Ocho apellidos colungueses

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I – Los Cobián de las Casas de Loja

“Y juntaron a toda la congregación en el primero del mes segundo, y fueron reunidos por sus linajes, por las casas de sus padres, según la cuenta de los nombres…”
(Números 1:18)

Gabilondo, Urdangarín, Zubizarreta, Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Otegui y Clemente.

¿Lo recuerdan…?

Bueno, por si acaso se lo recordaré yo. Se trata de un divertido guión de Borja Cobeaga y Diego San José, llevada al cine hace nada bajo la dirección de Emilio Martínez-Lázaro, que apoyado –sin querer hacer de menos a los demás- en una magistral interpretación del actor vitoriano Karra Elejalde, arrasó en las taquillas de toda España bajo el título: «Ocho apellidos vascos».

Pero no vamos a hablar de eso, no, simplemente lo vamos a usar como introito para abordar un guión algo menos jocoso que versará sobre los más señeros y ancestrales blasones de nuestra localidad, toponímicos casi todos ellos, puesto que tienen su origen en el nombre de lugar donde vivían o tenían posesiones las personan o familias asociadas a ellos.

No es necesario un exhaustivo conocimiento del devenir histórico de nuestro solar para deducir que hasta hace cuatro días como quien dice y desde tiempos inmemoriales ya, se hallaba este fuertemente subordinado a un elitista y reducido grupo de pequeñas familias hidalgas de la nobleza local que controlaron a su antojo durante siglos todos los resortes del poder, tal y como ahora lo hacen las mafias globalistas a través de su putrefacta “demokkracia”.

Nada raro por otra parte, era lo normal dentro de las estructuras jurídicas del Antiguo Régimen, que consiguieron que un reducido grupo de familias hidalgas muy cohesionadas entre sí fueran capaces de mantenerse sin problemas en la cresta de la ola durante generaciones y generaciones si , algo que ya quisieran los nuevos superpotentados del Régimen Liberal que en cuestión a veces de horas pasan del cielo al suelo en un santiamén de una manera chirigotera, grotesca, bufa en definitiva en muchas ocasiones y para más inri teniendo que asumir – qué remedio – con paciencia infinita las burlescas consecuencias que ello conlleva.

Pero eso es otra historia, ya que lo que se va a hacer aquí es una pequeña síntesis de 8 de esos apellidos locales más relevantes que tienen en común el origen y enraizamiento en nuestro solar desde tiempos inmemoriales.

(I) COBIAN o COVIAN

(II) Es Cobián sin duda el más notable de todos ellos con diferencia, el toponímico Cobián -casi todos ellos lo son– del que se tienen referencias ya desde el siglo XI, con origen en la localidad del mismo nombre, aunque con posterioridad como de todos es conocido la rama principal de la familia se asienta hasta hoy en Loja y la secundaria en la propia localidad de Colunga (Palacete renacentista de los Alonso de Cobián) hallándose en la actualidad extendida ya por todo el orbe, principalmente en América, donde es infinitamente más numerosa que en su terruño originario.

D. Luis Montoto y Cobián

Son pues los Cobián, aunque en el papel de “primus inter pares” el principal linaje de la localidad, e incluso ejercieron su hegemonía, por tradición e inercia, imagino, hasta bien entrado el Régimen Liberal, donde no por herencia sino por méritos propios se destacaron personajes tan importantes como el Coronel D. Melchor de Cobián y Miravalles, el abogado y muy noble prócer D. Luis Montoto y Cobián, el mayor benefactor sin duda que tuvo este solar en toda su historia, el sobresaliente jurista D. Víctor Cobián y Junco, cuyos textos aún se usan como manuales en muchas Universidades o el fisiólogo y premio Príncipe de Asturias, D. Francisco Grande y Covián, desaparecido hace aún bien poco, del que poco podemos decir que ya no se sepa.

D. Francisco Grande Covián

Son buenos hidalgos los de este linaje y apellido en la villa y concejo de Colunga , los cuales pintan por armas:

1º en oro, un manojo de ortigas de sinople, y 2º en sinople, un castillo de oro mazonado de sable, y a su entrada, un caballero armado de plata y surmontado de un escusón con nueve puntos equipolados, cinco de oro y cuatro de sable. Bordura de gules, con esta leyenda en letras de sable:

“Quien quiso quitar el oro a las armas de Cobian, pague las costas que no se las perdonarán”.

“En un escudo dorado,
vi una torre, y allí están,
de ortigas bien apretado
un manojo, y es Cobián,
según he sido informado”.

Omar Pardo Cortina

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