Un nuevo examen de la batalla de El Mazucu (07-15 septiembre 1937)

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Imagen, Valentín Orejas

La liquidación del frente del Norte constituyó el hecho militar más decisivo de la guerra civil española, desequilibrando de forma definitiva el balance del conflicto a favor de los sublevados. En ese contexto, la denominada batalla de El Mazucu (07-15 septiembre 1937) fue paulatinamente adquiriendo un carácter legendario, construido en torno a la defensa de Asturias por el ejército republicano durante los últimos compases de las operaciones en la cornisa cantábrica. Este ha sido el caso hasta que la investigación historiográfica permitió reconsiderar la relevancia de los combates. Sobre esta base conviene explorar la documentación producida por los estados mayores de ambos contendientes durante y en los días posteriores a la batalla, proporcionando un análisis contextualizado del hecho bélico. La documentación viene a confirmar tanto la extrema dureza del enfrentamiento en la sierra del Cuera como su nula utilidad táctica en el desarrollo de los combates de la campaña del Norte.

Tras la caída de Bilbao y Santander, la situación estratégica de la República en el Norte era desesperada. Habiendo perdido la superioridad de fuerzas y con un claro desequilibrio en armamento y aviación, la única línea de acción posible para el ejército popular era una estrategia defensiva que desgastase al ejército nacionalista y permitiese el repliegue y evacuación ordenada de las fuerzas propias.

Ahora bien, la campaña de Asturias entró hace décadas en el imaginario colectivo de la mano de una bibliografía bélica no especializada que ofrece una interpretación canónica basada esencialmente en dos tópicos: en el caso de los sublevados, parece que nos encontraríamos fundamentalmente ante una operación de limpieza, paciente y sistemática, dirigida a destruir la mayor cantidad posible de elementos del frente popular en una región históricamente de izquierdas; mientras que para los republicanos, estaríamos ante una estrategia organizada de resistencia a ultranza con la finalidad de que el invierno ralentizase la ofensiva enemiga y retrasase el empleo de sus fuerzas en otros frentes. En la práctica no fue ni una cosa ni otra.

Desde un principio, las directivas del estado mayor sublevado enfatizan una y otra vez el carácter que deben de tener las operaciones del frente Norte: todo debe de estar subordinado a la velocidad. Se llega a ordenar fijar objetivos muy lejanos, marcando ejes de progresión a fin de que cada columna llegue hasta donde le sea posible, “manteniendo siempre el contacto con el enemigo y despreocupándose de sus flancos”. Se insiste en que “el ritmo de las operaciones no se paralice con combates de frente y operaciones de limpieza”. Unas semanas antes de ocupar Gijón el mando nacionalista vuelve a incluso a reiterar a sus unidades que “el hecho de que quede en un flanco o a retaguardia un núcleo enemigo no justificará nunca la paralización del avance”. Para el ejército franquista, la ofensiva sobre Asturias era decididamente una operación a marchas forzadas para explotar el desmoronamiento del ejército republicano tras la ocupación de Vizcaya y Cantabria.

A pesar de todo ello, solo una enraizada reticencia de los mandos tácticos sublevados a dejar focos de resistencia aislados a sus espaldas puede explicar el episodio de El Mazucu; los responsables de las brigadas navarras mantenían aún una mentalidad operativa muy conservadora, que perduraba a pesar de las recientes experiencias de éxito en acciones de ruptura del frente mediante penetraciones muy rápidas hacia la retaguardia enemiga, particularmente viables en esta campaña por la superioridad aérea con la contaban. Esta inercia y la oportunidad de establecer por primera vez en toda la campaña cantábrica una resistencia inusual utilizando los obstáculos naturales entre la costa y los valles del interior hacia Arriondas e Infiesto, llevó al mando republicano a reforzar con unidades frescas las estribaciones del Cuera.

El segundo lugar común desarrollado por la literatura sobre la campaña de Asturias se centra en la existencia de una estrategia de resistencia enconada por parte de las fuerzas gubernamentales con la finalidad de ganar tiempo y distraer fuerzas enemigas de otros teatros de operaciones. Pero de hecho, es más bien la ausencia de una estrategia sólida la que lleva al dispositivo republicano a evolucionar por crisis militares. La ralentización lograda sobre el ritmo ofensivo nacionalista (para ocupar los 30 km que separan Llanes de Ribadesella se emplean 24 días, el doble que se necesitó para alcanzar Santander) no fue utilizada eficazmente para establecer una nueva línea defensiva más organizada sobre el Sella ni –sobre todo- para preparar en último término la evacuación ordenada y masiva de sus efectivos.

Para un ejército en descomposición, los inesperados combates de El Mazucu se elevaron inicialmente a la categoría de batalla heroica, proporcionando por unas pocas semanas un acicate moral imprevisto y, con posterioridad, adquiriendo un carácter casi mítico en las numerosas publicaciones divulgativas sobre la guerra o en aquellas otras narrativas que se adentran en los territorios acríticos de la “memoria”.

Sin embargo, el tiempo obtenido en los combates defensivos nunca fue aprovechado por el mando republicano para materializar la única estrategia razonable en aquellas circunstancias: salvar lo máximo posible del ejército del Norte. Los informes indican que sus responsables no se plantearon esa posibilidad en serio hasta apenas unos pocos días antes de la caída definitiva de todo el frente (21 de octubre).

Al contrario de lo que sugiere una parte de bibliografía guerracivilista, una perspectiva desapasionada concluiría que la batalla de El Mazucu no fue ni un enfrentamiento decisivo en la campaña del Norte ni un sacrificio militarmente útil para la defensa de la República.

Alfredo Vázquez Ramos
Teniente Coronel del Ejército de Tierra, diplomado de Estado Mayor

1 Comentario

  1. Como interesado por la historia, sea nuestra o foránea, da gusto leer artículos que como este, creo están muy bien documentados y estructurados.
    Muchas gracias D. Alfredo.

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