El pájaro que gatea

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Es más frecuente oír a un agateador que verlo, por eso nos sorprendió poder contemplar, a principios de marzo, en el jardín botánico de Panes a un ejemplar camuflado en el tronco de un árbol, con su manto parduzco y jaspeado en blanco.

Trepaba hacia arriba ayudado por su cola rígida y exploraba con su curvado pico acicular.

No es de extrañar que el esquivo pajarín llamara la atención hasta del propio Aristóteles, que fue el primero en describirlo.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Eugenio, Buenos días. Me alegra de que te haya gustado el curioso agateador. Gracias por tu comentario.

  2. ¡Preciosa y oportuna fotografía!
    Me gusta observar la naturaleza y… no era consciente de que está entre nosotros. No conocía este pajarito.
    Gracias por vuestra información.

  3. Rostroazul, buenos días…También a mi me alegra retomar la senda ornitológica…aunque no es fácil conseguir una buena foto y además no son los cuadernos de pájaros muy éxitosos.
    Lleva razón que desde el raitán y el acebo de Navidad…no volaban aves por el Cuadernín….a no ser los buitres de el Mazucu.
    Si alguna vez viene por estas tierras le contaré un secreto para poder fotografiar pájaros…Le adelanto que no paso largas horas tras lo juncos vestida de camuflaje.
    Totalmente de acuerdo con la última parte de su comentario…Si bien.. muchos y grandes ejemplares de agateadores harían falta.
    Gracias¡¡¡

  4. Doña Maiche: Buenas noches,……… me alegra que hoy retomemos la senda ornitológica, que hacía tiempo no recorriamos. creo que desde el Raitan pascual, ….y es que doña Maiche las megafotos de don Valentín se brindan al «cuadernín» como una epistola, y ya poco cabe comentar.
    ¿pero como las hace doña Maiche?….porque yo que estoy interesado en el tema, cuando salgo de paseo con mi cámara, es cierto que sorprendo alguno, pero el tiempo que me toma el encuadre, el enfoque y toda la parafernalia……hace que en el momento del disparo el paxiarín cambie de aires a velocidad de vertigo. Y encima siempre se trata de ejemplares nada fáciles de captar.
    Yo la imagino junto a su compañero, con traje de camuflaje pasando largas horas tras los juncos, vigilando el trípode en las esperas, que creo no siempre serán fructiferas; anque pienso también, que un atardecer con usted tras los juncos será siempre plato de buen gusto ya se presente o no el agateador de turno.
    En este caso nos cuenta usted que estaban en el Botánico de Panes, pero yo estoy seguro que ese no es su sorprendedero favorito.
    Lo que mas me llama la atención del pajarin Doña Maiche es la enorme entrega del sujeto a su labor de limpieza de los arboles, y es que no dejan un parasito en el árbol, ……y contemplando su laboriosidad y ese pico que parece un sable, me viene a la cabeza lo bueno que sería contar con algunos ejemplares de gran tamaño que libraran de parásitos a la nación.

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