Origen de la expresión «me la trae al pairo»

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Foto de velero al pairo

Antes y para centrarnos, hay que saber que, en náutica, el término de “ponerse al pairo”, o “pairar”, se refiere a una maniobra bastante corriente en las embarcaciones a vela, por la cual se mantiene la embarcación estática con respecto al fondo y aproada a la corriente de marea, si la hubiere, contrarrestándola con poca superficie de trapo, y así quedarse en la misma posición. Para ello, lo mejor es acuartelar el foque (contraamurarlo), largar algo la escota de la mayor, y la caña del timón a sotavento, para lograr un equilibrio entre las fuerzas de proa que hacen arribar el barco y las de popa que hacen el efecto contrario. y mantener la proa del barco al viento, como si se tratará de una ceñida, así ambas velas trabajarán contrapuestas y el barco se quedará parado. En los veleros que porten “rueda” de gobierno en lugar de “caña”, hay que poner la pala del timón hacia barlovento. La maniobra se expresa con la frase de hacer y “ponerse al pairo”.

Una vez visto cual es el significado de la palabra pairo resulta mucho más sencillo ver como se relaciona esta palabra con el dicho “me la trae al pairo”, pues como ya todos sabemos, cuando alguien nos dice que algo “se la trae al pairo”, lo que quiere decir es que no le importa lo más mínimo, es decir, que se mantiene inmutable ante dicha cuestión, más o menos igual que ocurre con las embarcaciones que se encuentran “pairadas”, que no se inmutan, que se mantiene firmes, a pesar de las corrientes de las aguas.

Velero al pairo

“Pairo” o “pairar”, son voces de origen occitano que implican la idea de soportar, de tener aguante.

Para acabar, una divertida historia que nos cuenta que la expresión, viene de “Alpairo de Guimeraes”, el hijo más chico del rey de Portugal, Joâo III. del cual se dice que su inteligencia y sus dotes para el gobierno estaban muy por debajo de la media, por lo que su padre, para evitar que Alpairo se sintiera discriminado respecto a sus hermanos, insistía en mandarlo en misiones tan sencillas como innecesarias para el reino. Cada vez que Alpairo de Guimeraes volvía de una de sus misiones, João convocaba a todos sus ministros y exponía la conclusión de su viaje; por ejemplo: “Se nos informa que en la ciudad de Setúbal existen ochenta y tres casas que miran a poniente”. Esta noticia nos la trae Alpairo. Es por eso por lo que los ministros y el personal de la corte comenzaron a utilizar esta expresión con tono jocoso y burlón para decir “no me importa nada”.

Joao III Rey de Portugal

El rey João III de Portugal, apodado “El Piadoso”, reinó entre los años 1521 y 1557, y tuvo nueve hijos, pero, como es lógico suponer, ninguno de ellos se llamaba Alpairo.

Hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

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