Sobre elecciones y opciones políticas

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-«Y esos 1.200 votos a VOX, ¿de dónde salieron?»- pregunta un amigo en medio de una conversación al día siguiente del domingo. Esto es, el lunes pasado.

No se lo dije entonces pero lo pensé: -“Más bien, de dónde los echasteis».

No se lo dije porque no era él el culpable. Los culpables, al menos en parte, de esos votos a VOX no se nos suelen poner tan a mano para escucharnos.

Ese “de dónde los echasteis” viene al caso porque estoy convencido de que (aparte quienes tienen -per se y de natural- pensamiento muy, muy, muy a la derecha) una buena parte de no únicamente los 1.232 votos a VOX en Llanes sino también de los 3.640.063 a nivel nacional tienen que ver con personas desilusionadas con otras fuerzas políticas. Esto es, ciudadanía rebotada de otros partidos.

Personas hartas. Hartas pero no subnormales, deficientes o menos personas que las demás, como en no pocos sitios se las quiere –con comentarios estúpidos- hacer aparecer.

Son –considero- personas a las que se podría volver a acercar a visiones políticas más moderadas a la derecha o a la izquierda si nuestros partidos moderados a la derecha o a la izquierda fueran mucho más serios.

Más serios, para empezar, consigo mismos.

Está de actualidad estos días en Llanes la apertura de juicio contra una edil del PSOE.

Sin meternos a juzgar (para ello está el juicio que se anuncia: para, en el juicio, juzgar) acudimos al Código Ético del PSOE y leemos

Cualquier cargo público u orgánico del PSOE al que se le abra juicio oral por un procedimiento penal dimitirá de su cargo en el mismo momento en el que se le dé traslado del auto de apertura del mismo y solicitará la baja voluntaria. En caso contrario, será suspendido cautelarmente de militancia y, en su caso, expulsado del partido”

Habrá a quienes les parezca una medida demasiado exagerada antes de que se produzca sentencia judicial. Perfecto, para gustos colores,… pero es lo que el partido decidió autoimponerse en su código ético. Por ello, cuando se da la situación a la que me refiero pero la ciudadanía observa que ni la baja voluntaria ni la suspensión cautelar aparecen por ningún sitio se cabrea.

Es sencillamente un ejemplo. Pero hay muchos otros, claro.

Como los que dan quienes se anuncian como mejores, como diferentes… pero se dedican a tratar de impedir el acceso al empleo público a personas que no les caen bien, a amenazar a empleados públicos que optan por hacer su trabajo como deben y no como desea el político con mando en plaza de turno con un “te voy a hacer la vida imposible”, a negarse a recibir a vecinos que les quieren hacer llegar una problemática pero que no están dispuestos a irles besando las nalgas…

Cuando la ciudadanía va contemplando estas y otras situaciones, se cabrea. Y cuando observa que esto ocurre en unos y otros partidos, se cabrea más. Y cuando contempla otras cosas aún más graves aquí y allá se cabrea aún más…

Y entonces es cuando queriendo aprovechar esa situación aparece una nueva opción política que adapta sus mensajes a los cabreos para captar el voto de esa ciudadanía descontenta.

Y entonces es cuando quienes han ido abandonando y desilusionando a esa ciudadanía, optan por hacer calar entre el resto la idea de que el descontento/la descontenta es menos persona que el resto. Y cuando escribo esto no solamente me viene a la cabeza lo que se dice o escribe sobre quienes votan a VOX, también lo que se dice o escribe sobre quienes votan a UNIDAS PODEMOS.

La situación no se arregla haciendo de menos o insultando unos a votantes de VOX y otros a votantes de UNIDAS PODEMOS. Se arregla con una clase política que piense más en las personas y se mire menos el ombligo.

Luis Sordo

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