El peto

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Artilleros con tafetán y peto, en un navio de linea (Siglo XVIII)

Los primeros uniformes de la marinería aparecieron en Gran Bretaña, como parte de los uniformes fijados, entre los siglos XVIII y XIX, y en España la evolución de los uniformes fue a partir del año 1700, aunque realmente el año considerado como cierto sea el 1717, Sólo en el siglo XIX, después de las “Guerras napoleónicas”, los gobiernos comenzaron a prescribir una norma uniforme de vestimenta marítima

En 1846, cuando Alberto Eduardo, “Príncipe de Gales”, tenía cuatro años de edad, le vistieron con una versión reducida de los uniformes usados por los miembros de la “Royal Yacht”. Llevó un traje similar al de los marineros ingleses durante un crucero frente a las “Islas del Canal” , conmoviendo a su madre y al público en general. Grabados populares, incluyendo el famoso retrato realizado por al exquisito pintor alemán Franz Xaver Winterhalter difundieron esta imagen, y para la década de 1870, el llamado “traje de marinerito” se había convertido en atuendo normal, para los niños y niñas de todo el mundo.

Alberto Eduardo ‘Principe de Gales’ con uniforme de ‘marinerito’ (1846)

Pero vayamos a lo nuestro.

Dentro de la confección de un traje de marinero, una de las piezas que inmediatamente llama la atención, es el “peto”.

Su nombre no está bien interpretado, ni se refiere al uso, ya que un peto es una protección pectoral, mientras que el “peto” al cual nos referimos era originariamente un pañuelo, que, anudado sobre el pecho, se ensanchaba sobre los hombros, cayendo hacia atrás como protección espaldar.

Como inciso, debemos recordar que muchos, por no decir la inmensa mayoría de los marineros de aquella época, no sabían nadar, y si caían al agua era muy difícil rescatarlos, por lo que casi todos se dejaban el pelo largo en melena, para que se les pudiera agarrar fácilmente. ¿Os acordáis de la famosa frase de origen tan marinero… “salvado por los pelos” … ¡Pues eso!

Ahora bien, debido a llevar el pelo largo, y a la situación higiénica en esos tiempos, este pelo era un verdadero nido de piojos, por lo que, lo llevaban siempre bien engrasado o embreado a modo de protección.

Tafetán de la La ‘Kriegsmarine’ (Marina de guerra Alemana). (1940)

Para no estropear o manchar, dentro de lo que cabía, el uniforme y prendas de trabajo utilizaban una prenda de hule, u otra tela impermeable, que les cubría los hombros y espalda., uniendo demás, un trozo de tela alargado, o pañuelo al que denominaban  “tafetán”, y que era el lazo que va por debajo de la parte de atrás del peto y se anuda en el frente sobre el pecho con el fin de recoger dicho pelo, ya sea en forma de una coleta, o una trenza, y que así no les molestase mientras faenaban, además de  aminorar así en lo posible, el molesto efecto del viento sobre una melena “suelta”.

Éste es el origen práctico de dichas prendas, que, al ser usadas por todas las marinas, y estar siempre presentes incluso en ceremonias, se generalizó hasta nuestros días.

Otra teoría sobre el origen de esta prenda, y posiblemente la más conocida y algunos defienden que la más lógica es la siguiente. En la Mar, debido a las especiales condiciones meteorológicas suele haber intensos vientos y violentos oleajes., que producen fuertes y desagradables ruidos, impidiendo a los marineros que están en cubierta (sobre todo en aquellos tiempos de la navegación a vela), oír con claridad las órdenes dadas desde el “Puente de mando”. Para poder escuchar lo mejor posible, se levantaban ese pedazo de tela por detrás de la cabeza y lo sujetaban con las manos, para que la tela hiciera un efecto de embudo, y de este modo les fuese más fácil poder escuchar la voz del mando; es decir, se producía un “efecto rebote”, con lo que les llegaba de forma más nítida, a modo de antena parabólica. Se le dio tanta importancia que el diseño del uniforme de marinero introdujo esta prenda para tenerla siempre a mano, al lado de los oídos.

Tafetan (1920)

De los varios colores que se usó en el tafetán, otra teoría es la que explica, el por qué en la marina española es de color negro, y parece ser que tras la batalla de Trafalgar en 1805 y dado el elevado número de marineros que fallecieron en el cumplimiento de su deber, sus compañeros, a modo de luto, utilizaron este sencillo pañuelo en honor y memoria de todos ellos.

Que queréis que os diga, a mí, aparte de esta última, la que me gusta más es la teoría del pelo embreado.

Hasta la vista

Fernando Suárez Cué

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