¿Llaniscos en la “Gran Armada”?

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Grande y Felicísima Armada en formación

“Armada Invencible” es un término peyorativo de origen inglés (que recoge la “Leyenda Negra”, que sobre España se organizó), para referirse a la “Gran Armada” de 1588, proyectada por el monarca español Felipe II para invadir Inglaterra y destronar a Isabel I. El ataque tuvo lugar en el contexto de la guerra anglo-española de 1585-1604. El ataque fracasó pero la guerra se prolongó dieciséis años más y terminó con el Tratado de Londres de 1604, favorable a España

Felipe II decidió articular el ataque conjuntamente, y de manera compleja desde los puertos del litoral atlántico español (de Andalucía a Guipúzcoa pasando por Portugal, de donde partiría el grueso de la flota, Galicia, Asturias, Santander y Vizcaya; y desde las posesiones españolas en los actuales Países Bajos). Se armó una gran flota en puertos españoles que recibió el nombre de” Grande y Felicísima Armada”. Las naves enviadas desde la península ibérica participarían en el combate, mientras que las fuerzas españolas que salieran simultáneamente desde los Países Bajos, con los Tercios de Flandes, se encontrarían entre el canal de la Mancha y el mar del Norte con las que habían partido de la Península, con el objetivo de desembarcar en Inglaterra. Esta invasión no pretendía la anexión de las islas británicas al Imperio español, sino la expulsión de Isabel I del trono inglés, y respondía a la ejecución de María Estuardo, la política antiespañola de piratería y a la guerra de Flandes.

Ruta de la ‘Gran Armada’

En la Mar las dos escuadras, se enfrentaron con tácticas distintas, ya que mientras la “Royal Navy” era más partidaria del combate a larga distancia, la denominada “Guerra galana”, los españoles preferían la más contundente “Guerra a la española”, que consistía en aproximarse lo más posible para lanzarse posteriormente al abordaje. Pero eso es otra historia.

Visto esto, y en referencia a nuestra Villa, Manuel García Mijares (1893), y sin documentación alguna que lo avale, escribe…”el alcalde mayor de Llanes, Juan Barredo Corro, contribuyó con sus energías, a que las gentes de Llanes armasen y tripulasen cuatro galeras”

Dn. Antonio Celorio Méndez-Trelles, en su gran obra “Antiguos mareantes de Llanes”, no cree el que en Llanes se armaran y tripularan cuatro galeras, lo cual apoyo totalmente, pues creo que no había astilleros para ello. Llanes contaría con “carpinteros de Rivera”, para reparación y construcción de embarcaciones de esloras más o menos pequeñas, pero sin contar con instalaciones, ni creo conocimientos, como para construir una galera de 35 m. de eslora aproximadamente

Es más, si nos imaginamos que una galera de las pequeñas de aquel tiempo, contaban con 20 bancos por banda, y 7 remeros por banco, por las cuatro galeras nombradas, eso nos da un número de 1120 remeros. Sinceramente creo que son muchos remeros para que los cediera la Villa, sin contar el resto de la tripulación, ya que la “chusma”, como así se denominaba a los remeros, no se contaban como tripulación. Casi como ahora, que no cuenta como tripulación un “fueraborda” de 50 CV.

Galeón de la ‘Gran Armada’ (1588)

Ahora bien, lo que, si entra dentro de lo posible, es que la gente de la Villa sumara mareantes a las escuadras de Vizcaya y Guipúzcoa, aunque posiblemente muchos de estos marineros tuvieran que ser reclutados al final, mediante una apresurada y obligada leva.

Respecto a los barcos que se supone salieron a despedir las gentes de Llanes, desde “La Casa del Rey” (hoy “El Fuerte”), esos no salieron de ese puerto, aunque podrían haberse acercado para aprovisionamiento o aguada, más bien es que pasasen “a rumbo”, llamando la atención a las gentes del lugar que salieron a saludarlos a su paso.

Respecto a esos barcos que se citan, en el tema que nos ocupa, hay unas ciertas confusiones, por lo menos para mí, ya que con el nombre de “Santa Ana”, se citan dos navíos:

El “Santa Ana”, de 30 cañones “Nave Insignia” de la  “Escuadra de Vizcaya”, que navegaba bajo el mando del Gran Almirante Juan Martínez de Recalde y su segundo de “a bordo” Alejandro Gómez de Segura, fallecido frente a las costas de Inglaterra en julio de 1588.

Juan Martinez de Recalde
Miguel de Oquendo

El “Santa Ana”, de 47 cañones, perteneciente a la “Escuadra de Guipúzcoa”, que navega bajo el mando del “Almirante general de la Armada”, Dn. Miguel de Oquendo y Segura

El “San Nicolás” (San Nicolas Prodanelli), de 26 cañones, navega con la “Escuadra de Levante” (Escuadra levantina), en la que había buques provenientes de Italia, bajo el mando del Almirante español Dn. Martín de Bertendona y Goronda

Respecto al navío “San Telmo”, no lo he encontrado en ninguna de las relaciones consultadas, de barcos pertenecientes a la “Gran Armada”.

Para finalizar este tema, quiero comentar una anecdótica parte de esta historia, y que nos relata cómo llegó la patata a aquellas tierras.

Los soldados españoles se alimentaban con patatas, un tubérculo muy nutritivo que habían traído los viajeros españoles procedentes de América.

Una leyenda irlandesa cuenta que los naufragios de estos galeones españoles en las costas Occidentales de Irlanda llevaron a dichas costas las patatas, que con mucha curiosidad fueron recogidas por los campesinos. El suelo de Irlanda es enormemente rocoso y el clima muy lluvioso, lo que dificultaba enormemente muchos cultivos. Los irlandeses comenzaron a cultivar las patatas y vieron que crecían bien en su suelo rocoso y que eran muy nutritivas, por lo que convirtieron el país en un monocultivo de esa patata.

El ‘São Martinho’ (San Martín), construido por portugueses fue la ‘Nave capitana’ del Duque de Medina-Sidonia (1588)

Este monocultivo, tuvo consecuencias nefastas para ese país, por las dos grandes hambrunas que soportó. “La hambruna irlandesa de 1740-41” (en gaélico “Bliain an Áir”, que podría traducirse como «El año de la matanza»), la cual tuvo una magnitud posiblemente similar a “La hambruna de 1845-49”. A diferencia de esta última, cuyas causas fueron, por un lado, una infección por hongos de la cosecha de patata y, por otro, la aplicación de medidas económicas por parte de Inglaterra que agravaron la situación; la hambruna de 1740-41 se debió a una climatología en la que se combinó el frío extremo y la humedad, afectando no sólo a las cosechas, sino también al ganado, la pesca y los abastecimientos de todo tipo. Esta climatología desfavorable afectó a toda Europa y hoy en día es vista como el último episodio de la “Pequeña Edad de Hielo”.

Hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

Bibliografía
“Antiguos mareantes de Llanes” – Antonio Celorio Méndez-Trelles
“Los barcos españoles del siglo XVI y La Gran Armada de 1588” – José Luis. Casado Soto
“El buque en la Armada Española”

2 Comentarios

  1. Gracias a ti Eugenio, por la simpática e instructiva historia que nos has relatado. Es una pena que la mayoría de nosotros no conozcamos la Historia de una Nación que en sus tiempos, la mas poderosa, España, dejo por todas las longitudes y latitudes del planeta, su cultura, su ciencia y sus creencias. Deben de ser pocos los lugares de la Tierra, donde no encontremos algún resto de nuestra cultura, o un apellido de nuestras gentes.
    Gracias por tu atención y un fuerte abrazo para vosotros.
    Hasta la vista amigo.

  2. En la década de los 80, hice varias visitas a Irlanda por motivos profesiones.
    Todo empezó en un atardecer lluvioso en la costa oeste mientras disfrutaba de una solitaria cerveza en un poco concurrido pub de Galway. Era un sábado de octubre.

    Ya estaba apurando el último trago de mi cerveza cuando escuché, … “Hi, where are you from?”, … hola, ¿de dónde eres?

    Aquella voz, que venía del otro lado de aquella barra curva y los gestos que acompañaban, me invitaban a acercarme. Era un pequeño irlandés, entre rubio y pelirrojo que parecía un pícaro duende. Era un grupo de tres amables y alegres personas que parecía que habían trasegado alguna cerveza más que yo.
    Me acerqué y respondí con un “y tú ¿qué piensas”, …

    Me miró de arriba abajo y rápidamente me descarto como escandinavo o germano, … obvio. Hice algunas bromas sin responder claramente a sus preguntas. Aquellas coñas trajeron otra ronda y al final, después de haber pasado por Italia, Francia, … les respondí … “Spaniard”

    A un pequeño silencio siguió un … “ah, un loco español, … como nosotros”
    Tardé poco en comprender que sus gestos eran claramente alegres y acogedores.

    Cayeron algunas cervezas más y mucha charla. Hablaban sin parar de las relaciones entre Irlanda y España durante siglos, … del “enemigo” común, … de las huellas españolas que había en Irlanda, … no estábamos muy lejos del “Spanish Arch” una parte de las viejas murallas de Galway cerca de los muelles, que debe su nombre a que los barcos españoles allí desembarcaban sus mercancías durante siglos, … que, si los “black Irish” eran irlandeses con cabellos y piel más oscuros que la media, heredados de españoles que habían arribado a su país, … y muchas cosas más …

    Una de aquellas encantadoras personas, Paul, era un médico nacido en Sligo, al norte, y me citaba diferentes naufragios de la Armada en la costa irlandesa.

    • Kinnagoe Bay en Inishowen en el Condado de Londonderry, …
    • En su Condado, Sligo, la playa de Streedagh Strand y el Castillo de O’Rourke donde fueron acogidos algunos españoles, …
    • Mas al sur, la Bahía de Clew, en el Condado de Mayo, …
    • El lugar más conocido, en el Condado de Clare, Spanish Point, …
    • En Kerry, Dingle, no muy lejos de Killarney…

    Era un apasionado del tema y gracias a él, unos años después en compañía de mi familia, hicimos un entrañable viaje disfrutando de un veraniego, frío y lluvioso, mes irlandés de agosto.
    Entre acantilados y playas, entre verdes paisajes que ya empezaban a enrojecer por los fuertes vientos salinos del oeste, recordamos las vidas de aquellos marinos españoles que dejaron su sangre y su recuerdo en Irlanda.

    Gracias Fernando por tus escritos.
    Hasta Septiembre, un abrazo.

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