Aterrizaje de emergencia en Oyambre

4
835

En cuanto se permitió que pudiéramos salir de los límites territoriales de Asturias, nos acercamos a la playa de Oyambre, a medio camino entre San Vicente de la Barquera y Comillas. Y paseando, mientras disfrutábamos de las dunas, del color esmeralda del agua y de su fina arena, nos llamó la atención lo que parecía un monolito.

Subimos unas escaleras, que partían desde el mismo arenal, y comprobamos que se trataba de un monumento de piedra que recordaba un insólito episodio que tuvo lugar en esa playa donde desemboca la ría de la Rabia.

Así, nos enteramos de que fruto del azar, en el año 1929, el avión bautizado como “pájaro amarillo” por el color de su pintura, aterrizó de emergencia en esa playa, que se convirtió en el escenario de un espectáculo nunca visto y difícil de olvidar.

Llegado a este punto, tenemos que recordar que entre 1920 y 1927, en el intento de cruzar el Atlántico un gran número de pilotos se dejaron la vida.

La aventura que nos ocupa, y por la que me voy a consentir salir del Oriente de Asturias, la impulsó un francés llamado  Armand Lotti, el cual aportó el dinero para la construcción del “pájaro amarillo”, pero un accidente de caza lo dejó tuerto y le obligó a contratar a un piloto y otro tripulante.

Además, en aquel tiempo el gobierno de Francia, ante tan alta siniestralidad en los vuelos trasoceánicos, prohibió el trayecto rumbo a América. Entonces, Lotti, en el que no cabía la rendición, tomó la decisión de hacerlo al revés, y voló a Inglaterra y desde allí, tras desmontar el avión, tripulantes y aparato se embarcaron en un barco a Nueva York.

Una vez en el continente americano, despegaron desde una playa de Maine, sin percatarse  de que un joven americano, dicen que periodista, se escondió en el fuselaje.

Se había medido cada gramo de sobrecarga, ya que el peso era vital, por eso al despegar ninguno de los tres tripulantes entendió que pasaba para que el aeroplano le costara tanto levantar su cola del suelo.

Al alcanzar el avión la altura suficiente, el polizón se presentó a los tres franceses, los cuales, después del enfado de rigor, obligaron al americano a firmar un documento que le imponía no desvelar nada de aquel viaje.

Siguieron sin ningún otro percance, hasta que el 14 de junio, sobre las 8 de la tarde, tras salir de una tormenta y sin una gota de combustible, ya que el calculado se quedó corto con el peso del nuevo pasajero, temieron lo peor, pero milagrosamente surgió entre las nubes, como una suerte de pista de aterrizaje, la arena dorada de la playa de Oyambre.

Días después, antes de volar rumbo a Francia, gracias a la gasolina que mandaron desde Madrid, se celebraron animadas fiestas con orquestas en honor a la tripulación del avión francés, a las que asistió numeroso público llegado de diferentes lugares, cuentan que hasta desde Llanes.

Y, también, cuentan que muchas mujeres montañesas se volvieran locas por el polizón americano.

Maiche Perela Beaumont
Imagen, Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Eugenio, buenas tardes.
    ¡Revelando secretos familiares! Podiamos escribir esa historia a la limón…
    ¡Qué sigáis disfrutando de vuestra isla!.
    Un abrazo.

  2. Ahora que caigo. ¿No fue una señora del Llanes, con mucho postín, aficionada a los libros y la cocina, la que locamente se enamoró del polizón?

    Ahora entiendo ese sin sentido de trasvasar el linde entre Asturias, más propiamente su Oriente, y el Pais de los Cántabros. Ya, ya, …

    Por lo menos un par de “Gamoneus”y algún “Cabrales” se habrán conmovido en sus tumbas, donde sean que estén.

    Jajaja, …
    un abrazo.

  3. ¡Qué razón tienes, Fernando!
    Te imaginas que escenarios…París, Nueva York, Maine, San Vicente de la Barquera, Comillas y todo el Atlántico…
    Ya se me está ocurriendo que actor podría hacer el papel del joven polizón americano..
    Gracias y buen fin de semana.

  4. Esta historia que hoy nos cuentas no la conocía, lo cual es de agradecer, pero también me hace pensar que no sabemos hacer las cosas, querida Perela, ya que si está apasionante y dramática historia la pillan los yankis, te montan una película que ríete tú de «Apocalyse Now». Por lo menos le sacan 32 «Oscares».
    Un abrazo a ambos dos.

Dejar respuesta