La tormenta perfecta

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Mar entre arbolada y montañosa en la costa de Llanes. Foto de Valentín Orejas.

“Hay una palabra seria, con regusto de sal y de lágrimas, un galicismo hondo y temible, sonoro y lúgubre, que va siempre enlazado a las gentes pescadoras del Cantábrico: la galerna”.

Rafael González Echegaray (1981)

Ya el cancionero asturiano en su relación con la Mar, y sobre la costera del bonito, nos regala con estas estrofas:

Pídele a la Virgen Santa
que nos de buena costera,
que vamos a navegar
con el tiempo de galerna.

‘La trágica galerna de 1890’. Obra de William Turner

Sabemos que las galernas (del francés “galerne” y este del bretón “gwalarn”, palabra que designa este viento del noroeste), se forman en verano, cuando masas de aire cálido procedentes del Sur, descrestan la cordillera Cantábrica, en el mismo momento que aparece la llegada de un frente frío del Noroeste, que viene acompañado de un cambio brusco en la dirección e intensidad del viento, que rola en pocos instantes de sur a noroeste arreciando bruscamente, produciendo fuertes marejadas.

La galerna típica recorre unos quinientos kilómetros en diez horas, estando su zona de desarrollo entre Avilés y Cabo Mayor, aumentando sensiblemente su velocidad conforme se propaga hacia el este, alcanzando su valor máximo, 20 m/s, en las inmediaciones de San Sebastián.

Formación de una galerna. Gráfico.

En su giro, el viento puede llegar a superar los 100 km/h. El cielo se oscurece y se produce un fuerte descenso de temperatura, de hasta 12°C en 20 minutos, un descenso rápido de la presión atmosférica y un aumento de la humedad relativa que roza el 100 %. La mar puede llegar a ser de “gruesa” a “montañosa” y a todo ello se añaden, aunque no necesariamente,  unas cortas pero muy intensas lluvias.

Sabido esto, imaginaros que nos encontramos en un bonito caluroso y apacible lunes de agosto de 1912, sin que al parecer nadie se percatara, de que aquella noche, la que separaba los días 12 y 13, iba a ser considerada por muchos asturianos, y provincias hermanas, como la mayor catástrofe ocurrida en el Cantábrico.

La galerna de 1912. Tragedia y desolacion en la costa vizcaina

Lo que ocurrió aquella noche en nuestra Villa fue más que dantesco, el viento silbaba entre las chimeneas de las casas con un sonido agudo y electrizante, acompañado por la segunda voz, que le hacia el recio roncar de las olas al lanzarse con todo su salvajismo contra las lastras de la costa. La marejada entraba puerto adentro hasta la misma dársena y el puente, poniendo en peligro los botes y lanchas que allí estaban refugiadas al poder faltarles las amarras. Como medida de seguridad, las embarcaciones más pequeñas, ya estaban descansando encima de los muelles lejos de la fuerza de la marejada.

Fue una verdadera “tormenta perfecta”, y todo indica que se trató de una “galerna frontal”, que son las que se desencadenan por el paso de un frente, siendo estas más previsibles y su pronóstico más sencillo, pero parece ser que la tragedia, se desencadeno, porque este frente iba seguido por una y no esperada ciclogénesis explosiva, que como su nombre indica, es el “ciclo” (que se repite regularmente cada cierto tiempo) y “génesis” (nacimiento, inicio), de una depresión que se forma en superficie y que sucede en un periodo muy corto de tiempo, convirtiéndose en una borrasca muy violenta y adversa en cuestión de pocas horas. El término general usado para estas depresiones que se profundizan muy rápidamente, es el de “bomba meteorológica”.

La noche del lunes 12 al martes 13 de agosto de 1912 esa galerna de dimensiones no previstas se cernió sobre las costas cantábricas, aunque hay estudiosos del tema que dicen que no fue tal galerna, sino las estribaciones del frente de una borrasca que se descolgó demasiado al sur para la época del verano en la que se encontraban.

Por esos días, ya estaba finalizando la costera del bonito, y las capturas no había sida nada buenas, debido a la inestabilidad del tiempo durante toda la estación estival y la escasez de la pesca, por lo que esa noche todavía muchos pesqueros se encontraban faenando a 40 millas de la costa.

¡Jesus y adentro! Obra de Fernando Pérez de Camino (1859-1901)

Como hemos dicho, el temporal se desencadenó el lunes 12 por la tarde y alcanzó su pleno apogeo durante esa noche, aunque el martes día 13 amainó algo, y como siempre y ante el imponente estado de la Mar, fueron las mujeres las primeras en inquietarse a primeras horas de la mañana, pues ante la falta de noticias de las lanchas que estaban en la Mar, no cabía otra cosa que conjeturas, y rezar por el sano y salvo regreso de todos. Los pescadores que pudieron salvarse de semejante infierno relataban los trágicos detalles de olas que alcanzaron los 13 m. de altura definiéndolas, “olas como casas de grandes”.

Este era el panorama en el que se desarrolló esa tragedia que supuso un punto de inflexión en las artes y modos de pesca en el litoral cantábrico, ya que ese tiempo el sector pesquero se encontraba inmerso en un proceso de profundos cambios, pues se estaba pasando del remo y de la vela a la propulsión mecánica y las artes de pesca a técnicas más modernas.

Galerna

Por eso, y tras la galerna, tanto las Cofradías de Pescadores como la opinión pública, solicitaron a las autoridades pertinentes que revisaran la seguridad de los hombres de la Mar, por medio de la creación de puertos de refugio, que sirviera como base de la necesaria formación y organización de una flotilla de buques de salvamento, promocionar escuelas de pesca, así como dar las facilidades necesarias para la implantación de motores en las lanchas pesqueras.

Y sobre todo pidieron el establecimiento de un sistema de alarma compuesto de observatorios meteorológicos locales que avisaran sin demora, y a todo lo largo de la Cornisa Cantábrica, de la llegada de estos fenómenos atmosféricos como las galernas y frentes de borrascas, ya que la falta de comunicaciones fueron la principal causa de aquella tragedia.

Esa galerna, no fue la única de las más terribles, pues otra de las más recordadas fue la galerna que se produjo el 20 de abril de 1878, tristemente conocida como la ”Galerna del Sábado de Gloria” y que José María de Pereda recogería en su novela “Sotileza”. Esa tarde toda la población pescadora se agolpaba en los puertos y en la costa viendo cómo sus familiares intentaban ganar la costa a bordo de las lanchas y traineras. Perderían la vida 322 pescadores ahogados en el Cantábrico, de los cuales 132 eran cántabros y 190 vascos). No tengo datos de las víctimas ocurridas en las costas asturianas

Pescadores. La galerna de Aurelio Arteta (1879-1940)

Por último, recordar aquella galerna que se formó el 15 de octubre de 1833, en la que naufragaron muchos barcos y hubo cientos de víctimas, los 18 tripulantes de la llanisca lancha “Nuestra Señora de las Lindes”, que con su patrón Manuel García a la caña vieron  la muerte cara a cara, pero inteligentemente dejándose arrastrar por la mar y los vientos, pudieron felizmente salvarse al arrumbar y entrar en el puerto de San Vicente de la Barquera.

Triste fin para tan marinero barco y valiente tripulación

Por si a alguien le puede interesar, relaciono un estadillo de las galernas más terribles que azotaron en nuestras costas

Fallecidos Comentarios
1842   Afectó especialmente a Laredo
1873   Se perdieron casi medio centenar de embarcaciones a lo largo de la costa hasta Bayona con sus tripulaciones.
20 de abril de 1878 322 Galerna del “Sábado de Gloria
1879   Naufragaron más de dos docenas de pesqueros.
1882   Se perdieron varios barcos de Santander.
26 de abril de 1890 54 Naufragaron las embarcaciones de Santander: “Santa Catalina”, “San Pedro”, “Nuestra Señora del Carmen” y “Buenas Noches”.
1899   Naufragó frente a Santoña el ondarrés “Josefita”, cuya tripulación fue salvada por el yate “Goizeko Izarra” de Ramón de la Sota.
12 de julio de 1908 49 Desparecieron entre las costas de AsturiasCantabria y Vizcaya marineros del “Carmen Margarita”, del “Josefa”; del “Jesús”, “María y José”; del “San Ignacio”; del “San Jerónimo” (que fue encontrado a la deriva y sin nadie a bordo junto a la isla de Santa Marina); del “Concepción” y del “Antigua” (perdidas ambas embarcaciones al intentar refugiarse en Suances); del “Santa Bárbara” y del “Salomé”.
Del 12 al 13 de agosto de 1912 141 Bermeo perdió 119 pescadores, uno de cada diez pescadores de la localidad murió en la tempestad.
20 de diciembre de 1914   Se hundieron entre Suances y Comillas cuatro barcos: “Encarnación”, “Santa Cecilia”, “María y Landasun”.
12 al 13 de julio de 1961 83 La flota del Cantábrico navegaba tras el bonito, muy alejada de la costa, cuando fue sorprendida por la galerna.
7 de junio de 1987 8 Galerna frontal que afectó a Asturias, Cantabria, el País Vasco y la costa suroeste de Francia. Las rachas máximas de viento se dieron en Gijón con 140 km/h.5

 

¡Hasta la vista!

Fernando Suárez Cué

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