Gracias VOX

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Pasó el fin de la primavera y pasó entero el verano con la izquierda política española mirándose al espejo (aunque sin verse) penando teatreramente ante irresolubles problemas que impedían conformar gobierno.

Se convocaron nuevas elecciones generales para noviembre en la confianza de que les iba a ir mejor. En realidad a ambos les fue peor, pero… ¡oh, milagro! bastaron dos días para hacer posible el abrazo de la vergüenza.

A cada cual su mérito: ese abrazo de la vergüenza debemos agradecérselo a la extrema derecha, a VOX.

Sí: a esos a los que nadie quiere ver y menos saludar. A esos a los que tanta gente (y tantísima de esa tanta gente –por cierto– haciéndolo desde el cobarde pero súper demócrata anonimato) goza denigrando e insultando a través de las redes sociales.

Debemos agradecer a todos/todas y cada uno/una de los/las más de 3 millones y pico de españoles y españolas (por cierto: tan españoles y españolas como usted y yo que nos sentimos mucho más demócratas porque votamos a otras opciones políticas) el que los chiripitifláuticos Pedro y Pablo casi se nos morrearan en vivo y en directo (¡¡y en horario infantil!!) en la cuarta planta del Congreso ante el cuadro de la batalla de Almansa que pintara el español -nacido en Lisboa- Ricardo Balaca y Orejas-Canseco

Ha sido gracias a esos 3 millones y pico de españoles y españolas votantes de VOX que de repente PSOE-UNIDAS PODEMOS y similares repartidos por este país llamado España (incluida Cataluña/Catalunya) se acordaron de que era muy necesario conformar un gobierno en firme con el que dar una seguridad a las inversiones económicas –tanto las nacionales como, sobre manera, las extranjeras– para que no se nos vuelen hacia otros destinos… cosa que no parecía importarles una mierda cuando “contranegociaban” en verano

Ha sido gracias a esos 3 millones y pico de españoles y españolas votantes de VOX que de repente PSOE-UNIDAS PODEMOS y similares se han acordado de todo lo que hay que pulir aún en la Ley Contra la Violencia de Género para que esta funcione mejor… cosa que no parecía importarles una mierda cuando “contranegociaban” en verano

Ha sido gracias a esos 3 millones y pico… en serio: ¿de verdad hace falta seguir?

A lo mejor sí. Porque por desgracia este país rebosa de duros/duras de mollera (y yo no me estoy desvinculando de esta definición, ojo: conocer un problema no significa superarlo) que hacen que sea necesario ponerlos/ponerlas al borde del abismo para que se decidan a dejar de hacer el canelo y mirar hacia adelante.

Les contaré un cuento.

En 1977 se celebraron las primeras elecciones generales libres tras la muerte de Franco. Se presentó una agrupación de diversas formaciones ultra derechistas a la cabeza de la cual se encontraba Fuerza Nueva. ¿Saben cuántos diputados obtuvo? Uno. UNO (Blas Piñar). En unas elecciones en las que votaban las gentes de un país que habían vivido y recibido todas ellas una educación convenientemente dirigida y controlada.

En estas últimas generales de 2019 ha votado un país masivamente educado en libertad, en democracia… y más de 3 millones y medio de personas han votado para convertir a VOX en la tercera fuerza política española.

Yo, al menos yo, les agradezco esos votos. Creo que es bueno que sus votos le hayan conseguido a VOX los resultados obtenidos tanto a nivel nacional como, anteriormente, en gobiernos autonómicos y en ayuntamientos.

Tener a VOX en instituciones y gobiernos ya sean de calado nacional, autonómico o municipal, significa que el partido VOX no sólo hizo posible el abrazo de la vergüenza. También que se expondrán a plena luz pública. Ya no se tratará tan sólo de llenar más o menos espacios para dar mítines: se tratará de, día a día, actuar y hacer y proponer cosas… significa que estarán en primera línea, a la vista de todo el mundo y que así todo el mundo verá (y conocerá) a VOX.

¿Qué ello nos traerá cosas que no nos gusten, como algunas que ya hemos podido ver en el poquito tiempo que llevan sobre manera dándose a notar en Madrid? Pues también. Pero qué le vamos a hacer: si somos tan gilipollas que necesitamos que nos den de lleno en los morros para ver si espabilamos… es lo que hay. Y si no acabamos espabilando es que nos merecemos a VOX y a todo lo que nos pueda venir.

Porque, claro, todo esto que estoy refiriendo resultará positivo únicamente si los del abrazo de la vergüenza y similares repartidos/repartidas por todo el país, por comunidades y ayuntamientos (y digo POR TODOS los ayuntamientos, tanto en gobiernos como en oposición), espabilan y se ponen a trabajar de verdad en lo que deben trabajar, como deben trabajar y por quienes deben trabajar.

Si tenemos la inmensa suerte de que eso ocurra, de que la ultra derecha consiga que quienes van de políticos/políticas demócratas se pongan a ello de verdad y en serio en lugar de defraudar cada día un poquito más las esperanzas de tantas personas que se pusieron en sus manos… si tenemos esa suerte, entonces una y mil veces: ¡¡¡gracias VOX!!!

Luis Sordo

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