Rasgando la oscuridad

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Barco visto por proa en noche de 'luna negra'

¿Cuántas veces se ha estado en la Barra, ya fuera bajo la luz de la “luna blanca”, o de la más siniestra “luna negra”, viendo unas luces allá sobre la Mar adentro, unas quietas y otras moviéndose, sin tener la más mínima idea que lo que querían decir?

Aclaración: “Luna blanca” y “luna negra”, son dos antiguas expresiones marineras, referidas a la “luna llena”, y “luna nueva”.

Pues bien, eso que contemplamos son unas de las señales más simples y antiguas, pero de una lógica aplastante y asombrosa efectividad. Es el sistema de luces que se usa en la navegación marítima, y que, por su misma y segura efectividad, este sistema fue posteriormente adaptado por la navegación aérea, con unas ciertas ampliaciones y modificaciones debido a sus peculiares necesidades.

Así que, vamos a recordar a algunos de aquellos que se acercan al muelle, sin entrar en todas y cada una de las luces que se emplean en un barco, ya esté navegando libremente, ya lo esté haciendo en “navegación restringida”, sin arrancada, fondeado,  un pesquero faenando al arrastre o un buque de alta velocidad, sino que nos vamos a ceñir a las tres luces básicas: la  blanca de tope y alcance (delante y atrás), la roja de babor (izquierda) y verde estribor (derecha), sin entrar en los detalles de sus diferentes y variadas combinaciones, sus alcances, posicionamientos o sus arcos de visibilidad, entre todas esas cosas que nos cuenta y obliga a conocer la navegación náutica.

Por lo tanto, y como durante la noche, esas noches de “luna negra”, es muy difícil, por no decir imposible saber la dirección en la que navega un barco, por lo tanto, si en la obscuridad distinguimos una luz roja, por estar esta sobre la banda de babor de la nave, podremos saber que el buque en cuestión se está desplazando ante nosotros de derecha a izquierda.

Si, por el contrario, la luz que vemos es de color verde, debemos intuir, que el buque en cuestión nos va a “cortar” la proa en su navegación de izquierda a derecha. Fácil… ¿No?

Ahora… ¿Qué pasa cuando estamos viendo una luz verde a la izquierda, una roja a la derecha y una blanca entre ellas? Pues mucho ojo, que, sin lugar a duda, ese barco está navegando directamente hacia nosotros, como ocurriría, al contrario, si solamente vemos una luz blanca, la luz de alcance, que querría decir que el barco esta por nuestra proa navegando con nuestro mismo rumbo. En el caso de que fuera más rápido que nosotros, o estuviéramos en un sitio fijo, veríamos como poco a poco iríamos perdiendo de vista la luz.

Luces por proa

Y ahora, para intentar recordar toda esta información, memoricemos unos célebres versos, que nos van a ayudar por ser muy didácticos y efectivos como regla mnemotécnica.

Vamos a ellos:

Si ambas luces de un vapor,
por la proa has avistado,
debes caer a estribor,
dejando ver tu encarnado.

Vista por babor

Si da verde con el verde,
o encarnado con su igual,
entonces nada se pierde,
siga a rumbo cada cual.

Si a estribor ves colorado,
debes con cuidado obrar,
cae a uno u otro lado,
para, o manda ciar.

Vista por estribor

Si acaso por tu babor,
la verde se deja ver,
sigue avante, ojo avizor,
débase el otro mover.

Buque que a otro alcanza,
gobernará sin tardanza.

Entre un vapor y un velero,
maniobra siempre el primero.
(excepto cuando el velero alcanza)

Vista por popa

Está siempre vigilante,
y ten presente, además,
si hay peligro por delante,
modera, para o da atrás.

Y ahora, y, por último, uno más y como un “poco así”, entre  atrevido y “verduscon”:

Anda siempre «ojo avizor»
y ten presente, además,
que, si no hay peligro por delante,
¡Ojo!… ¡Que no te den por detrás!

Hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

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