Quizá porque nunca me he guardado lo que siento…Y creo que tú tampoco.
    Un abrazo muy fuerte.

  2. Sabes querida Perela, que los sentimientos son muy difíciles de plasmar en letras, hasta tal punto, que no siendo precisamente amigos D. Francisco Gómez de Quevedo y Villegas y D. Lope Felix de Vega Carpio, dicen que a la muerte del Lope (1635), al gran Quevedo se le “corto” la pluma al escribir sobre su literato enemigo. Un abrazo.

  3. Me llamaron entrada la noche para decirme… ¡Tío Lolo ha fallecido!
    La impresión fue indescriptible, ya que aunque estaba muy delicado de salud, no me imaginaba un fin tan inmediato.
    Fue un maestro, del que ya poco puedo decir, pues quien habla y escribe mejor que yo, ya lo han dicho o escrito, no todo porque es imposible, pero bien es verdad que han sabido plasmar los sentimientos que Lolo ha suscitado en todos y cada uno de nosotros.
    Como bien ha dicho Eugenio Perea, “Nadie muere del todo mientras haya quien lo recuerde”, y a ti querido Lolo, se te recordará, muy mucho y muy bien, por como fuiste y por lo mucho que hiciste.
    Descansa ya “Tiu Lolo”, y no pierdas de vista “la tu Villa”, es el último favor que se te pide.

  4. Querido Eugenio: Muchas gracias por tu comentario tan afectuoso. No conociste a Lolo Maya, pero me consta que a veces leías «El Oriente de Asturias» y, también, algún libro editado por Maya, entre ellos «La ilusión de los Lunes» y «De la sorpresa a la emoción», los cuales fueron prologados por él.
    Yo estoy convencida de que solo muere quien es olvidado.
    Un fuerte abrazo.

  5. No tuve la oportunidad de conocer a Manuel Maya Conde. Me perdí, seguro,… algo bueno de la vida.
    Querida Maiche, mi más sincero pésame.
    Quiero creer que «Nadie muere del todo, mientras haya quien lo recuerde»

  6. Buenas tardes, casi noches, Rostroazul…como crecen los días…
    Muchas gracias por su comentario tan cariñoso y delicado…Lo cierto es que Manuel Maya Conde dejó a Llanes.. al Concejo…a todo el Oriente de Asturias… un legado que nunca podremos agradecer bastante.
    Y para muchos de nosotros siempre será un referente.
    En relación a las notas de Eugenio en el Cuadernín del pasado miércoles sobre San Pedro…estoy con usted…son muy interesantes.
    Buen fin de semana.

  7. Nota: Me refiero a la contestación de Eugenio que no me ha salido por el entrecomillado

  8. Doña Maiche……buenas tardes….No puedo hoy comentar mucho porque el capitulo me supera. Yo no he conocido a Don Manuel, pero solo su presencia me indica que debió de infundir un gran respeto. Él cumplió su misión hasta que pudo y usted es digna heredera de sus afanes. Él estaría orgulloso de sus desvelos por Llanes; expediciones campestres al filo de los recuerdos, acercando cada semana el destello de cualquier glorioso pasado, para que no quede en el olvido o simplmente reflexionando, que la belleza puede encontrarse en lo más próximo sin necesidad de que se vean pirámides o rascacielos.

    Por cierto magistral la contestación de > al cuadernín de Pría; la mejor reflexión de todas. Estoy seguro que así lo hubiera considerado Don Manuel si contaba con ese espíritu de periodista que usted tanto apunta.

    Es cierto, y quizás sea la intrépida y controvertida personalidad de San Pedro, que a todos no ayuda en nuestras debilidades lo que haya contribuido a que sea tan recordado. Solo se le olvida a Eugenio un detalle…..Se escapaba de Roma como yo hubiera hecho, para eludir lo peor, cuando desde lo alto su Señor le interrumpió en su huida, para recordarle aquello que le había dicho junto a Tagba en el mar de Galilea:….»un día otros te ceñirán y te llevarán a donde no quieres»…….¿Quo Vadis …..Domine?…..el buen apóstol ya no tuvo elección y regresó a Roma para ser crucificado a la inversa por decisión propia…..No merezco morir como mi Señor……nos abandonó cumpliendo su cometido….como Manuel Maya Conde.

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