Notas sobre «el elefante blanco»

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En pocos lugares hay un museo dedicado a la emigración. Nosotros tenemos la suerte de contar con uno en un edificio armónico y azul, “la Quinta de Guadalupe”, en el centro de Colombres.

Todos sabemos que esa gran mansión, conocida como “el elefante blanco”, pues ese fue su color original, enclavada en el medio de una finca con avenidas arboladas y jardines, fue levantada en 1904 por don Iñigo Noriega Laso, natural de la capital de Ribadedeva, mecenas y hombre de grandes empresas. También que este indiano había emigrado muy joven a México, y que la construcción de “la Quinta de Guadalupe” supuso un gran acontecimiento en el Oriente de Asturias, no solo por sus grandes dimensiones, aunque una casa de muñecas comparada con las haciendas de don Iñigo, una de las cuales del tamaño de la provincia de Palencia, sino porque estaba dotada de instalaciones desconocidas en otras viviendas, como calefacción, baños turcos con piscina y fregaderos en el semisotano.

Lo que yo no conocía- siempre había leído que nunca se habitó- era que desde 1908, fecha en la que inauguró, a 1916 vivieron en ella su dueño y familiares; aunque sí había escuchado que por entonces esperaban la visita del presidente de la república de México, Porfirio Díaz, muy amigo de Don Iñigo, pero que la revolución, derrocando a Díaz y arruinando a Noriega, truncó aquellos planes, y el mejicano nunca llegó a poner los pies en Colombres.

En mi ignorancia de casi toda la historia de “la Quinta de Guadalupe” desde su construcción hasta que se fundó el archivo, no tenía idea de que entre 1916 y 1925 estuvo el palacio deshabitado, y despues, hasta 1936, se convirtió en un sanatorio neuro-psiquiátrico de lujo, dirigido por Manuel Noriega, hijo del indiano; y en la guerra, como muchos de estas mansiones, pasó a ser hospital de sangre. Tampoco, sabía que más tarde, corriendo los años 40, el Estado lo adquirió y empezó a funcionar como hogar infantil de Auxilio Social. Así, en ese marco incomparable de techos de ensueño vivieron en régimen de internado 120 niñas, de 7 a 14 años, huérfanas o de humildes familias. Aquella institución benéfica, que instaló en la finca juegos infantiles y una espectacular cancha de baloncesto, facilitaba a las alumnas vestido, comida, cuidados y cursar la enseñanza primaria, la cual estaba a cargo de una directora y tres maestras nacionales, para seguidamente hacer el ingreso de bachillerato y pasar al Hogar Mayor de Luarca.

Afortunadamente, “la Quinta de Guadalupe”, que nos transporta a los legendarios palacios de los caudillos árabes, al convertirse en la sede del Archivo de Indianos y del Museo de la Emigración de Asturias, no ha seguido el camino hacía la ruina de otros magníficos edificios que jalonan el Oriente de Asturias.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Eduardo Junco

4 Comentarios

  1. Buenas noches, Rostroazul.
    Pues, a parte del nombre, no se me parece «La Quinta de Guadalupe» a Villa 15, Ciudad Oculta.
    Aunque usted seguramente verá más que yo…como siempre.
    Además, tengo que confesarle que «el elefante blanco» de Trapero no me gustó, me resultó angustiosa.
    Seguramente, le decepcionaré…para variar….pero no soy muy de cine social.
    Le espero el miércoles…Supongo..

  2. Querido Luis Ignacio:
    Muchismas gracias por tu información sobre el sanatorio neuro-psiquiátrico que fue instalado en «la Quinta de Guadalupe». Los datos en los que me he basado para esta colaboración son de un reportaje de «El Oriente de Asturias» que se publicó en el extraordinario que conmemoraba el centenario del Semanario, el mismo lo firmaba Carlos Cortes. Sería muy interesante que aportarás más datos sobre el Dr. Villar.
    Espero verte pronto por la villa.
    Un abrazo.

  3. Doña Maiche, la magnífica aportación histórica de Luis Ignacio Sordo, a su reconstructiva urbanografía sobre el peculiar edificio de la Quinta, deja ya muy en franquía cualquier comentario que yo pueda añadir. Por algo Asturias ocupa un lugar destacado en psiquiatría dentro del panorama nacional.

    Solamente el apunte del aire de superioridad que parece transmitir la fachada del edificio. y también que sea un museo sobre la emigración me deja perplejo, ….no es desde luego algo muy común. De conocer la historia el mismísimo Papa Francisco le daría la bendición apostólica,……o incluso me atrevería a adivinar, que si visitara por casualidad Asturias , imitando a JP II, en vez de a Covadonga se vendría a ver la «Quinta de Guadalupe» que se ocupa de uno de los vectores de su pontificado: La emigración.

    También me pregunto, si la cartelera de la película el «el elefante blanco» de Pablo Trapero (2012), se inspiraría en el edifico en cuestión para tomar su nombre, no en vano no se puede negar una aire al respecto. Le dejo el Link para que los propios lectores opinen si no.

    https://www.filmaffinity.com/es/film981724.html

  4. El Sanatorio Neuropsiquiatrico » Quinta Guadalupe, fue propiedad de D. Manuel Noriega, y su primero (y único Director Médico fue el Psiquiatra Manuel VILLAR ESCANDON, natural de Madrid, donde hizo la carrera de Medicina, y se formó como Psiquiatra (aún no existía la especialidad. D. Manuel tenía familia en Vidiago y su tarea como Director se extendió desde la inauguración del Sanatorio, en. 1928, hasta la Guerra Civil, falleciendo él ( «víctima de desgraciado accidente») el 22 de Setiembre de 1939.
    En Google, en el apartado «Hemerotecas de Llanes.es» viene referencia amplia a dicho Sanatorio con folleto y fotos de dicho Centro, que disponía, para admiración de la gente, de sala de juegos con mesa de billar.
    Algún día, con más espacio y datos, que tengo en Llanes, aportaré más datos, pues el Dr. Villar fue compañero de mi padre, y figura en la famosa foto de Médicos de Llanes, publicada en varias ocasiones, figurando entre otras, en la biografía de mi padre, cuyo autor es Rodobaldo Ruisánchez.

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