La “malafollá”

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El barrio del Sacromonte, duende y alma gitana

Como creo que muchos sabréis, mi hermano Carlos y yo (mi hermana Ana Teresa, todavía no había nacido), junto con nuestros padres, estuvimos viviendo 7 años en Atarfe un, para nosotros inolvidable pueblo de la vega granadina del rio Genil, donde oímos por primera vez la palabra “malafolla”, uno de los términos más “granainos” que conozco, y que voy a intentar explicaros.

La palabra “follar” viene del latín “follis” (“fuelle”), que no significa otra cosa que “soplar con el fuelle”.

Fragua en el Museo-cuevas del Sacromonte (Granada)

Pues bien, nos cuenta la historia que, al parecer, en el barrio granadino del Sacromonte, proliferaba el oficio de herrero. El aprendiz de este oficio con el fuelle se encargaba de soplar las ascuas para que su trabajo fuera efectivo, pero para algunos de estos jóvenes debía de ser complicado mantenerse focalizado en el trabajo de follar (soplar) las ascuas, por lo cual estas iban perdiendo viveza poco a poco. El resultado era que las piedras no se mantenían incandescente y poco a poco perdían esa viveza tan necesaria para mantener el hierro “al rojo vivo” en beneficio de un forjado perfecto. Así que el maestro herrero le gritaba al aprendiz de manera enfadada… ¡Niño, estás follando mal!… ¡Que “mala follá” tienes! Ese niño que no venga más, que tiene muy “mala follá”. Y así es como surge este término tan grananíno, que se refiere a tener “mal aire”.

Según José García Ladrón de Guevara, que ha escrito un libro con el título “La malafollá granaína”, es “Una suerte de mala hostia gratuita que los granadinos reparten sin ton ni son a todo aquel que les rodea y que, en ningún caso, denota mal carácter, ni mala educación, ni animadversión en particular por el interlocutor. Tampoco denota desinterés o apatía en el granaíno, como dicen algunos”

Por esta razón hay gente que considera a los ciudadanos de esta maravillosa y bella ciudad mal educados o fríos, sobre todo los que vienen de fuera.
Eso sí, todos reconocen el amor de los granadinos por el humor negro de forma que transforman situaciones aparentemente normales en sarcasmos que no siempre son bien recibidos por el interlocutor.

Fragua en el Museo-cuevas del Sacromonte en Granada.

Pero no: Granada es natural y los granadinos son irónicos e inteligentes. Pues todos deberíamos tener un amigo granaíno. Por cuantas facetas hay… ¡Nunca se acaba de descubrir lo que esta ciudad nos da!

¡Hasta la vista!

Fernando Suárez Cué

 

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