Yegua con su potro

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En uno de nuestros paseos, tras el confinamiento total, pudimos ver y fotografiar una yegua con su potro de pocos días pastando en los alrededores de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que se alza en esa pequeña península, a caballo entre Barro y Niembro, que se adentra en la ría y se transforma al ritmo de las mareas.

Y así volvimos a comprobar que la Naturaleza, con o sin nosotros, es imparable.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Buenos días, Rostroazul.
    Me alegra volver a verle por Diario del Oriente…Me extrañó que no hiciera usted comentario alguno a la colaboración del sábado…Que no metiera baza en los barcos de Santa Ana…
    En fin, me tiene muy mal acostumbrada…
    He leído algo sobre la impronta…que no deja de ser «los cimientos de la personalidad…pero no concretamente sobre el imprinting en los equinos… que tan acertadamente trae a este cuadernín..
    Y sobre el reimprinting….podriamos hasta «reescribir el pasado»…
    Hasta el sábado..Espero.

  2. Doña Maiche…. Divina foto de los caballos y su entorno.
    El portillo me sugiere hablar de su ancestro más antiguo….. el de la foto no tiene arriba de tres semanas escasas… su ancestro según los últimos estudios del ADN mitocondrial sitúan la primera yegua de la especie en torno a 140.000 años…. Unos 40.000 años más antiguos que la primera sapiens. Y él ahí tan campante…. como si nada.
    La segunda es la curiosidad, de si le habrán hecho el imprinting al potrillo….. que usted conoce seguro… pero que cito para ilustrar a los lectores.
    El imprinting del potrillo es una técnica inventada por un veterinario yanki… el Dr. MILLER, que consiste que sea el ser humano delante de su madre al nacer, quien suavemente con las manos va lavando al potrillo y limpiandolo del líquido amniótico con que nace envuelto, tarea que normalmente ejecuta metódicamente la yegua.

    Esto crea un vínculo entre el caballo y el ser humano, que facilita mucho la doma y la convivencia.

    Y digo yo… Doña Maiche…. ¡Cuanta gente necesitaría un reimprinting!

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