El tendedero

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Imagen, Valentín Orejas

Al final del paseo de San Antón, tras pasar el faro y con la playa de Puerto Chico a la derecha, en una suerte de península se encuentra el antiguo secadero de aparejos de pesca, al que conocemos como el Tendedero.

Esta sencilla y lineal construcción, consistente en una estructura de ligeros pilares y vigas de hormigón, fue alzada a mediados del siglo XX, pero no tuvo mucho uso, ya que el transporte hasta allí de los aparejos suponía demasiado esfuerzo.

En la actualidad esta explanada es un fantástico mirador con privilegiadas vistas a la costa y a los Cubos de la Memoria.

Por otra parte, no deja de ser afortunado que el Tendedero se hubiera ubicado en ese lugar, pues si ocupara otra sitio más céntrico y accesible, a estas alturas, como le ha ocurrido a la mayoría de ellos, habría desparecido y, casi con seguridad, sería un aparcamiento.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía, Valentín Orejas

6 Comentarios

  1. A ver Rostroazul, “amigu”
    ¿Cierto que a D. Valentin le gustara la belleza de Perela, pues eso también le ocurría a toda la “pavada” adolescente del Concejo?… ¡Sí!
    ¿Qué aparte de las muchas y variadas gracias que adornan a Perela, sus artes culinarias son las que son, y yo solo me atrevo a tomar lo que culinariamente ha sido elaborado por D, Valentín?… ¡Sí!
    ¿Qué Perela citó a D. Valentín en el “Tendederu”? Pues mira, creo que no. Lo que pasó es que D. Valentin, elaborando una logística digna de Anibal, “siguiola” una tarde, y al ver que iba paseando con unas amigas hacia el “Tendedrru” (que también podrían haber sido los “Altos de Mañanga”), se adelantó y cuando llegaron las chicas, apareció ante ella diciendo… Hola guapina… ¿Citástime?… “Probitin”, igual se creyó nuestro querido fotógrafo que iba a pillar por sorpresa a semejante moza.
    Respecto a lo del “plantarle un beso”, que quieres que te diga…”Con el tiempo y una caña…..” Ahí si te puedo garantizar que nuestro D. Valentin es un verdadero experto. A la prueba me remito.
    Respecto a estilo “Bogart & Ingrid”, ahí creo que te puedo asegurar que no, pues de haber sido así, nuestro impresionable y romántico fotógrafo todavía estaría en la UCI, intentando recuperar el conocimiento. Tuvo que ser más suave y paulatino.
    Ahora bien, también te voy a decir una cosa, partiendo de los conocimientos, experiencia y autoridad que me dan 47 años de matrimonio, el ser padre de dos hijas y abuelo de dos nietas (15 y 17 años… ¡Casi ná), el que parezca que Perela es peleona, fuerte y guerrera, me parece que hasta cierto punto es cierto, pero un día, hubo un “hábil”, mas “finu que un veril”, que le cantó una tonadina a la “oreya”, y ya sabes…”Grandes como castillos, pero se deshacen como azucarillos”.
    En cuanto al muchacho, era hábil, pero… ¿“Suavin” y conformista? Que quieres que te diga, pues que…”Dios me libre de las aguas mansas, que de la bravas ya me libraré yo”…
    ¿Expliqueme “chavalón”?. Pues eso, recibe un fuerte abrazo, y no aflojes, que da gusto “charlar” contigo.

  2. ¡Qué imaginaciones tan desbordantes!
    ¡Vaya par de enredadores! ¡Cómo cuentistas no tenéis precio!
    Y,además, Rostroazul es adivino, pues ha descubierto que soy una artista en la cocina, algo que siempre he mantenido en secreto.
    Gracias a los dos.

  3. Permíteme discrepar amigo Fernando,…..pero…..las cosas no fueron así……seguro que no, y tengo base argumental para ello, que no quisiera yo remover demasiado, ….pero tu magistral descripción de los enredos de Doña Maiche me llevan a ello.

    Veras….te cuento la situación como yo la veo. A don Valentín le gustaba la «belleza serena» de la rapaza en cuestión, pero no tanto por ser una morenaza, como por sus artes culinarias. Y se decidió por el secadero sabedor de las técnicas de los gladiadores romanos. La citó en el tendederu por ser el sitio apropiado portando las armas de Neptuno, como las llevaban en el circo, el tridente…..pero sobre todo «La Red»…..

    Doña Maiche se sentía poderosa,….como esa tal Reina de la mitología llanisca…la diosa Turbina y allí acudio confiada….y lo cierto fue que a Don Valentín no le duró ni un asalto,….porque con un poquín de sobervia ella le dijo ….¿a onde vas enredador?…..pa redes las del tendederu….y antes de que terminara la frase plantole este un beso como el de Bogart a Ingrid en Casablanca.

    Al terminar la faena, ella quedó tan…… tocada…..que le quitó la red de las manos al fotógrafo, y se la echo encima ella misma para sorpresa de muchos, y ahí sigue ….enredada.

    céntrate tu …..que las cosas fueron como yo las cuento

  4. Tienes razón Perela, tiene más connotaciones emocionales ”El Tendederu”, que se hizo por nuestras gentes y para nuestras gentes, que los “Cubos de la Memoria”, que estoy convencido que se hicieron para “los foráneos”, y si no es así, que alguien de los llaniscos “de toda la vida”, me explique que quieren decir y lo que representan, en cambio del “Tendederu”, quien más o quien menos, tiene muchas cosas que contar de él.
    “Los Cubos”, se visitan y se observan, mientras “El Tendederu” se vivió, y muy bien vivido por cierto.
    En cuanto a nosotros, en ese “Tendederu” no jugamos a todas esas “maruxadinas” que has nombrado, pero si fue un castillo, una fortaleza, una pista de patines, y se convertía en un circo de varias pistas, cuando andábamos haciendo equilibrios sobre sus travesaños, después de “esguilar”, como gatos por sus postes.
    Tengo que darle la razón a Rostroazul, que con su siempre fina intuición, nos habla de aquel lugar en el que invitábamos a “la mozina”, para enseñarle desde tan privilegiado sitio una Mar incomparable, para así comenzar, con más miedo que vergüenza, un romántico escarceo, del que realmente no entendíamos nada, ni cómo salir de semejante jardín de nervios.
    En lo que ya no estoy tan de acuerdo con mi amigo Rostroazul, es en esa aseveración tan categórica en la que afirma que Don Valentín le echó la red, tras una cita a… ¿La mujer de quién?….Rostroazul, mi criu… ¡Céntrate un poquitín!… ¿Estás seguro que el cuento de la red fue así? No conozco ningún caso en que la red llevara ese rumbo, pues ese que es el “sexo fuerte, debido a la debilidad del sexo fuerte por el sexo débil”, ya nos la armó hace una “maconada” de años, con el cuento de una manzana, y que todavía no se sabe cómo acabó el tema.
    Por lo tanto… ¿Qué “enredaron” a Perela?… Bueno, si ella se dejó enredar, y tras elaborar un elegante “volapié”, la red salió volando como una verdadera “atarraya”, y cayó centrada en quien ella creía que debía, pues… ¡De acuerdo!
    Recibir un fuerte abrazo a tres bandas, queridos amigos.

  5. Rostroazul, ya echaba de menos sus comentarios.
    En cuanto al tendedero, le cuento que tengo grabado en la memoria que, tras la aparición de los nuevos tipos de redes, cayó en desuso, y se convirtió en uno de los lugares favoritos de la villa para jugar.
    Alli, saltábamos a la comba, jugábamos a las tabas, a pies juntos, a las cuatro esquinas…Y solíamos acompañarlos de canciones: «Soy la reina de los mares», «Al pasar la barca», «El patio de mi casa».
    También, recuerdo que se celebraba una verbena y se colocaban multitud de bombillas…Tal parecía un baile en un barco.
    Estoy de acuerdo con usted en que la conservación del tendedero permitirá a las generaciones venideras conocer aquella manera de trabajar y entender la vida.
    Y asimismo, coincido con mi amigo «Lucca Brasi» que anoche escribía en el facebook que el tendedero tiene más connotaciones emocionales con los llaniscos que los Cubos de la Memoria.
    Gracias.

  6. Doña Maiche, buenas tardes……visto como usted lo explica….tiene su aquel, porque indudablemente ni por estética, ni por utilidad….como no sea para entoldar verbenas, ….entiendo que no puede dar mucho de sí el tendedero.

    No obstante doña Maiche, el hecho de que sea de los pocos que quedan, es lo que lo salva; …. y es que nada como la escasez para revalorizar las cosas……de la escasez al vestigio….y del vestigio a la declaración de interes cultural solo hay un paso, al que su diario contribuye.

    Yo me imagino que Don Valentín ha sacado la foto, porque seguramente le traiga muy gratos recuerdos, como por ejemplo…cuando le echo la red a usted….la citó en el tendedero y allí la enredó con su redes para siempre.

    Y es que, aunque no haya sido así, me reconocerá, doña Miache que estos secaderos siempre se prestaron a un escarceo romántico, ….el típico sitio de encuentro pandillero, cuando los chicos tenían pandillas….y se jugaba a todo aquello que te sirviera para ir descubriendo el «alter emocional», de tu sexo opuesto (casi una blesfemia plentaerlo hoy en día)….y aquella aventura de la vida se relacionaba con lugares como el de la foto, inimaginable para los pives de hoy, que si no están en campus con toda clase de monitores……se encuentran en el «shopping center»…..y mas concretamente en Mc Donals.

    Es más, le apuesto que en una encuesta, si se planteara entre la juventud la sustitución del secadero por la
    de un emplazamiento para un Burger, ganaría esta última posición por mayoría holgada.

    Pero gracias a Dios y a usted (entre otros)…… no será así…..no Señor….porque aunque haya caído en desuso; es un símbolo único de la tradición pesquera, y quizás sirva para explicar a futuras generaciones el modo de vida de sus antepasados.

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