Herrerillos

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El primer día de alivio del confinamiento, al ver a un herrerillo dando de comer a sus cinco pollos, pudimos comprobar como la Naturaleza va a su aire, totalmente indiferente a nosotros.

Las crías de este insectívoro, ruidoso, activo y de llamativa mezcla de colores azules y amarillos, nacen tras 12-16 días de incubación, son alimentados por ambos progenitores y vuelan a las tres semanas de edad.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Querido Eugenio:
    No sabía que el herrerillo, que tienen esa pinta de angelín, ejerciera de mafioso. A mi el raitán me encanta..Además es muy sociable.
    No solo tus pajarines os echan de menos…Ya tenemos muchas ganas de veros.
    Abrazos.

  2. Querida Maiche, tienes razón, la Naturaleza va mejor sin gozar mucho de nuestra presencia.
    Dile al Maestro que, … ¡chapó! Dedicación y buen oficio.

    De niño, no estuve atento a los pájaros.
    Mi padre era un amante de su escucha y observación. Sus pajarillos preferidos eran, el siempre esquivo chochín al que siempre se le escucha y difícilmente se ve y, el para las personas amigable petirrojo.
    Entre ellos, no estaba el herrerillo.

    Entendí tarde su cariño por los pájaros. Empecé por aprender, … mediante la única bofetada que me “regaló” mi padre en su vida, que no debes abusar de aquellos que te ofrecen su confianza.
    Con doce años cayó entre mis manos una pequeña escopeta de aire comprimido y mi primera “proeza,” fue cazar a un petirrojo. Todo ufano, fui a enseñar mi proeza. Plas, … me dejó claro que cazar al petirrojo no tenía ningún mérito. Había traicionado su confianza.

    Cuando me acogisteis en el Oriente Asturiano, una de las primeras cosas que pensé fue, … tengo que poner un comedero para los pájaros.
    Lo puse a una cierta altura sobre la hierba para protegerlo de los gatos.
    Tardaron en venir, tardaron en “coger confianza”, … se tomaron su tiempo.
    Descubrí que el primero en llegar fue un hermano de mi “proeza infantil”, el raitán, que pronto me regaló con su confianza.
    Observé que al raitán no le gustaba subir al comedero, prefería picotear lo que cae al suelo y lo que hay en el suelo. Por cierto, compartía el suelo sin problemas, con el mejor y más potente canto mañanero del jardín, el mirlo.

    Para mí el herrerillo era un desconocido. Necesité de la ayuda de unos prismáticos y de la luz de un día soleado, para poder apreciar sus preciosos colores. Los días encapotados, sus delicados colores no destacaban.
    De lo que rápidamente me di cuenta, fue que el herrerillo resulto ser “il capo” del comedero. Cuando él llegaba, los demás se apartaban y tenían que esperar en las ramas cercanas que el “capo” terminara. No se atrevían a molestarle, ninguno.

    Debajo y sin meter ruido, el raitán y el mirlo, seguían a lo suyo.

    ¡Oigan!, … que los pajarines llevan casi tres meses sin gozar de mi presencia. Ya está bien.

    Un abrazo

  3. Buenos días, Rostroazul.
    En relación a la fotografía, esta vez el fotógrafo «de cámara», como usted le llama, tuvo ayuda…Ya que nuestro amigo Nel había avisado de que en ese hueco de árbol una pareja de herrerillos estaban criando a sus cinco pollos.. Así que una vez que nos desconfinamos un poco, nos faltó tiempo para ir a verlos y fotografiarlos…
    Tengo que decirle que el pajarín al que cantaba Pedro Infante no era un herrerillo…Se trata de un ave habitual en el sur de Estados Unidos y México a la que llaman Benteveo. Tiene la cabeza grande, alas largas y patas cortas, y el pecho y abdomen de un amarrillo muy vivo, chillón, y una corona de ese mismo color. Es un pájaro de aspecto grave, pero muy pacífico. También es protagonista de muchas leyendas…hay una que cuenta que cuando canta junto a una casa avisa de que un ser querido llegará inesperadamente.
    Se preguntará por qué sé de ese pajarín…la razón es que tengo un amigo que en cuanto tiene ocasión se pone a cantar esa canción……. Así que hace tiempo me estudié a que ave estaba dedicada.
    Convengo con usted en que la letra de esa canción es muy triste…. A mi me pone melancólica..
    Gracias.

  4. Doña Maiche hoy volvemos al magnifico reporte de ornitología de la buena. Me encanta, …..aunque sigo sin entender como el maestro Valentín logra la instantánia perfecta del pajarito.

    Los Herrerillos son un pequeña gema de la ornitología, con su pechito color amarillo, me lleva a preguntarme, si el cantante mejicano Pedro Infante, no pensaba en un herrerillo cuando compuso aquella triste y sentimental canción que dice así:

    Revoloteando en nido destruido
    Un gorrioncillo pecho amarillo
    Con sus alitas casi sangrando su pajarita anda buscando
    Cuando se cansa se para y canta y hasta parece que esta llorando
    Cuando se aleja se va cantando solo dios sabe que esta llorando
    Hay pajarillo, gorrioncillo pecho amarillo
    No mas de verte ya estoy llorando
    Porque dios sabe al estar mirando
    Que ando sangrando igual que tu

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