Gorriones

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Ha llegado el momento en que se apaga este extraño verano, ya las libélulas buscan donde dejar las puestas. Hay tristeza en el aire, solo parecen alegres los gorriones, caminando a saltos, volando en bandadas, buscando incansablemente migas de pan.

No entiendo a los que no los ven, a los que los consideran insignificantes.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Buenos y por aquí lluviosos días, Rostroazul. Esta mañana no habrá baño en el Sablón…
    Me alegra que a usted también le gusten los gorriones…A pesar de sus colores apagados y de no cantar bien…..En lo que a mi respecta, además de ser el primer pájaro que aprendí a identificar…me hace mucha gracia como andan, como a saltitos…como si estuvieran participando en una carrera de sacos..
    Lo que no me creo es que tuviera usted, con ese desparpajo que le caracteriza, problemas para quedarse con la chica…Estoy segura que al final lo lograría…
    ¡Una maravilla la poesía de Campoamor!
    Gracias.

  2. Buenas noches doña Maiche…….

    Preciosa como siempre la fotografía del gorrioncillo, y se ve que es un pajarito que le llama la atención porque no es la primera vez que escribe sobre esta especie.

    A mi los gorriones me cayeron bien siempre, porque me siento identificado con la especie.

    Verá doña Maiche el gorrión es un sociable pájaro bien proporcionado pero que no llama en exceso la atención dentro del mundo ornitológico y es que no es un pájaro que destaque por sus coloridos….. digamos que no reparas en él…… es el Juan español de los pájaros….

    A los gorriones se les podría aplicar perfectamente la primera estrofa de la canción de los Hombres G – el ataque de las chicas cocodrilo – que comienza con una simpática autoconfesión…..

    Nunca hemos sido los guapos del barrio
    Siempre hemos sido una cosa normal
    ni mucho ni poco….. Ni para comerse el coco
    quizás desde el lado un poquito mejor

    Pues bien, siempre me identifiqué con el grupo, siempre fui gorrión y como a tantos de mi especie me pasaba en la la juventud, que cuando estabas apunto de quedarte con la chica…. aparecía el jilguero de turno con todo su colorido plumaje y se la llevaba de calle, no quedándote otro remedio que volver con la panda a seguir migajeando.

    Además el gorrión doña Maiche es un poco engrido (como yo); recuerdo la que le montaban a mi pobre Canario enjaulado, para quitarle su hoja de lechuga, el pan, el alpiste y cualquier otra cosa de comer que hubiera en la jaula, y como se las ingeniaban….

    Esto me trae a la cabeza la conocida fábula del gorrión enjaulado, que discute su libertad con el gorrión libre pero hambriento, que quiere acceder a alpiste de la jaula y que Ramón Campoamor nos describe con su poesía inalcanzable

    Lléname el comedero-
    dijo a un gorrión otro gorrión muy maula.
    – Pues ábreme primero-,
    contestó aquel-, la puerta de la jaula-
    – ¿Y si al verte ya libre, en tu embeleso,
    te vas sin darme de comer en pago?
    – ¿Y quién me dice a mí,- responde el preso,
    – que me abrirás, si llenas el monago?-

    Y en conclusión, por si ha de ser primero
    llegar el comedero,
    o correr el alambre,

    (Llegó la dueña)

    quedose el enjaulado prisionero,
    y el hambriento volviose con el hambre.
    ¡Digno amigo, por Dios, de tal amigo!
    Y ahora diréis, y bien, como yo digo:
    ¡Vaya, que son en ciertas ocasiones
    lo mismo que los hombres los gorriones

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