La caña de azúcar

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Cañaveral de azucar

Hay que ver de lo que se entera uno, pues veréis.

La “caña de azúcar” parece ser que es originaria de Indonesia en Oceanía, al norte de Australia, desde donde se extendió por el Sureste de Asia, originaria de Nueva Guinea, y fueron los antiguos navegantes de esas mares los que la llevaron a India, desde donde se extendió a China y a otras regiones de Oriente. Esto sucedió alrededor del año 4,500 a.C

Mucho tiempo después, ya entrado el año 642 a.C. los persas al invadir la India, les llamó la atención tan original cultivo, por lo que lo adoptaron como uno de sus cultivos preferentes, y hasta tal punto que allá por la década de los 510 a C., los soldados del rey persa Darío, se referían a ella como “la caña que da miel sin necesidad de abejas”.

Cuándo la caña llegó a América

Su cultivo siguió extendiéndose por esas regiones hasta que en el siglo VII d. C. los árabes en su expansión del islam mediante “la Guerra Santa”, conquistaron lo que fue Persia y, tan aficionados al dulce como son, llevaron el azúcar a otro de sus territorios conquistados en el norte de África, y fue ahí donde los químicos egipcios perfeccionaron su procesamiento y la empezaron a refinar. donde se usó para condimentar toda clase de alimentos.

Los boticarios la utilizaron en la preparación de pócimas y medicinas, recomendándola además para curar toda clase de males, incluido el “mal de amor”. Posiblemente era la única manera que tenían de endulzar el que le dieran a uno unas buenas calabazas

Desde aquí y siguiendo el rumbo de movimientos migratorios, invasiones y el comercio, la caña llegó a diferentes zonas de África y de Europa, implantándose en países tropicales y subtropicales, en la Edad Media,

Con la expansión árabe y a través del Mediterráneo, la caña llegó a la Península Ibérica, a consecuencia de la invasión de ésta por el general Tarik, tras la batalla del rio Guadalete y derrota del Rey Visigodo, Don Rodrigo en el año 711.

La caña de azúcar

La caña llega sobre el año 755 y se implanta su cultivo en los Reinos de Valencia y Granada durante el Siglo IX, en las costas andaluzas de Málaga, Granada y Almería, especialmente en las vegas de las granadinas ciudades de Motril y Salobreña, al conseguir su máximo rendimiento y dónde más prosperó su cultivo, logrando el máximo rendimiento, debido a la calidad del terreno y mejores condiciones ambientales, por el clima tropical, más benigno y con menor número de heladas, que en las vegas de Málaga y de la almeriense ciudad de Adra.  Así llegó al continente europeo, siendo esta franja la única zona de Europa donde arraigó.

Posteriormente los españoles llevaron la planta, a las islas Canarias.

Tal fue la demanda de los productos derivados de esta planta, que los españoles no dudaron en llevarla con ellos a las nuevas tierras descubiertas al otro “lado del Charco” Se dice que la primera planta de caña azucarera que se llevó a América fue por Pedro de Atienza, en el segundo viaje de Colón a la Isla Española, y así, encontrándose con un clima propicio y benefactor, el cultivo se desarrolló rápidamente, con grandes resultados para su desarrollo económico, en países como El Salvador, Panamá, Cuba, Guatemala, Honduras, Brasil, México, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Uruguay, República Dominicana, Paraguay Colombia y Venezuela, los que se encuentran hoy en día entre los mayores productores de azúcar del mundo. O sea, que muchos y muy buenos productos trajimos de América a Europa, pero no hay que olvidar que también llevamos otros, que hoy en día constituyen una verdadera riqueza para esos países hermanos.

Pedazos de caña de azucar preparados para pelaborar

Como anécdota, voy a contaros que Manuel, un amigo y compañero de trabajo que su familia tiene plantación de caña en Motril, me regaló, después de pedírselas, unos trozos de cañas, que yo tenia intención de plantar en la huerta de mi casa en “Santana”. Así lo hizo, y así las plante. Pues bien, tardaron en pudrirse 10 días. A nadie, y por lo visto solo a mí, se le ocurre plantar caña de azúcar en Asturias.

Aquí lo dejamos, pues no quiero liarme y daros “la vara”, con todo eso de que son plantas “cespitosas” con tallos de hasta 5-6 m × 2-5 cm, con numerosos entrenudos alargados vegetativamente; dulces, jugosos y duros, desnudos abajo. vainas glabras o pelosas; lígula de 2-4 mm; etc. etc. etc.

Un saludo

Fernando Suárez Cué

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