Viegu

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Imagen, Nel Melero

Aunque tengo que reconocer que “mi desfiladero” es el del Cares, ese río cuyas aguas “están hechas con agua de rocío”, también siento debilidad por el de los Beyos, profundo y estrecho cañón fluvial por el que fluyen las aguas del Sella, por lo que me faltó tiempo para apuntarme a acompañar a Nel Melero al Concejo más occidental y accidentado del Oriente asturiano, Ponga.

Así que dejando atrás Puente Vidosa, contemplando valles que, atravesando bosques de hayas, suben a los picos más altos, tomamos una estrecha carretera de alta montaña, que serpentea por la garganta del río Santagustia, para llegar a Viegu.

En este pueblo, colgado entre montañas y al pie de la peña Salón, mientras Nel lanzaba a “Moscardón” desde la galería acristalada, como una suerte de balcón sobre el río y el monte, de la casa de sus amigas Mari Tere y Pauli, yo, siguiendo las indicaciones de las dos simpáticas y hospitalarias hermanas ponguetas, me aventuré a visitar Viegu, que aunque no se sabe cierto su fundación, ya en tiempos de los Reyes Católicos hay constancia de un conflicto por pastos con los vecinos leoneses de Sajambre, y que conforma un conjunto rural de gran interés.

Mi primera parada fue en la Iglesia de Santa María, de planta rectangular, cabecera cuadrada y dos puertas protegidas por un pórtico, uno de los de mayor dimensión entre las iglesias de pueblo asturianas, que desgraciadamente ha cedido ante el peso de la nieve acumulada en sucesivos temporales, sin que parezca que se le ponga remedio, y cuyos pies de madera están rematados por zapatas con volutas y motivos ornamentales geométricos.

Muy cerca de ese templo, que datan en el XVII, la casa Rubín, erigida un siglo antes que la iglesia, de planta en L en torno a una corralada, que conserva escudo con la inscripción: “ A pesar de todo venceré..Godos” y una imagen de un ermita con un hombre vestido con armadura y un hacha en la mano.

Y a la entrada, la Casona de los Monasterio, rodeada de un amplio jardín, de teja de pizarra y estructurada en semisótano, dos planta y altillo.

Aunque, sin duda, la joya de Viegu son los ejemplares que guarda de los hórreos beyuscos, considerados el modelo más primitivo y menos evolucionado del tipo de granero que imperaba en Asturias antes de la proliferación de los primeros grandes hórreos, llamando la atención, además de sus pequeñas dimensiones, la cubierta a dos aguas, la ausencia de corredor, la desigualdad en la composición de los pegollos bien de piedra o de madera, e incluso mixtos, y su adaptación a la inclinación de terrenos pendientes.

Después, tuve la suerte de que Pauli, me enseñara por dentro uno de estos tesoros, en el que me sorprendió la existencia de dos entradas, explicándome que se trataba de un hórreo compartido.

A la vuelta, no dejé de comentar con Nel que teníamos que repetir la excursión en pleno otoño, cuando explotan los colores de las hayas, alisos, fresnos, castaños, robles, avellanos y abedules, y la niebla cae sobre los picos más altos.

Maiche Perela Beaumont

Fotografías, Nel Melero y Valentín Orejas

6 Comentarios

  1. Numerosx, buenas tardes y muchas gracias por su comentario. Me alegro de que le haya gustado. Saludos.

  2. Buenas tardes, Fernando.
    Me acuerdo de que hace dos años fuimos contigo a Ponga. Esta vez también comimos en Sobrefoz, y repetimos el postre que tanto nos gustó, el mismo que le comenté a Rostroazul.
    A mí también me sorprendió el hórreo compartido, con sus dos entradas, una para cada propietario.
    En cuanto a irme, de momento no abandonaré la Villa, y menos sabiendo que en breve estarás tú aquí.
    Un abrazo.

  3. ¡Concho Perela! Si además del “genio de la cámara”, te haces acompañar por el magnífico Nel, eso ya es jugar con cartas marcadas, pues los tres juntos describiendo paisajes y paisanajes, es de un resultado insuperable.
    De todo lo que tan poéticamente describes, me ha llamado la atención lo del “hórreo compartido”, no había oído hablar de este tipo de uso, y me lo he imaginado como…¿un astur “chalet adosado”?
    Respecto a Vos Rostroazul, no nos envíe la cría a ningún sitio, que luego se nos va, y se queda esto más seco que el “ojo de Falconetti”.
    Como siempre y después de disfrutar de todo lo que decís y comentáis, solo me resta decir, un fuerte abrazo y hasta cuando querías amigos.

  4. Rostroazul, muy buenos días.
    No había reparado que Ponga linda al oeste con Caso y de ahí esa suerte de rivalidad que deja traslucir.
    Estoy con usted respecto al Pico Tiatordos, el techo de Ponga, tengo un amigo que lo coronó y dice que es «la montaña perfecta» ;y también en cuanto a su queso. Hacen un postre, supongo que lo habrá probado, con queso de los beyos, miel y nueces, que es una delicia.
    En relación a Turquia, yo conocí Costantinopla cuando ya era Estabul, y me resultó fasciante, además de sustuosa.
    Mire…sin despreciar el Balneario Alborada de San Juan de Beleño, preferiría que «me invitara» a volver a
    «Santa Sofía», de la que se me quedó gravado su color coral en contraste con la Mezquita Azul, o a dar un paseín por el Bósforo para admirar los palacios; sin olvidar la ciudad vieja en el Cuerno de Oro.
    En fin…¡Qué pase un feliz domingo!

  5. Doña Maiche…. bonita excursión…. Aunque el territorio en esta ocasión fuera comanche… perdón pongueto… que es casi lo mismo… pero ya veo que del brazo de Nelson todo cobra nueva vida…. Incluso los beyosos….

    La próxima vez que quiera visitar Ponga, le propongo que se venga conmigo al Balneario Alborada en Xan Xuan de Beleño… Buena comida y relax terapéutico,…. yo es lo que más destacó de Ponga además de su pico Tíatordos y el queso.

    Magnífica descripción de Viegu… aunque los pongetos jamás se lo reconocerán, porque lo suyo es «prindar vacas» de los casinos, que los invaden, según ellos como las abispas asiáticas …. Y es que los pongetos son como los catalanes con el España nos roba…. Pues a ellos CASO también….

    Buenas fotos de Nelson…. se ve que aprende del maestro Don Valentín.

    Ah…. y doña Maiche… hoy ojeando un libreto, vi una oferta de viajes a Turquía que lo ofertaba una morena de su estilo…casi que podría ser usted…. como imagino que no conoce Constantinopla…. le recomiendo que se de un garbeo por allí…. Si de Viegu saca tanto jugo…. que no escribiría usted de Santa Sofía….. Yo pagaría por verla describiendo aquellas maravillas.

    Saludos Doña Maiche y hasta el miercoles

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