Las olas

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Rompiente debido al poco fondo. Foto de Valentín Orejas

Como todos los que se han acercado a la Mar, yo ha visto las olas, pero mi pregunta es … ¿Cómo se han formado y por qué?

Me malicio que en un principio, este fenómeno es provocado por el viento, en cuyo andar provoca una fricción sobre la superficie del agua que produce un cierto arrastre, dando lugar primero a la formación de rizaduras (“arrugas”), en la superficie del agua, llamadas “olas capilares”, de tan sólo unos milímetros de altura y hasta 1,7 cm de longitud de onda.

A partir de ahí, todo depende de tres parámetros del comportamiento del viento, y que son su “persistencia en el tiempo”, su “velocidad”, y por último, el “entablamiento” de su dirección, o sea cuanto dura, con que intensidad y a qué punto se dirige. Cuanto más grande sea cada uno de estos factores, más grande será la ola. Algunas de las olas más grandes ocurren con los huracanes, que no deja de ser una tormenta que se forma sobre el océano. Sus vientos pueden soplar a más de 150 millas por hora, y pueden durar varios días y viajar largas distancias.

Este efecto se basa en el “fetch”, que es la extensión en el que el viento sopla sobre el mar en una misma dirección, con una velocidad constante, y sin que nada se imponga en su camino, por lo que estas pequeñas olas de superficie van aumentando, creando una mayor resistencia y actuando como si fuesen auténticas velas, de forma que al continuar siendo empujadas van formando olas de mayor tamaño. El viento, que continúa soplando en la misma dirección, hace que las olas tengan más superficie y sigan aumentando en altura traspasando al mar toda su energía cinética. Esa es la que se puede llamar ola oceánica que, cuanto mayor es su altura, mayor es la cantidad de energía que pueden extraer del viento, de forma que se produce una realimentación positiva, que hace vayan aumentando de tamaño. El tamaño de una ola oceánica depende de cuán rápido, en una cierta distancia, y cuán prolongadamente sople el viento. Una vez puestas en marcha, las olas que se desplazan sobre aguas profundas, que se supone es donde nacieron, van disipando su energía muy lentamente, de forma que esto les permite que alcancen regiones muy separadas de su lugar de formación.

Resaca. Foto de Valentin Orejas.

Esta es la causa de la mayoría de la formación las olas oceánicas, que no deja de ser la transferencia de energía a través de la materia. Una ola viaja varios kilómetros gracias a la energía, no al agua. Las olas oceánicas transfieren la energía del viento al agua, transfiriéndose dicha energía de una molécula de agua a otra. La energía de una ola puede viajar por miles de kilómetros. El agua misma se mueve muy poco, ya que las moléculas del agua se mueven siguiendo un círculo, por el cual la molécula vuelve a ocupar prácticamente su lugar de donde partió. Una vez que comienza la ola, no necesita más viento para seguir moviéndose.

Al llegar a la costa, las olas sufren unas últimas transformaciones, pues al perder profundidad, las empiezan a frenarse al rozar con el fondo, y como la energía no se pierde ni se destruye, sino que solamente se transforma, la masa de agua al perder velocidad empieza a ganar altura.

La parte más alta de una ola es su “cresta”, y la parte más profunda de la depresión entre dos olas consecutivas se llama “valle”. A la distancia entre dos crestas se le denomina “longitud de onda” (λ) y a la diferencia de altura entre una cresta y un valle se le llama “altura (H) de la ola”, también denominada “amplitud”. La amplitud es la distancia que la partícula se aparta de su posición media en una dirección perpendicular a la de la propagación. Tanto la amplitud como la longitud de la ola son medidas de su tamaño.

Olas_parametros. A=amplitud. H=altura. λ=longitud de onda.

Las olas son procesos muy complejos, que sufren grandes transformaciones en su movimiento hacia la costa, tanto en la altura de ola, como en la longitud de onda, como en la velocidad de propagación, así como en el movimiento del agua al paso de una ola y también respecto a su propia forma, llegando incluso a romper, por efecto del fondo.

Cuando la ola rompe, el agua se desplaza, por encima del nivel medio del mar, hacia la costa, y como evidentemente no se acumula en la costa vuelve, en forma de corriente, por debajo del nivel de la propia ola, formando lo que comúnmente se conoce como resaca.

No todas las olas son iguales, pues existen diferentes tipos de olas como pueden ser las denominadas:

  • Olas “libres u oscilatorias”: que se representan en toda la superficie de los Mares y se deben a las variaciones del nivel del mar. En ellas el agua no avanza, sólo describe un giro al subir y bajar casi en el mismo sitio en el cual se originó el ascenso de la ola, se presentan en un tiempo menor de 30 segundos.
Ola de oscilación
  • “Olas forzadas”: que se producen por el viento y en ocasiones pueden ser altas como consecuencia de los huracanes en el agua.
  • “Olas de traslación”: que son aquellas que se producen cerca de la costa y que, al avanzar tocando el fondo, se estrellan contra el litoral formando abundante espuma. Al regresar el agua hacia el mar se origina la “resaca”.
Ola de traslación.
  • Tsunamis: Son olas producidas por un terremoto o una explosión volcánica. Pueden pasar dos situaciones, una es que en el centro de la perturbación se hundan las aguas, o bien que éstas se levanten explosivamente. En ambos casos el movimiento provoca una ola única de dimensiones formidables, que avanza a gran velocidad, pueden ser miles de kilómetros por hora, y llega a tener una altura superior a los 20 metros. Los tsunamis son muy frecuentes en el océano Pacífico, por estar sobre una zona de la corteza terrestre bastante inestable. Pero esa es otra historia.
Ola oceánica arribando a tierra. Foto de Valentin Orejas.

Fernando Suárez Cué

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