Patrimonio cultural del Oriente: El origen inca de nuestro juego de La Rana

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«La Rana”, es un juego tradicional de lanzamiento de puntería y precisión, que en nuestra Asturias Oriental, al menos, se desarrolló en el ambiente de los chigres y sidrerías, compartiendo espacio de juego junto con los bolos y en menor medida con el de la llave.

La finalidad del juego es lanzar unas pequeñas fichas metálicas, haciendo puntería, y meter las fichas por la boca de la pequeña rana de metal.

En nuestra zona se juega sobre todo por equipos de 10 jugadores, y la partida se desarrolla en dos tiempos, en el primer tiempo tiran 5 jugadores por equipo, y cada jugador lanza 80 fichas, repartidas en 8 tandas de 10 fichas, y en el segundo tiempo, se pueden cambiar los jugadores que se desee, y vuelven; a lanzar 5 jugadores por equipo, otras 80 fichas cada jugador. A decir de los practicantes de este juego deportivo, las principales cualidades para ser un practicante aventajado son buena vista, buen pulso y mucha serenidad.

Se jugaba mucho en toda la comarca región desde Colombres a Villaviciosa, pasando por Ponga, Cangas y Colunga, entre otros lugares, existiendo numerosas peñas y jugadores.

Algunos historiadores sostienen que hace miles de años en el Egipto de los Faraones ya se practicaba un juego similar al de “La rana”.

No obstante el origen de este juego tal y como lo conocemos hoy se atribuye sin duda a una leyenda Inca.

En esta cultura los sapos eran venerados por sus poderes mágicos. En los días festivos se arrojaban piezas de oro en los lagos, siendo que si un sapo saltaba y comía la pieza, este se convertía en oro y se le concedía un deseo al tirador.

En homenaje a tantos deseos hechos realidad, el Inca manda a construir un gran «Sapu» de oro, con el cual se divertía toda la realeza.

Era un juego de suspenso y destreza, donde la danza y la alegría se mezclaban en un solo rito: PUKLLAY SAPU (jugar sapu).

Desde hace tres siglos se conoce en Francia el juego llamado “Le Tonneau”, que no es otra cosa que tonel o barril, elemento que era utilizado para la estructura del juego. Luego el juego comenzaría a llamarse “La Grenouille” (rana).

Inca : Sapu // Quichua, Diaguita y Mapuche: Ampatu // Guarani: Cururu // Español: Rana // Francés: tonneau o Grenouille // Ingles: Toad // Alemán: Frosch.

El juego de la rana (en España), juego del sapo (en Perú, Ecuador, Bolivia​ y Argentina), ‘Pukllay Sapu’ en quechua o simplemente rana (en Colombia) es un juego de lanzamiento de precisión múltiple donde se intenta introducir un determinado número de fichas, argollas o discos de hierro («tejos» en España y Bolivia​). La cantidad de agujeros y sus reglas varían de región en región, un sapo hecho y derecho debe tener al sapo propiamente dicho (una figura metálica de sapo sentado con la boca abierta, que ubicada en el centro le da el nombre al juego y otorga el mayor puntaje); una rana (molinete metálico situado frente al sapo); dos puertas-trampas (a la izquierda y a la derecha del sapo) y, por último, una vieja (especie de rostro estreñido situado en la pared posterior que, se dice, es un agregado típicamente argentino).

En el Perú y Colombia, los juegos carecen del elemento “vieja”, que fuera introducido con el correr del tiempo en la Argentina convirtiéndose en el objetivo más valioso del juego

En Bolivia el juego se lleva a cabo en espacios de socialización​, como patios, visitas a chicherías y otros eventos, también es usual que en la fiesta de Todos Santos al momento de despedir a las almas se juegue Sapo, así como taba y tockola​.

Como ya se ha indicado, “Le Tonneau” que no es otra cosa que tonel o barril, elemento que era utilizado para la estructura del juego, luego el juego comenzaría a llamarse “Le jeu de la Grenouille”, rana en francés, mismo que se halla inscrito en el listado de Patrimonio cultural e inmaterial de Francia​.

En la época moderna, las mesas donde se practicaba el “juego de la rana” fueron unas de las principales diversiones que tenían los pasajeros en la cubierta de los grandes trasatlánticos de principios de siglo.

Así que ya ven, eliminen de un plumazo nuestras tradiciones, eliminen los bolos sustituyendo las antiguas boleras por aparcamientos para vehículos; sustituyan los oros, copas, espadas y bastos de la baraja española por los rombos y corazones; y sustituyan el ancestral juego de la rana, una de nuestras más arraigadas tradiciones hispanas por las odiosas y ladronas maquinitas esas de las tragaperras para tontos.

Y luego me dicen que deje en paz a la masonería…

Pero cuanto pardillo hay….

¡Ay…! (otro)

Omar Pardo Cortina

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