Una cuestión de suerte

Por Eva San Román Noriega

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Sirva la presente para manifestar una queja a la gestión de las inscripciones del Campamento municipal de Verano de Llanes 2019.

Me hago cargo que los motivos personales no representan un peso específico para presentar una reclamación al respecto del cualquier asunto, pero en este caso y con la esperanza de que a futuro pueda valorarse otro modo de proceder, dejo constar mi malestar debido al perjuicio causado por el mal funcionamiento del servicio prestado durante el proceso inicial.
El escaso número de plazas para niños de tres años ha hecho que durante las primeras horas de inscripción, las tres primeras horas de inscripción, se agotaran las mismas. No sería este un problema sino fuera porque las inscripciones únicamente pueden efectuarse en horario laboral. Es decir, o solicitamos en nuestras empresas que nos den un día libre o no podemos matricular a los niños. Nosotros, padres trabajadores que necesitamos un cuidado de nuestros hijos por ser, precisamente trabajadores. Un tanto incoherente el proceder. Y un tanto injusto el criterio de selección: por riguroso orden de llegada.
De este modo, si la empresa no presta ese día libre, si no hay ningún conocido o amigo que pueda acercarse a rellenar la documentación necesaria o si no se puede, por los motivos que sean, acudir antes de las diez de la mañana al entorno de la Casa de Cultura -donde se procede a la recogida y entrega de documentación- los niños no podrán acceder al campamento municipal.
Y lo de acudir antes de las diez de la mañana -aunque el horario de la Oficina Joven es de 10-13/17-20 horas es porque a las 9:45 -hora a la que yo llegué a la Casa de Cultura después de dejar a mi hija en el colegio- ya había una cola de unas 20 personas. Algunas iban con el encargo de inscribir a su hijo/a, otras con la intención de inscribir a cuantos pudieran. Porque al final, va a ser una cuestión de SUERTE llegar a tiempo.
No quisiera que se malinterpretara esta queja y tuviera consecuencias para la trabajadora de la Oficina Joven que, con máxima paciencia, llegó antes de tiempo a su trabajo para atender el aluvión de inscripciones. Ella sola. Sin ningún tipo de refuerzo para agilizar su trabajo y liberarla de la carga y la presión de padres, abuelos y familiares enfadados por hacer cola durante HORAS para tramitar la inscripción. Como si la culpa fuera suya y las normas las estableciera ella.
Siendo ésta una actividad organizada por una administración pública, y siendo el servicio al ciudadano el espíritu de la cosa pública, resulta ineficaz la puesta en marcha de un campamento en donde no importa que el niño inscrito sea de Oviedo, Castropol o Cabrales, y no prime en ningún momento su residencia en Llanes ni los motivos de su participación en el campamento.
Con todo ello, según mi opinión y mi profundo malestar actual, propondría para próximos campamentos tener en cuenta la inscripción telemática y valorar otros criterios de selección. Lo primero es una cuestión derivada de la evolución. Lo segundo, del sentido común.
Eva San Román Noriega
Madre de Vera Vega San Román. 3 años.

1 Comentario

  1. Estas cuestiones se solucionaban muy bién en los CONCEJOS DE LOS PUEBLOS. Se planteaba la cuestión y se recogian las opiniones de todos, estableciéndose NORMAS Y PRIORIDADES. Mucho recuerdo aquellos concejos de mi niñez, en los que asistía el alcalde «franquista» a ESCUCHAR para elaborar las normas y ejecutar: limpieza de caminos, reparto de comunales, socorro por accidentes o ataques de «dañinos», becas para niños destacados sin posibles…..incluso abrir túneles, por las inmensas nevadas campurrianas: DEMOCRACIA.

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