Azulón

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El batido de alas rápido y silbante es inconfundible del azulón, que ante el asombro de otros patos que no se posan en cualquier sitio, se le puede encontrar en ríos, lagos, lagunas, charcas, acequias, estanques urbanos.

Y, también, es distintivo del macho de esta especie sus vistosos colores, verde irisado en la cabeza y cuello, azul en el espejuelo de las alas, pero no es oro todo lo que reluce, ya que este pato se muestra arisco y desconfiado, se da a la poligamia y abandona a la hembra que acaba sola sacando adelante a su numerosa prole.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Buenos días, Rostroazul.
    Muchas gracias por la fábula del pato. Siempre me han gustado mucho esos relatos que proporcionan una enseñanza.
    Sin ánimo de regalarle los oídos, después de habernos escrito tanto, no necesito conocerle en persona para saber que usted entiende las emociones, maneja el tiempo, se adapta a cualquier situación, es paciente, honesto, autoexigente, sensible, persistente, responsable, disciplinado…La lista sería interminable…Y también estoy segura de que no falla a los amigos.
    Por otra parte, me consta que escribe muy bien, tanto en prosa como en verso, sin duda es un orador extraordianario. Además, adivino que se le da bien la música, la pintura…
    De todos modos, ya sabe que me encantaría que visitase Llanes y seguir descubriendo sus cualidades.

  2. Doña Maiche… Buenas tardes hoy trae usted a la palestra, al animal en el que mejor me veo reflejado…. Capaz de hacer muchas cosas, pero ninguna con destreza…. Y no solo eso…. Sino que como en la fábula del pato.. ando presumiendo por ahí…… Y lo cierto es, que no se de que..
    . pero en fin….. quizás el día que vaya a conocerla… usted me descubra alguna virtud sobresaliente….. mientras tanto le dejo con la fábula del pato..

    A orillas de un estanque
    diciendo estaba un pato:
    ¿A qué animal dio el cielo
    los dones que me ha dado?
    Soy de agua, tierra y aire.
    Cuando de andar me canso,
    si se me antoja, vuelo,
    si se me antoja, nado’.
    Una serpiente astuta,
    que le estaba escuchando,
    le llamó con un silbo,
    y le dijo: ‘Señor guapo,
    ¿de qué presume tanto? ;
    ni vuela como el condor,
    ni anda como el gamo,
    ni nada como el barbo.
    Y así tenga sabido
    que lo importante y raro
    no es entender de todo,
    sino ser diestro en algo‘.

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