Los Resquilones

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Hoy, que seguro que tienen un ratín, me gustaría que me acompañaran, aunque de momento sea con la imaginación, a hacer una autentica ruta de montaña; pero no se asusten, la subida al imponente pico de los Resquilones asomado al mar, que aunque individualizado es una estribación del Cuera, es fácil, cómoda y para todos los públicos.

Tras pasar el prado de la romería de Santa Marina, en Parres, una carretera de fuertes curvas que se abraza a la montaña y a un paso de la costa, bordeada de eucaliptos, castaños, robles, avellanos y abedules, lleva al alto de la Tornería.

Una vez allí, y dejando atrás el lugar donde un monolito recordaba a los aviadores de la legión Cóndor derribados en el año 1937, a la derecha una flecha indica a 2,5 kilómetros: los Resquilones.

La seguimos y una pista ancha de tierra nos conduce sin pérdida a un mirador que exhibe una placa que rememora el 60 aniversario de la Batalla del Mazucu, y desde el cual, además de columbrar al norte el litoral de Llanes y al sur, la sierra del Cuera, se ve el pico al que vamos a subir.

Seguimos hacia arriba, y entre vacas, algunas atravesadas en el camino, que pacen tranquilamente prácticamente todo el año debido al clima atemperado por la cercanía al mar; caballos, ovejas, restos de andaduras de jabalíes, el canto de las tarabillas, que se asemeja al sonido que hacen las piedras golpeándose entre si, y las alegres bisibitas por los claros y matorrales, llegamos a un conjunto de cabañas tradicionales.

Junto a estas construcciones, algunas derruidas y otras en uso, se plantaron unos pocos arboles en cuyas ramas revolotean anaranjadas y sociables papinas, mirlos y herrerillos, y también radiantes mariposas macaón, amarillas y con ocelos rojos y azules.

Unos pasos más, una curva a la derecha, y cambia el paisaje, y ese nuevo terreno calizo a ambos lados nos anuncia que está próxima la cima.

Un zigzagueo mullido de hierba y dos o tres vueltas más nos sitúan en nuestra meta, el pico de los Resquilones con sus antenas y una caseta tan diminuta que llaman “del enanu”.

Recuperado el resuello a 669 metros sobre el nivel del mar, nos damos cuenta de que valió la pena el esfuerzo, sobre todo si está despejado, pues alcanzamos con los ojos la costa desde Ribadesella a San Vicente de la Barquera.

Y con suerte las corrientes de aire nos pueden acercar buitres leonados, alimoches y águilas culebreras.

 

Maiche Perela Beaumont

Imágenes, Valentín Orejas

7 Comentarios

  1. Apreciado, aunque desconocido Rostroazul.
    (Que mérito el que te aprecien sin conocerte, ya que, si «conocerte es amarte», lo dejamos ahí, y a “otra cosa mariposa” … ¡No amolemos!).
    Te agradezco el precioso verso que en ese “Cuadernín de Campo” de nuestra admirada Perela (… y no nos pises el jardín), me has dedicado, ya que aunque con Alberti no comulgo en muchísimas cosas, sus versos sobre «La Mar» son magníficos.
    Yo no tengo ni la capacidad, ni los conocimientos “posiasticos” que tienes, para centrar en tan bellas palabras una idea, por lo cual, y dentro de lo que puedo hacer, por lo que eres y por lo que haces, te respondo con este otro verso, que quizá sea de inferior categoría, pero con una dedicación y sincero afecto comparable al tuyo,
    Reza así:
    Esta de áureo marfil tierno y rosado,
    Suculenta y opípara langosta,
    Pompa, florón y gala de la costa,
    que, perezosa y verde, la ha criado,
    es manjar indigesto… ¡Ten cuidado!;
    no de su pinta y feroz agosta,
    sino de los dineros que te “costa”,
    su plástico marino nacarado.
    Déjala, pues, sin pena y sin enojo,
    Que en la manducatoria hay jerarquías,
    y tú estás bajo, como el abrojo.
    En su lugar ingiere y sin manías
    Esos guijarros puestos en remojo
    “mariscales mariscos” … ¡LAS JUDÍAS!
    Francisco de Rioja.
    “Las mil peores poesías de la lengua castellana”
    Con todo mi afecto, tenlo por seguro.
    Hasta la vista

  2. A Fernando S. Cue:

    Si mi voz muriera en tierra
    llevadla al nivel del mar
    y dejadla en la ribera.

    Llevadla al nivel del mar
    y nombradla capitana
    de un blanco bajel de guerra.

    Oh mi voz condecorada
    con la insignia marinera:
    sobre el corazón un ancla
    y sobre el ancla una estrella
    y sobre la estrella el viento
    y sobre el viento una vela!

    (Marinero en tierra, 1924)
    RAFAEL ALBERTI

    Gracias Fernando

  3. No sé porque decís que Eugenio y yo, no vamos a llegar a “La caseta del enanu”. Él seguro que sí, y se os va a quedar el “ojo cuadrado”, cuando os deis cuenta de que es un “sherpa” nato, y respecto a mí, puedo aseguraros, y os aseguro, de que una vez me decidí a subir por toda la cuesta al “Cristo”, y solo hice una paradina en “El Rinconín” para pasar la noche. Al día siguiente a las 11:00 h. de la madrugada, retomé el camino, y subí de un tirón hasta la ermita, en el “jeep” que me prestó “Cobalto” (D, Manuel Ruiz Rivas) … Así que, os metéis conmigo porque soy huérfano, pero como se entere mi hermano Carlos… ¡Ya veréis!
    En cuanto a Nel, ya os descolocará por la sorpresa os va a dar, el día que se decida a bajar a vuestro nivel… ¡Iconoclastas mortales!
    Y ahora, desde esta ventanina que tienes en tu “Cuadernin de campo”, me voy a permitir, querida Perela, el dedicarle unas palabras de agradecimiento nuestro admirado “Rostroazul”, por el comentario que hizo en mi escrito sobre la bandera nacional.
    Es poco por no decir casi nada, el ensalzar la majestuosidad y el buen hacer de nuestro “buque insignia” (digan los que digan los “tecnológicos”), el “Juan Sebastián de Elcano”, ya que este buque se lo dice todo el mismo, vaya al puerto que vaya, o cruce los piélagos que cruce, según afirma y con toda la razón nuestro erudito amigo.
    Y según mi entender, y como colofón al espíritu de los hombres de la Mar, este, podría quedar reflejado en frases como:
    Quien no se adentre en las Mares, no conocerá “El poder del Señor”.
    No hay nada comparable a la oscura y fría soledad de la tumba del marino.
    Si puedes tocar el horizonte, es que ya estás al final de tu viaje.
    Libertad es levar anclas sin pensar en ningún puerto de arribada.
    Quien no se haya afeitado nunca con agua de la Mar, no sabe lo cómoda que es la vida de la “gente de tierra”.
    No se si me he explicado, pero como sois como sois, no harán falta más palabras.
    Hasta la vista amigo,

  4. Querido Eugenio:
    Aunque no es el momento todavía de hacer planes…Sine díe quedamos convocados a que cuando se levante el precinto al paraíso subir a los Resquilones…Cada uno hasta donde llegue..Y comer de picnic…Tu bocadillo debe de estar muy rico y también el de Rostroazul…
    Ya me ocupo de avisar a Fernando y a Nel….Los cuales, aunque vagos para comentar, siguen con sus valiosas actividades…Fernando escribiendo para Diario del Oriente y la Cofradía de Pescadores, y Nel mostrandonos fotos de Moscardón y Velutina con sus correspondientes poesías.
    ¡Buen domingo de encierro!

  5. Querida Maiche, querido Valentín, gracias por darnos un garbeo por tan bonitos pastos y oxigenarnos el encierro. Preciosa la evocadora toma.

    Respecto al paseo propuesto, me apunto. No sé si lo haré andando o sobre ruedas pero la propuesta de unas sardinas entre pan y pan, con un buen trago,… no me lo pierdo.
    Alternativa:
    Pan, cama de buen bonito del norte, acostar alternadas unas anchoas santoñesas de Mingo abarloadas con unas Alegrías de la Rioja. Pan por encima. Umhhhh…,
    ¡cuando queráis! y nos dejen.

  6. Buenas casi tardes, Rostroazul:
    Hoy hace un día en Llanes como aquel que el año pasado nos llevó a coronar Los Resquilones, y que he logrado escribir gracias a las notas de mi cuaderno, que el pobre está ya «en chasis».
    Voy a empezar por el final, sí se pueden ver alimoches tan cerca del mar, yo he visto alguno, aunque de bastante lejos…Bien llamado en su zona…Ava blanca, ya que de adultos, de jovenes donimada el pardo, a no ser la cabeza las patas y los extremos de las alas, son blancos…
    En cuanto a esa excursión que propone, le pongo en antecedentes de que tanto Nel, como Fernando y Eugenio, no llegarián a la caseta «del Enanu»…Así que tendría usted que hacer varios viajes en moto carretandolos si quisiera verlos arriba..
    A mi también me encantan los bocadillos de sardina, sobre todo los de picantonas de Albo…Pero le propongo un plan mejor: comer en el Roxín, restaurante de «El Mazucu» con vistas extraordinarias y carne exquisita..
    En serio, disfrutaría subiendo en moto la Torneria y luego los Resquilones.

  7. Doña Maiche:
    Que gran idea traernos una excursión a los dominios de la Diosa Turbina en una época de encierro. Y encima con un día de tan basta visibilidad como el que tuvieron usted y su equipo de reportajes, que no es fácil de conseguir por esos lares.

    Cuantos nos hubiésemos apuntado tal día como hoy, incluso a riesgo de tener que sortear el covid-19 tal si fuera un campo minado. Estoy seguro que Fernando, Nelson y Eugenio ya estarían preparando el morral para acompañarla y tomar sentados en el prau unos bocadillos de sardinas de lata y un poco de vino. Digo latas de sardinas porque en la mili aprendí que pocas cosas en el campo combinan tan bien como el pan y la sardina enlatada…..pruébelo la próxima vez doña Maiche.

    Yo desde luego me sumaría a la excursión, si bien me iría en moto hasta el alto de la Tornería, que ignoraba se pudiese ganar tanta altura en Cuera por asfalto….y es que, ….quien no sabe ye como quien non ve…..doña Maiche. Claro esta que no me gustaría ir solo al territorio de esa diosa vengativa…..nunca se sabe.

    El paseo montañes debe ser una preciosidad no solo por las vistas sino por sus majadas, sus cabañas, su espíritu vaqueiro…….ciertamente cuando yo vaya a conocerla puede ser un buen plan…..¿que le parece a usted Doña Maiche?……

    Además me deja estupefacto, que hasta Cuera lleguen los alimoches con su cresta naranja …..habituales visitantes de la cordillera, nunca los vi tan en la marina……en mi zona los llaman el «ave blanca».

    Muchas gracias Doña Maiche por llevarnos de paseo en medio del confinamiento.

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