Reflexiones de un espectador

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Nacido en Llanes hace 67 años, donde viví y estudié hasta cumplir los 18. Mi vida profesional me llevó fuera de aquí y prácticamente no he vuelto hasta hace algo más de un año en que, una vez jubilado, establecí de nuevo mi residencia en la Villa de la que nunca perdí el contacto, pues entre la familia, amigos y “El Oriente de Asturias” me mantenía informado de lo que aquí acaecía.

Nunca me apasionó la política ni me interesaron sus entresijos. Me resulta difícil decir hoy que sí y mañana, ante el mismo problema, mantener lo contrario. O, en el caso de Llanes, aceptar consignas y tomar decisiones con planteamientos o misivas venidas de fuera.

Lo que voy a decir aquí, ahora, es totalmente subjetivo, pero no tiene una segunda lectura y procede de un espectador preocupado por el devenir de la villa y su concejo.

Una vez establecido en Llanes pude reflexionar sobre lo siguiente…

¿Por qué un grupo de cuatro partidos antagónicos, rivales en la acción política, gobiernan juntos el municipio?

Después de décadas de gobiernos socialistas era necesario, imprescindible, sacarlos del gobierno municipal pues la tremenda red clientelar que durante años fueron tejiendo ponía el gobierno municipal en manos de “amiguetes” y estómagos agradecidos.

Así, llegaron a creer que el Ayuntamiento era suyo, haciendo y deshaciendo a su antojo, favoreciendo a sus acólitos y desamparando al discrepante.

Favores, ayudas, prebendas, licencias, nombramientos a dedo, sin respetar los principios de igualdad, mérito y capacidad… y un largo etcétera, era el pan nuestro de cada día.

El cuatripartito gobernante en la actualidad se encontró con este problema de inmediato. Un porcentaje importante de los puestos clave del ayuntamiento no solo no colaboraba, sino que dinamitaba cualquier iniciativa.

Algunos de ellos están en la actualidad siendo investigados supuestamente por cometer irregularidades en el ejercicio de su cargo.

Las bajas laborales se multiplicaban y se extendían en el tiempo de una manera extraordinaria, alarmante e insólita.

Cuatro años de gobierno no son suficientes para encauzar una dinámica perversa construida durante décadas.

Pero el tiempo y la justicia van poniendo las cosas en su sitio. Las sucesivas resoluciones judiciales, una tras otra, dan la razón a los administradores actuales.

La Audiencia Provincial ha emitido sentencias condenatorias de 7 y 9 años de inhabilitación contra tres concejales socialistas y una trabajadora por prevaricación administrativa.

El anterior concejal de urbanismo investigado por casos irregulares en concesión de licencias y contrataciones ilegales.

Y ya, para culminar el disparate, la exalcaldesa está siendo también investigada en sede judicial.

En fin, no hacen falta más ejemplos, aunque los hay, y muchos de otra índole, para demostrar la incapacidad de este grupo para regir los destinos del municipio.

Y el problema con que nos encontramos hoy es que pueden volver.

Por otra parte, la economía del municipio fue descuidada en tal medida que el gobierno socialista entregó las arcas del municipio con una deuda de 7,5 millones y con varias bombas de relojería millonarias que están a punto de estallar y que será el contribuyente quien en último término las sufrague.

¡¡ Qué fácil es gastarse el dinero de otros !!

Al menos, próximos a finalizar esta legislatura las cuentas del ayuntamiento están en positivo.

Suponiendo que no hay malicia en los hechos, más bien podría considerarse como una banda, una pandilla de aficionados, cuyos resultados finales dejan mucho que desear.

En una reciente entrevista en la televisión autonómica, con motivo de las próximas elecciones municipales, el representante del grupo socialista decía que lo primero que iba a hacer, si lograba la alcaldía, era un nuevo PGOU con consenso.

¡¡Se necesita, al menos, ser ingenuo para lanzar esta proclama!!

Durante casi tres décadas de gobierno socialista, incluso con mayorías absolutas, no fueron capaces de configurar uno medianamente aceptable.

Es precisamente ahora cuando el nuevo PGOU  tiene unanimidad con excepción del grupo socialista. ¿De qué consenso habla?

Estamos a punto de decidir quiénes serán los próximos timoneles del barco en que nos encontramos, todos, Tirios y Troyanos, que nos representarán a todos y que nos afectará, sin duda, en muchas facetas de nuestra vida cotidiana.

Finalizada y enterrada ya la secular visión bipartidista, nos encontramos con la eclosión de una diversidad de partidos aspirantes, advenedizos algunos, que difuminarán y distorsionarán la voluntad real de los electores. Tal es nuestra ley electoral.

La gran mayoría de partidos responden a consignas nacionales, que poco o nada tienen que ver con la singularidad e idiosincrasia de Llanes.

Por ejemplo, el número uno de una lista para Llanes fue desplazado y cambiado por otro a instancias de Oviedo.

El número uno de otra lista de partido, desconocido para todos, ni es de Llanes ni conoce sus problemas ni, por supuesto, el Municipio.

Otra lista está formada por miembros de una misma familia (además de parentesco, supongo que también de política).

Evidentemente, todos ellos tienen el derecho de poder presentarse a las elecciones pero supuestamente algunos no llegarán a los votos necesarios para alcanzar una concejalía.

Y, ¿ adónde van todos estos votos ?… pues curiosa y probablemente a lo contrario de lo que pensaban.

La dirección de un ayuntamiento y la gestión municipal requiere una experiencia previa.

No podemos consentir que nuestros gestores vayan error tras error por no conocer el funcionamiento de la Administración. Creer que por estar bajo el paraguas de unas siglas partidistas, sin preparación ni experiencia, se puede gobernar el municipio de Llanes es, desde mi punto de vista, una entelequia, una ficción y una fantasía. Todos tenemos inquietudes e ideas a desarrollar pero necesitamos una persona experta y competente que lo ponga en práctica y lo lleve a cabo.

Y esa persona de la que hablo está en muy pocas de las listas electorales de Llanes.

Para analizar la legislatura que ahora termina, utilicemos un símil musical en el que la “orquesta municipal” interpreta obras de Strauss en el concierto de año nuevo.

De una parte, el grupo de baterías y percusión, mayoritario y con muchos años a la espalda, toca a destiempo, hace mucho ruido y asincrónico. Parece que interpreta otra partitura.

Del resto de la orquesta, es el grupo de violines quien, habiendo estudiado y ensayado previamente, con trabajo, tesón y profesionalidad, hace que el resultado final se parezca algo a la idea del compositor.

Y todo ello bajo la batuta de un director que no ha preparado el evento y se presenta a dirigir el concierto en pantalones vaqueros.

¡¡Inimaginable!!

Algo similar ha ocurrido en la “orquesta municipal” del ayuntamiento de Llanes. Un pequeño grupo de tan solo cuatro concejales ha salvado la legislatura.

En fin, usted, querido lector, sabe mejor que nadie quién le representará con trabajo, eficacia, honestidad y quién pondrá el status del ayuntamiento de Llanes y sus vecinos en el lugar que les corresponde.

Por y para Llanes…

¡¡¡Piénselo, reflexione y Vote!!!

 

Tomás F. Buergo

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