El Palacio de Cuevas del Mar

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He recorrido infinidad de veces, en todas las estaciones, a excepción de la del verano, la carretera que de Nueva conduce a la poética playa de Cuevas del Mar, de la que alguien dijo que sus cuevas parecen los miradores barrocos de un palacio.

En dicho camino serpeteante y escuchando el arrullo del río Ereba, al que cantó Pepín de Pría en su poema Nel y Flor, que discurre entre alisos y avellanos, siempre sorprende algo, desde una sociable ardilla, o el canto amable de alguna curruca capirotada, pasando por racimos de espectaculares setas que brotan en los troncos de los arboles, hasta en una ocasión un extraño pato que resultó ser un ejemplar de Carina moschata, que se caracteriza por tener unas carúnculas rojas en torno al pico.

Sin embargo, nunca había tenido curiosidad sobre una construcción que se columbra por primera vez antes de adentrase en la cueva que da acceso a la playa.

No fue hasta que leyendo “Pequeñas Jornadas” de José Saro Rojas, que até cabos y reparé que se trataba del palacio que nombra, tras describir la playa de Cuevas del Mar como uno de los mejores puntos de baño de esta costa por su suelo llano y finísima arena, y que se halla al abrigo de todos los vientos, merced a las peñas horadadas que la cruzan en todas las direcciones, y que formando cuevas han dado nombre a aquel pintoresco sable.Y añade que junto a esa caprichosa playa se levanta un palacio que pertenecía a la Casa de Junco, según reza una inscripción al pie del escudo de armas empotrado en la fachada principal del edificio.

Con esa información, el penúltimo sábado de enero, bajo un sol de invierno, tomamos un camino frente a la playa que nos llevó a las cercanías del antiguo palacio. Desde el primer claro que nos permitió la frondosa vegetación que lo rodea, además de comprobar que la notable construcción de antiquísima arquitectura se encuentra ya sin apenas techumbre, descubrimos que el escudo del que escribió D. José ha desaparecido, quedando solo la oquedad destinada para dicho blasón.

Volvimos por donde habíamos ido y de pronto se nos echó encima la más oscura de las nubes, comenzando a soplar un viento que levantaba la arena y casi hacía despegar a los arboles, entonces miré hacia atrás y me pareció que el arruinado palacio tomaba el color blanco del hielo.

Maiche Perela Beaumont

Imágenes, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Buenas tardes, Rostroazul.
    Sí que es una pena que estas majestuosas edificaciones, que guardan mil historias, se abandonen a su suerte…
    En cuanto al conocimiento de las aves…voy aprendiendo sobre la marcha…Sobre todo desde que un amigo muy querido, creo que ya se lo he contado, nos regaló una guía que, como usted bien dice, podría ser el Madoff de los pájaros…. Es más ha ampliado mi vocabulario con «carúnculas» que no es otra cosa que una suerte de carnosidad de color rojo vivo que poseen en la cabeza algunos animales…
    Dice un amigo que ese palabro «carúnculas» es magnífico para interjeccionarlo…Por ejemplo en lugar de ¡Caramba! o alguna otra palabra más vulgar.
    A La playa de Cuevas vamos en cuanto se acerque por Llanes, creo que le gustará, pues es muy singular al estar salpicada por formaciones rocasas caprichosamente esculpidas por el mar y el viento… que dejan al descubierto cuevas, tuneles….Además, es muy especial para mí, ya que mi padre, que nació en la capital del Valle de San Jorge, aprendío a nadar en ella.
    Feliz fin de semana.

  2. Doña Maiche….. Si yo fuera de los Junco, me habría pillado el blasón del palacete veraniego…… ahora se lleva ponerlos dentro de las casas en las paredes…. dando un estilo «parador nacional»…. y eso es lo que pienso que haría algún familiar…

    lo que me trae a la memoria el chiste del huérfano, que va a una pizzeria y pide dos familiares…. Y el encargado le dice:
    – ¿pero esta usted hablando depizza?….
    Y el huérfano contesta…..
    – no… estoy hablando muy despazzio…

    Bromas a parte doña Maiche alucino con la clase de ornitología,….. que refleja un conocimiento enciclopédico…. lo que me sugiere que debe de tener en su palacio el Madoff de los pájaros….

    Me ha gustado tanto, que cuando vaya a conocerla quiero que me de una clase particular paseando… a ser posible por las cuevas del mar….

    Y ya entrando en materia doña Maiche que le digo…… cuando veo esos palacios derruidos, pienso que no hay derecho a su ruindad …

    Dice el código civil que la propiedad es el derecho a gozar y disponer de una cosa sin más limitaciones que las establecidas en la ley (art. 348)….. Pero a continuación el 349 también dice… Que nadie podrá ser privado de su propiedad sino por Autoridad competente y por causa justificada de utilidad pública, previa indemnización…

    Pues yo PROTESTO Señoría!!!……. Nadie tiene derecho a dejar que las cosas creadas con esfuerzo se arruinen por desidia y desencuentros familiares……

    En eso soy socialista doña Maiche…. Creo en la función social de la propiedad… Si una casa no se mantiene… debe ser requerida de mantenimiento a sus titulares y si la propiedad no hace caso…. Apoyo la confiscación y ulterior venta en subasta….Al mejor estilo de Chaves.

    Todo antes que la ruina…. que no beneficia a nadie…. ni siquiera al entorno…

    La playa para enmarcar….. Pero no en verano.

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