Las ordenanzas de Cue

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Alguna que otra vez he traído a Diario del Oriente artículos sobre las Ordenanzas Municipales de la Villa y Término Municipal de Llanes del año 1877; hoy va también de Ordenanzas, las de uno de los pueblos más pintorescos del Concejo: Cue, las cuales fueron aprobadas casi un siglo antes que las llaniscas.

Concretamente, quiero compartir algunos datos que se conservan de las mismas que me han entusiasmado tanto por su sencillez y sobriedad, como por su equidad y bondad.
Según esas Ordenanzas que datan de 1774, Cue-ese pueblo de casas apiñadas y con escaleras exteriores- se regía por unas normas especiales que interpretaban y aplicaban cuatro hombres buenos, cuyos pareceres eran inapelables, elegidos entre los más ancianos del lugar, quienes presidían las llamadas Juntas del Concejo. Además, a su propuesta, cada 1 de enero se nombraban dos celadores para celar, guardar, hacer cumplir las ordenanzas y las disposiciones que emanaban de los jueces.

Entre todas aquellas ordenanzas, para mí sobresale por su solidaridad una que disponía: “Si algún propietario o rico señor intentara recargar la renta de un colono, sin causa justificada, era obligación no solo de éste abandonar el arriendo, sino de todos los demás que lo fueran”.

Tampoco puedo dejar de mencionar la que castigaba, con una multa de dos reales, y el doble si reincidía, al vecino que tratara mal de obra o de palabra a otro. Asimismo, destaca otra que refería que el pueblo adoptaba a los huérfanos y eran educados a su costa y enseñados al trabajo. Además, es notable que se prohibiera llevar a la justicia ordinaria las cuestiones de deudas, golpes y palabras ofensivas, siendo resueltas, oídas las partes, por los cuatro hombres buenos, y también que cuando algún vecino tenía que demandar o era demandado en juicio por persona extraña al pueblo, si el Concejo estimaba que la razón estaba de parte del corito, todo el pueblo se constituía a la defensa de sus derechos y pagos de gastos.

En cuanto a los celadores, entre sus muchas tareas principales, tenían obligación de rondar de noche y vigilar el pueblo, denunciando a cualquier persona que armara escándalos, provocara alborotos o desórdenes públicos.

Por último, se recogía que las multas impuestas se aplicaban exclusivamente al socorro de los enfermos, cabeza de familia que no pudiera ganar su jornal, al sostenimiento y educación de los huérfanos, al alivio de las desgracias de algún vecino y a la reparación de caminos y servicios del pueblo.

De la lectura de estas Ordenanzas, que fueron reformadas en el año 1861, se infiere la solidaridad, generosidad y cultura de los habitantes del pueblo de Cue.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Rostroazul, muy buenos días.
    Durante siglos Cue, que está a dos kilometros de Llanes, se gobernó por sus propias Ordenanzas que hacían de la tradición norma de Ley y que destacaban por su solidaridad. Algunas de las cuales aún perduran.
    Además, no ha sido engullido por el boom inmobiliario y mantiene su pintoresca estructura de aldea con sus casas apiñadas y algunas con escalera por fuera..También, fue tierra de emigrantes..
    Cuenta con playas que se encuentran entre las mejores del Concejo, así como un Campo de Golf, quizá el más bonito del mundo..Celebra cuatro fiestas populares, sobresaliendo el engalamiento de las calles del pueblo con alfombras de flores y el enrame de las fuentes…que hacen que estalle el color…
    Y por si fuera poco son emprendores, tienen abierto colegio de niños y es cuna del pericote…
    La Iglesia, que le ha llamado la atención, está bajo la advocación de San Román, data de 1788 y está sita en un alto entre el pueblo y el mar.
    Es digno también de ver el Nacimiento viviente en Navidad…
    Cómo verá no iba desencaminado en su idea de empadronarse en Cue.

  2. Doña Maiche: Muy buenas tardes, …..con una ordenanzas así …..que mas le puedo decir yo. Estoy seguro que mas de una vez habrá oido el dicho ese popular que reza: «Si de clase me habla usted, no diga más, diga Cué» y es que doña Maiche entre las ordenanzas y lo bien que usted las cuenta, me dan ganas de empadronarme allí.
    Tienen esas ordenanzas un cierto aire a «Fuero Juzgo» Lex romana visigotorum» con el Consejo de Sabios velando por la paz y los intereses de los más necesitados. y un tanto aire sureño, con la pareja de celadores cual si fueran el sheriff y su alguacil para hacer cumplir la Ley.
    No sabemos que tal resultó su aplicación, pero a buen seguro fueron de gran utilidad, ya que no paso a la historia Cue por ser un lugar conflictivo a pesar de que su entramado urbanístico era mas bien proclibe a los duelos vecinales.
    Coincidirá conmigo que el tan cacareado Estado de Derecho, tendente a unificarlo todo, es en parte una usurpación de los principios de autogestión administrativa, pues creo que cada pueblo tiene derecho a decidir algo mas que el Plan de Ordenación y los eventos culturales.
    Por cierto imponente la iglesia. No la conozco

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