Desde el Alto del Cristo

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En el verano de 1885, Bazaine, que había sido mariscal de Francia, fue huésped del conde de Mendoza Cortina en su impresionante palacio de cristal de Pendueles.

El mariscal y el conde habían trabado amistad en México, donde Bazaine ostentaba el mando del ejercito francés y era la máxima autoridad hasta la llegada de Maximiliano.

El insigne personaje, a causa de su desmedida ambición que le hicieron concebir la idea de reemplazar al mismísimo emperador, fue relevado y volvió a Francia, y posteriormente acusado de traición y condenado a muerte, la cual se conmutó.

En aquel verano en Pendueles, sus anfitriones para hacerle agradable su estancia lo llevaban de excursión en su cómodo lando por el concejo.

En uno de aquellos paseos llegaron al alto del Cristo del Camino, y el mariscal con sus prismáticos contempló el mar por encima de San Pedro, el torreón, las antiguas murallas, las ruinas de Duque de Estrada, las casas del Cercao y Rivero, y exclamó extasiado: ¡Ah, la grande Ville!.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Muy buenos días, Rostroazul.
    Lo primero, de mi parte, dé las gracias a ese poeta amigo suyo por el precioso soneto a la primavera llanisca. Estación que, aunque tarde, hemos empezado a disfrutar por «el privilegio» de no sobrepasar en la villa los 5.000 habitantes y por tanto no estar sometida a la franja horaría.
    En cuanto a la foto, que ilustra este cuaderno de historia, no le gusta a mi fotógrado «de cámara», como usted le llama, pero entre nosotros se está volviendo muy perfeccionista y he optado por informarle lo menos posible sobre las imágenes que publico.
    Respecto al protagonista de «la estampa» de ayer, tengo que contarle que el mariscal columbró la villa a través de los mismos gemelos con los que había observado las más sangrientas batallas del siglo.
    Y, también, que sus anfitriones nunca acercaron a su ilustre invitado a Llanes con el fin de no decepcionarle, ya que de aquellas «La grand Ville» ,que él creía ver, era un menguado caserío.
    Además, refería el conde que cada vez que visitaba a Bazaine en Madrid, le participaba su empeño en conocer Llanes. Nunca cumplió su deseo.
    Espero que a usted, estimado Rostroazul, no le ocurra lo mismo que al famoso Mariscal de la France.

  2. FOTÓN…… Doña Maiche….. FOTÓN….. menuda suerte que tiene, de poseer a un fotógrafo «de cámara»

    Hoy su insigne relato palidece ante la preciosa vista de Llanes, que nos sugiere el grito de Bazaine… ¡Ah, la grande Ville!

    Pero como yo no quiero gritar,… no sea que el coronavirus se despierte, y me visite, le he dedicado un soneto a la primavera de Llanes,… de un poeta amigo poco conocido, Juan Ignacio Moreno.. espero sea de su gusto…

    PRIMAVERA. LLANISCA

    La primavera cuando a Llanes llega
    rompe el aire cargado de frescura
    derramando aroma a tiernos pastizales
    y solapando al invierno ya carcoma

    El entorno de sus campos reverdece,
    es entonces, que  los colores de la vida
    alumbran esa poesía que la Villa encierra
    saliendo a relucir cuando amanece.

    Es la estación que presagia las faenas
    de sol tibio, de lluvias abundantes
    desaloja de los hombres grandes penas

    Es la vida despertándo de un letargo
    un gran tropel de luces deslumbrantes
    nos sugieren que pasó lo más amargo

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