Robriguero

2
1334
Valentín Orejas

En la estribación norte del Macizo Oriental de los Picos de Europa, o de Andara, en el  cruce de caminos donde confluían en la antigüedad varias calzadas, la del Cares, la del Deva y la que saltaba del Cuera salvando el primer río, se encuentra Robriguero.

A este pueblo, a tan solo cuatro kilómetros de Panes, subimos el último día de abril, en compañía de nuestro guía de excepción en las dos Peñamelleras, Nel Melero.

Nada más llegar nos acomodamos en el parque para que desde allí Nel hiciera volar su dron, conocido en todo el valle como “moscardón”.

El pequeño aparato volador no tripulado, controlado remotamente por su dueño, se elevó en vertical y su cámara permitió ver, fotografiar y filmar a vista de pájaro, además de Robriguero, la peña que lleva el nombre de la localidad, de casi 900 metros, que le sirve de telón de fondo, así como el emblemático Pico Peñamellera y el pueblo de Para.

Robriguero, por Nel Melero

Tras un perfecto aterrizaje de Moscardón, nos dirigimos, en animada conversación, a la Iglesia de San Pedro de Tobes.

En el camino, entre muros de piedra seca, manzanos, avellanos, y praderías de un verde nuevo y brillante en las que asomaban las flores azul violeta de la aguileña común, Nel me contó que antes eran muy famosas las avellanas de la Parroquia de Tobes, a la que pertenece Robriguero, Bores y Tobes

Enseguida, tuvimos ante nuestros ojos la airosa Iglesia de San Pedro recortada contra el Pico, que a pesar de estar bajo la advocación del Príncipe de los Apóstoles, celebra Santiago con un apretado programa de actos religiosos y profanos.

Unos pasos más y se puede bajar al “Puente Viejo”, construcción pétrea de un solo y alto arco, que datan en el siglo XIII y que es uno de los elementos arquitectónicos más singulares del Concejo.

Dejando para otro día acercarnos al antiguo puente que salva el Cares, seguimos hasta la aldea de Tobes, llamándonos la atención que la mayoría de sus  casas han sido rehabilitadas  y que cuenta con un taller de un artesano del cuero.

Continuamos por la carretera, y tras una parada en un abrevadero en el que Nel me habló de un tejo milenario que había existido en el cementerio de Panes, al cual dedicó un poema que tuve la suerte de escuchar, regresamos a Robriguero.

Entonces, me fijé en que casi todas sus casas tienen una pequeña huerta en las que habían empezado a plantar patatas, ajos puerros, tomates, pimientos.

Después, nos desviamos al barrio de Llés, donde originariamente se homenajeaba a Santiago en una capilla que se convirtió en vivienda. También, vimos los restos de lo que fue un maravilloso palacio, propiedad de la Condesa de Mendoza Cortina, el cual se incendió en 1919.

En el camino de vuelta a Panes, volví a pensar en lo a gusto que me encuentro en las Peñamelleras, ya casi vestidas de verano.

Texto, Maiche Perela Beaumont

Fotografías, Valentín Orejas y Nel Melero

2 Comentarios

  1. Rostroazul, le noto de muy buen humor en este día tan serio…
    Es del todo cierto que me encuentro muy a gusto en las Peñamelleras…pero tiene que saber que las mismas están muy cerca de «mi debilidad», tanto que desde uno de sus pueblos se ve la mar…
    Concretamente desde Suarías….esa aldea a la que no le faltan las ganas, la fuerza y la ilusión para conservar y mejorar..
    Y en Suarías, el próximo 8 de junio, coincidiendo con las fiestas de San Antonio se homenajeará a Nel Melero.
    Y en dicho merecido reconocimiento estaremos para acompañarle y contarlo.
    Por último, aleje ese fantasma de los «celillos»…pues a mí lo que más me divierte son sus comentarios…A pesar de que no le conozco…o quizá por eso…
    Mil gracias.

  2. ¡Jolines doña Maiche!….. Dice el refrán que con la primavera la sangre altera…. Pero a usted lo que le altera de verdad es la vuelta de Nelson…. menudo cambiazo que deja usted traslucir en el cuaderno de hoy…. se la escucha vivaracha,…. animada…. y me atrevería a decir que hasta emocionada….. ha dejado de lado la descripción sintética e hiperprofesional, aunque un tanto lánguida, de los cuadernos de invierno, para mostrarnos en el de hoy,… ese lenguaje suyo tan característico, de alegre reportera, que se lo está pasando pipa el día de la excursión…. y no me extraña, pues ignoraba que Nelson además de almirante tuviera tales habilidades como piloto de reconocimiento……. Y es que….. Doña Maiche,…….. ¡Que pasada de vuelo!….. Pero sobre todo vaya foto…. Y es verdad que siiiii…. se les ve en el parque,….. a usted sentadita en el murín y a Nelson a lo suyo con el Dron,…… Se lo debió pasar tan bien, que hasta nos exalta su opción por las Peñamelleras….. con tal descaro, que nadie diría que su verdadera debilidad es la mar….

    En fín tengo que reconocer que tengo «celillos» de Nelson…. pero bienvenidos si eso la permite continuar con tanta y buena disposición agrandándonos a todos

Dejar respuesta