Bajo el sol de la pandemia

0
414
Imagen de José Manuel Carrera Elvira

Llevo mal no haber podido disfrutar de la naturaleza esta primavera.

El obligado confinamiento y el inesperado sol de estos primeros días de junio, acompañados de altas temperaturas, han hecho que me quedara con las ganas. Me refiero al sol y a la temperatura porque nunca me han gustado los días calurosos y soleados para visitar los bosques y el campo. Es en estos días bochornosos cuando abundan los reptiles. Desde mi niñez, cuando una víbora mordió a un amigo mientras caminábamos por el campo, siento cierto respeto y temor hacia estos animales.

Pero el deseo de salir pudo más que la prudencia y me dispuse a realizar un recorrido por lugares que acostumbro. Pronto me di cuenta de que no era el día apropiado para ello, ya que al principio del recorrido me encontré con un reptil muerto en medio de la senda. Estaba partido en dos y con la cabeza machacada, sin duda con un utensilio de labranza, una azada o algo similar. Esto hizo que mi salida al campo quedara reducida a un corto paseo durante el cual fui mirando más al suelo que a lo que me rodeaba, por lo que mi intención de observar y fotografiar agunas aves no fue posible.

Tal y como pensé al principio de la caminata, era el día de las culebras. No me refiero a víboras, que son venenosas, sino a las llamadas culebras de Esculapio, que nos encontramos con cierta frecuencia y que, aunque impresionan por su tamaño, no ofrecen peligro para las personas: no son venenosas. Y aunque, como digo al principio, no me agrada encontrarme con estos animales, no me gusta que los maten. Forman parte del ecosistema y desempeñan su función. Matarlos no es sino dañar la biodiversidad de un lugar. Y no olvidemos que esta es sumamente importante para todos y un escudo contra las pandemias.

Pensemos en esto ahora, cuando estamos viendo nuestra ignorancia e incapacidad para detener un virus que nos mata. Cuando la biodiversidad se reduce es cuando los virus se disparan. Y la destrucción de la naturaleza y la extinción de especies contribuyen a su propagación. Vemos esto como algo lejano, pero no es así, está más cerca de lo que creemos Ahora mismo lo estamos experimentando. Y sufriendo. Y somos nosotros, los “listos“ y “civilizados“, los que con nuestra indiferencia e irresponsable comportamiento hemos contribuido a lo que se nos ha venido encima. Estamos viendo cómo los progresos científicos y técnicos de los que tanto presumimos, de poco han servido ante la pandemia.

Un periodista alemán, corresponsal de Die Zeit y residente en Brasil, en una de sus visitas a la cuenca amazónica narra sus experiencias, algunas de las cuales me parecen sumamente interesantes en relación con estos temas. El periodista (Thomas Fischermann) contrató a un joven nativo para que le acompañara en su visita. El nativo era un joven de unos veinte años. A medida que se adentraban en la selva, el periodista hacía preguntas al joven, a las que este respondía con seguridad y prontitud. El periodista portaba un rifle y el nativo un arco y flechas. El joven nativo le decía a su acompañante que no debía usar su rifle para abatir una presa. Él se encargaría de hacerlo con su arma. Le explicaba que un disparo podía herir al animal y este moriría lejos y con sufrimiento, mientras que con sus flechas, que estaban impregnadas de una sustancia venenosa, solo con rozarle ocasionarían su muerte inmediata sin sufrimiento alguno.

Por otra parte, le decía, un animal muerto contamina el entorno y las aguas. Igualmente, no era partidario de abatir un animal grande, ya que se trataba de buscar alimento para solo dos personas, por lo que era suficiente con una pieza pequeña, con objeto de no dejar restos abandonados. Y preguntado sobre las anacondas, respondía que seguían las costumbres de sus antepasados: nadie mataba una anaconda ni ninguna otra serpiente. Ante su proximidad esperaban a que el animal se alejara, y solo en caso de peligro para ellos utlizaban sus armas.

En nada científico se basada el nativo con su actitud, solo en la lógica y el sentido común, al igual que hago yo en este escrito. Que cada uno saque sus conclusiones. La naturaleza nos está avisando y no le hacemos caso. Si no modificamos nuestros hábitos y pensamos en el futuro de nuestro planeta, malos tiempos nos esperan.

Imagen de José Manuel Carrera Elvira

José Manuel Carrera Elvira

Dejar respuesta