Emilio Pola en el Día Mundial de la Poesía

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Hoy, recién estrenada la primavera – en este hemisferio comenzó ayer a las 4 horas 50 minutos- declarado por la UNESCO “El día Mundial de la Poesía”, y en el que Asturias, por iniciativa de Graciano García García, tiene el objetivo de convertirse, cada 21 de marzo, en la capital de esta celebración, traigo unas pinceladas sobre uno de nuestros poetas locales más sugerentes, interesantes y alegres: Emilio Pola.

Este llanisco hasta la médula, además de poeta, era filólogo y erudito local. Nació en Llanes el 20 de octubre de 1915, pasó su infancia entre nuestra villa y Luarca, donde su padre ostentó el cargo de director del Banco Herrero, y después de una corta temporada en Oviedo, regresó definitivamente a Llanes.

En 1936, fue premiado su poema “La Palabra del Bosque” en un concurso nacional que organizaba la revista “Blanco Y Negro. Cinco años más tarde se casó, en Poo, con Beatriz Alonso, y se incorporó como funcionario en el Ayuntamiento, actividad que completaba con la enseñanza en el colegio de la Encarnación y colaboraciones en “El Oriente de Asturias”.

Quienes le conocieron, yo no le recuerdo, ya que murió en abril de 1967, dicen que era bueno, sencillo, afable, sobrio, discreto y poco amigo de hablar de sí mismo.

A través de las recopilaciones de su obra, tanto en prosa como en verso, sobre todo de la última, “Emilio Pola…y su tiempo”, editada por el decano de la prensa asturiana, se revela que contribuyó al conocimiento de Llanes, de sus gentes, de su historia, de su paisaje, de su lengua, de su folclore y su gracia, y se percibe que en su horizonte poético estaba Juan Ramón Jiménez, pero también Antonio Machado y Federico García Lorca.

Sus versos, que dialogan con el aire, los arboles, las olas, los astros y saltan desde Toró a la sierra del Cuera, desde la arena a las estrellas, trasmiten sus sueños y llevan a mirar la Naturaleza con más entusiasmo.

En su humildad escribió: “Yo nací para no dejar por el sendero / ni una sombra azul de mi pisada”, pero se equivocó, de su paso quedó una profunda huella, como lo atestiguan sus versos que cantan con “su voz llanisca” a lo que amaba y comprendía.

Entre ellos, y les aseguro que no me ha sido fácil, elijo el que dedicó a uno de nuestros barrios más emblemáticos: San Antón.

“A todo el mundo le gusta
el barrio de San Antón,
nuestro Paseo de Oriente
enfrente del espigón.

Si vas a La Tijerina
ves el fondo pintoresco
de un alegre caserío
con jardincillos y huertos.

¡Ay, que ricos los pescados!
¡Ay, que sazonada pesca
sube al tirón de la caña
al borde de aquellas peñas!

Caminando más allá
te encontrarás con el Faro
que está de pies a cabeza
todo vestido de blanco.

Mirador de planta baja,
aires salobres respira
el tendedero de redes
que bello horizonte brinda.

Calle de los tamarindos,
abierta al mar y a la aurora
con sus chalets.

¡Puerto Chico
donde hace encaje la ola!

Ya no hay el mástil semáforo
ni el bramido del bufón
ni la ermita de aquel santo
que tenía al lado un chon.

Mas yo siempre cantaré
al barrio de San Antón,
nuestro Paseo de Oriente
enfrente del espigón.”

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Querido Rostroazul:
    Me ha emocionado con ese precioso paseo poético por Llanes. Sino supiera que no es usted llanisco, creería que lo era hasta la médula.
    Me han animado sus versos más que ninguna otra cosa en estos días tan oscuros, que no parecen reales. Si me lo permite el año que viene, en el programa de «Llanes iza versos a la mar» leeré su relato en verso basado en hechos reales, cuyos personajes y lugares descritos no son mera coincidencia.
    Estoy convencida de que a nuestro gran poeta Emilio Pola, a quien dedica el poema, y como usted de sensibilidad profunda y bellas formas de expresión, le hubiera también emocionado su poema.
    Y por ello me permito recoger un verso suyo:

    Idilio

    Ella me dijo: ¿Para qué es el alba?
    -Para que las alondras se embriaguen de infinito.

    Ella me dijo: ¿Para qué es el álamo?
    -Para que el río tenga conciencia de sí mismo.

    Ella me dijo: ¿Para qué es el mar?
    Para mirarse el cielo y zambullirse la luna.

    Ella me dijo: ¿para qué es la brisa?
    Para que juege el oro de tu melena rubia.

    En fin.., cerró lo ojos
    y colmada de amor
    suspiró al besarnos:
    Y…para que sómos tú y yo?
    (Y así, en silencio continúa el idilio)

  2. Al ilustre Emilio Pola

    Cuando yo visite Llanes
    lo hice con su princesa
    que me enseño los lugares
    de esa ilustre villa vieja.

    Recuerdo que me detuve
    en el gran Hotel Don Paco
    de gran belleza, que ocupa
    un convento reformado
    creo que del XVII
    pero muy bien restaurado
    Y disfruté en su terraza
    de un yantar muy esmerado.

    Después nos fuimos al centro
    para ver los monumentos
    y lo primero que vimos
    la iglesiona del Conceyu
    madre mía que esplendor
    de arte gótico asturianu
    Basílica menor… dicen
    a esa ilustre fortaleza.
    Ni un mejor sitio podría
    ser para Santa María.

    Siguiendo yo los consejos
    de mi ilustre compañía
    seguimos el empedrado
    y por una callejina
    nos dimos de sopetón
    con la playa del Sablón
    que aunque resulta pequeña
    viste una preciosa arena
    donde gustan las llaniscas
    de tostar su piel morena.

    Después seguimos andando
    y surgió la disyuntiva
    o por calle La Moría
    o para Cimadevilla
    que dilema,… que tensión
    hay tanto en Llanes que ver…
    como no se puede estar
    discutiendo hasta mañana
    a poco más que anduvimos
    nos vimos en Santa Ana

    Ya en el medio de la plaza
    disfrutamos del sabor
    del vetusto alrededor
    todo lleno de edificios
    antiguos y restaurados
    donde destaca una casa
    con ventanales romanos

    Nos hicimos unas fotos
    y nos dimos un abrazo
    y tanta hermandad nos hizo
    entrar a rezar un Salmo
    en la famosa capilla
    que allí se venera tanto
    con permiso de San Telmo
    Y frente a su gran retablo
    pedimos a Santa Ana
    protección para los barcos

    Luego bajamos al puerto
    a ver la decoración
    de los cubos de cemento
    que costaron un riñon
    Y ya se están destiñendo
    frante a tanta mar bravia
    lo cual nos incentivó
    visitar la Cofradía.

    Menudo lugar de pesca
    de comercio y alegría
    todo limpio y ordenado
    me enseñaron aquel día
    el orgullo tan sentido
    de esa gran marinería.
    ¿con cuál otra compararla
    en Asturias hoy en día?
    ¿quizas con la de Luarca, Lastres,
    Tazones o Bustio?
    ¿O quizás con Puerto Vega
    o Figueras de la ría?
    Yo me quedo por lo visto
    con la de Llanes, que hoy día
    tan brillantes ideas tiene
    me consta.. bien dirigida,
    como hacer del mar concurso
    de bella fotografía.

    Después nos fuimos al Bálamu
    a darnos un descansín
    y tomar un cafetín
    apreciando ventanales,
    que recogen luz del día
    emulando en lo moderno
    al Barrío de La Moría.

    Ya el tiempo nos acechaba
    porque horas tiene el día
    y cruzamos por el puente
    el que Abastos tiene enfrente
    para girar hacia arriba
    a observar la Tijerina,
    Y después al monumento
    de la ilustre muyerina
    que mirando para el puertu
    que dicen de San Anton
    fue una pieza bien lograda
    del maestro Reed Armstrong.

    Seguimos al Tendederu
    y cambiando de colina
    por encima del gran faro
    nos plantamos en la ermita
    de ese castillo que llaman
    de la Virgen de la Guía,
    que tiene su bando propio
    me explicó mi compañía.

    Y ya el cielo se acostaba,
    para terminar el día,
    regresamos al principio
    con cierta melancolía,
    de tener que dejar Llanes,
    no sin antes un paseo
    por San Pedro….
    …. oscurecia.

    P. D. Este relato en verso está basado en hechos reales…. Los personajes y lugares descritos no son mera coincidencia.

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